Un psiquiatra alerta de una «bomba» de salud mental en Ceuta: «Ya vemos psicosis graves entre los marroquíes»
"El cerebro humano puede soportar episodios puntuales de estrés, pero la exposición prolongada es diferente"

Fact checked
Este artículo de OkSalud ha sido verificado para garantizar la mayor precisión y veracidad posible: se incluyen, en su mayoría, estudios médicos, enlaces a medios acreditados en la temática y se menciona a instituciones académicas de investigación. Todo el contenido de OkSalud está revisado pero, si consideras que es dudoso, inexacto u obsoleto, puedes contactarnos para poder realizar las posibles modificaciones pertinentes.
Ansiedad, depresión, trastornos psicóticos, aislamiento y estrés extremo. Un psiquiatra de Ceuta advierte de que la aparente calma de los primeros días puede preceder a una segunda emergencia sanitaria: el empeoramiento de pacientes que ya sufrían trastornos mentales y la aparición de nuevos cuadros cuando la población deje de poder soportar la tensión acumulada. Reclama más psiquiatría, psicología y unidades específicas para afrontar una situación que, a su juicio, puede intensificarse en las próximas semanas.
La crisis de Ceuta tiene una segunda dimensión que apenas se ve en las calles. Mientras la atención pública se concentra en la presión asistencial, la seguridad, los asentamientos y las enfermedades transmisibles, los profesionales de salud mental empiezan a detectar otra consecuencia: el deterioro psicológico de personas que llevan días viviendo bajo incertidumbre, miedo, alteración de sus rutinas y una tensión social extraordinaria.
Un psiquiatra que trabaja en Ceuta, y que ha pedido mantener su identidad en reserva por su seguridad, describe a OKSALUD lo ocurrido en su consulta durante los últimos días como una primera señal de lo que puede suceder cuando pase la fase inicial de contención. Su diagnóstico es contundente: «La calma antes de la tormenta».
PREGUNTA.- ¿Qué está ocurriendo en Ceuta desde el punto de vista de la salud mental?
RESPUESTA.- En una catástrofe suele producirse una especie de calma inicial que precede a la tormenta. Durante la primera semana o los primeros diez días se ha producido aquí algo parecido. Muchas personas tenían miedo de salir a la calle, de acudir a los centros de salud o de pedir ayuda por problemas que no consideraban urgentes. Han intentado no saturar los servicios y, en ese sentido, la ciudadanía ha tenido un comportamiento muy responsable.
Pero esa aparente tranquilidad no significa que no hubiera problemas. Lo que estamos viendo ahora es que los pacientes que ya tenían trastornos de ansiedad o depresivos han empeorado. Incluso personas que habían conseguido mejorar y recuperar rutinas como salir, hacer deporte o llevar una vida normal han tenido que interrumpirlas.
«En una semana o dos, muchas personas ya no podrán aguantar más sin acudir al médico»
P.- ¿Cuándo puede llegar el verdadero impacto asistencial?
R.- La parte más intensa puede comenzar ahora. En una semana o dos, muchas personas ya no podrán aguantar más sin acudir al médico. Entonces veremos el impacto real de todo lo que está ocurriendo. Es algo que ya hemos observado en otras situaciones de crisis.
Pongo como referencia la pandemia de COVID-19. Las primeras semanas fueron relativamente tranquilas en determinados ámbitos de salud mental, mientras que el deterioro más importante llegó después, cuando la situación prolongada de incertidumbre y aislamiento empezó a pasar factura.
Va a ser, como digo, un covid a escala de Ceuta. Se trata de una comparación por el comportamiento temporal de los problemas de salud mental y no de una equivalencia entre ambas crisis.
«En pacientes que sean vulnerables, el estrés extremo puede desencadenar en psicosis»
La preocupación aumenta cuando se habla de personas con trastornos mentales graves y veremos cómo vamos a ir encaminados.
P.- ¿También están empeorando los pacientes psicóticos?
R.- Sí. He atendido pacientes con trastornos psicóticos que han empeorado bastante. Una persona que ya tiene dificultades para distinguir lo real de lo que no lo es puede sufrir un deterioro importante cuando su entorno cambia radicalmente.
Algunos pacientes, especialmente vulnerables, están sometidos ahora a nuevos estímulos y situaciones de estrés que no formaban parte de su vida habitual. Todo eso genera mucho disconfort y puede producir un empeoramiento anímico que conlleva también un empeoramiento de la psicosis.
Y el estrés extremo también puede desencadenar síntomas psicóticos en personas que nunca los habían presentado, aunque se trate de una posibilidad clínica que debe valorarse individualmente y no de una consecuencia inevitable del estrés.
Durante el covid también vimos personas que habían estado sometidas a mucho estrés y que nunca habían tenido síntomas de psicosis, que llegaron a desarrollarlos. No me extrañaría que aparecieran más casos.
«Durante los primeros diez días hubo una calma relativa. Lo peor está por llegar en Ceuta»
P.- ¿Ya se han producido casos suficientemente graves como para requerir hospitalización?
R.- Sí. Hemos tenido incluso algún ingreso. Se trata de pacientes vulnerables, algunos con antecedentes de ansiedad muy intensa, que pueden llegar a romperse cuando la situación de estrés se prolonga.
La respuesta sanitaria no debería esperar a que aparezcan los casos más graves. La intervención temprana puede evitar que el deterioro de algunos pacientes llegue a convertirse en una descompensación que requiera hospitalización.
Ahí debemos recordar lo sucedido tras la crisis de 2021, cuando algunos menores que posteriormente fueron institucionalizados presentaron problemas importantes relacionados con el consumo de sustancias, abstinencias, trastornos de conducta y episodios psicóticos que requirieron ingresos.
«Seguramente hayan cruzado personas inmigrantes que tengan su trastorno mental grave»
Nuestra preocupación se extiende también a las personas recién llegadas a Ceuta. Seguramente hayan cruzado personas inmigrantes que tengan su trastorno mental grave. Entre las miles de personas que han llegado puede haber pacientes que ya seguían tratamientos psiquiátricos y que, en las circunstancias actuales, hayan quedado sin acceso regular a su medicación o a seguimiento médico.
He conocido de manera indirecta el caso de una joven que necesitaba medicación antipsicótica y que, ante la ausencia de atención sanitaria formal, recibió ayuda de manera voluntaria para evitar una descompensación.
«Lo que sí puedo decir es que todavía no hemos llegado al momento de mayor presión asistencial»
P.- ¿Se puede hablar ya de una duplicación de los casos de atención psiquiátrica?
R.- No. No puedo dar una cifra de ese tipo. Lo que sí puedo decir es que todavía no hemos llegado al momento de mayor presión asistencial. Es probable que el aumento se haga más visible cuando las personas que ahora están resistiendo dejen de poder hacerlo y acudan a los servicios sanitarios.
Por eso, cualquier afirmación sobre un porcentaje concreto de incremento debe esperar a disponer de datos comparables y verificables. Ceuta necesita mucha más salud mental. El problema no comienza con la crisis actual.
P.- ¿La ciudad estaba preparada para una emergencia de estas características?
R.- La salud mental de Ceuta necesitaba refuerzos desde mucho antes de que ocurriera esto. Ahora somos más psiquiatras que hace un tiempo, pero todavía falta mucho.
El problema no consiste únicamente en contratar médicos especialistas. También hacen falta psicólogos clínicos, enfermería especializada, auxiliares, celadores y unidades específicas capaces de trabajar de manera coordinada.
Entre las carencias se encuentran una atención específica a la infancia, un centro de hospital de día y una unidad comunitaria. Un psiquiatra sólo no te puede dar un grupo de terapia una vez a la semana. Es imposible.
La advertencia tiene una lectura clara: no basta con aumentar el número de psiquiatras si no se construye alrededor de ellos una estructura asistencial capaz de atender prevención, seguimiento, terapia, infancia y casos graves.
La primera fase puede haber sido engañosa porque muchas personas no acudieron a consulta. El miedo a salir de casa, la voluntad de no saturar los servicios y la prioridad concedida a los problemas físicos más urgentes pueden haber retrasado la demanda.
Ansiedad, depresión, insomnio, descompensaciones psicóticas, trastornos de conducta y problemas relacionados con el consumo de sustancias forman parte del escenario que los profesionales deberemos vigilar en las próximas semanas.
Y el problema no desaparecerá necesariamente cuando la situación de las calles vuelva a la normalidad. El estrés mantenido puede dejar una huella más prolongada en personas vulnerables, especialmente cuando se han interrumpido durante semanas las rutinas, el deporte, las relaciones sociales o las actividades habituales.
P.- ¿Qué diferencia existe entre la atención de salud mental en Ceuta y la del resto de España?
R.- La calidad que tenemos en Ceuta en salud mental es mucho peor que en cualquier lado. Y te lo digo con conocimiento de causa. La ciudad ha sufrido históricamente una falta de recursos y estructuras especializadas que ahora puede quedar todavía más expuesta por la crisis.
Temas:
- Ceuta
- Psiquiatría