Morante y Pitarch brillan por Ceuta
Los canteranos de Betis y Real Madrid ajusticiaron a México
El partido se iba a celebrar en Ceuta, pero el Gobierno lo prohibió
La calle de las Moreras, en Majadahonda, se llenó de lo que tenía que haber inundado la avenida Otero de Ceuta. Las inmediaciones del Cerro del Espino -Ciudad Deportiva del Atlético de Madrid- se tiñeron de un color rojigualdo que debería haber teñido el estadio Alfonso Murube. Allí, en Ceuta, debía disputarse el partido amistoso entre España Sub-20 y México Sub-20 en homenaje a la ciudad autónoma invadida por Marruecos. Sin embargo, el Gobierno declinó dicha opción y el partido se mudó a Madrid, donde Pitarch abrió la lata y Morante la precintó (2-0). Goles por Ceuta.
Era un amistoso entre dos equipos del fútbol de formación en la actualidad, válido para preparar el Mundial de 2027 en Azerbaiyán y Uzbekistán. La selección española, con su camada campeona de Europa sub-19 el pasado julio, contra un equipo mexicano ganador de la última Concacaf. También fue un homenaje a Ceuta. Se repartieron banderitas de España a los aficionados y se colgaron varias junto a banderas de la ciudad autónoma.
Ya en juego, España desplegó unos 45 primeros minutos de buen fútbol. Dominador con balón y agresivo en la presión, desarboló a una aguerrida selección norteamericana, que resistió, primero gracias a una gran intervención de Artemio Olvera, y a los fallos de los delanteros de La Roja después. Con Andrés Cuenca y Mario Rivas sosteniendo la zaga, un Fortea incombustible se adueñó de una autopista por la derecha, apoyado por la calidad de la zurda de Morante.
Precisamente, desde ese flanco, llegó el primer gol. Un balón bajado con maestría por el extremo del Betis dejó en bandeja el tanto a un indetectable Thiago Pitarch, activo en la salida del balón y llegador en tres cuartos. Un tiro raso pegado al palo y con la izquierda, su pierna menos buena.
La reanudación mostró a un combinado mexicano más atrevido de cara a puerta, pero también a una España deslumbrante en ataque, con la electricidad de Ousmane Diallo en el uno contra uno y en las cabalgadas al espacio de Morante. Precisamente, el bético, único jugador que no fue sustituido en el combinado local, puso el arte y el 2-0, dejando patente, una vez más, su enorme calidad y efectividad cada vez que se enfunda la camiseta de España.