¿Cuál es el mejor horario para dar de comer a tu perro y cuántas veces al día hacerlo en verano? Los veterinarios coinciden
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Durante el verano, las altas temperaturas cambian los hábitos de alimentación de los perros. Normalmente, tienen menos apetito, comen más lento y prefieran esperar a las horas más frescas del día para acercarse al comedero. Por eso, adaptar ligeramente la rutina de alimentación puede ayudar a que las comidas resulten más cómodas.
Pero ¿cuál es realmente el mejor horario para alimentar a un perro durante los meses de verano? ¿Es preferible darle de comer por la mañana, por la tarde o repartir las tomas a lo largo del día? La respuesta depende de factores como su edad, tamaño, nivel de actividad, estado de salud y tipo de alimentación. Sin embargo, existen algunas pautas generales que pueden ayudar a establecer una rutina adecuada durante los meses más calurosos.
Las horas a las que debes dar de comer al perro
La Academia Canadiense de Nutrición Veterinaria (CAVN) propone establecer horarios concretos para las comidas, con el propósito de favorecer una buena digestión, una adecuada absorción de nutrientes y un correcto aprovechamiento de la energía:
- De 08:00 a 09:00 horas: proporciona el aporte energético necesario para iniciar la jornada.
- De 17:00 a 19:00 horas: favorece la actividad metabólica durante la noche y ayuda a mantener más estables los niveles de glucosa mientras el perro descansa.
Este sistema de dos comidas al día es uno de los más recomendados para perros adultos. En los cachorros, mantener una rutina estable adquiere especial importancia, ya que necesitan hacer sus necesidades entre 10 y 15 minutos después de comer, algo que puede facilitar el aprendizaje del control de esfínteres.
Estos horarios responden también al funcionamiento natural del aparato digestivo. Después de ingerir alimento, el estómago comienza a procesarlo durante varias horas antes de trasladarlo al intestino delgado. Aproximadamente entre ocho y diez horas más tarde, el organismo puede activar señales nerviosas relacionadas con la sensación de hambre.
¿Y en verano?
El calor del verano, los cambios de rutina y las vacaciones pueden hacer que un perro pierda parte de su apetito. Aunque en muchos casos se trata de algo temporal, conocer las causas más habituales permite entender mejor qué puede estar ocurriendo cómo mejorar su bienestar.
Las altas temperaturas son uno de los motivos más frecuentes por los que los perros reducen la cantidad de alimento. Cuando hace mucho calor, su organismo necesita esforzarse más para regular la temperatura corporal, y la digestión también genera calor. Por este motivo, algunos perros muestran menos interés por la comida durante las horas centrales del día.
Por otro lado, el nivel de actividad de cada perro puede variar considerablemente respecto a otras épocas del año. Algunos aprovechan para realizar más paseos y jugar al aire libre, mientras que otros reducen su actividad para evitar las altas temperaturas y pasan más tiempo descansando en lugares frescos. Al gastar menos energía, es posible que también disminuya su necesidad de alimento y, en consecuencia, su apetito.
A esto hay que sumar que las vacaciones pueden alterar los hábitos de los perros, que son animales de rutina. Desplazamientos y cambios de domicilio pueden generar estrés en las mascotas, y la pérdida de apetito es uno de los síntomas más comunes. Además, encontrarse en un lugar desconocido puede hacer que el perro se sienta inseguro y tarde más en adaptarse antes de volver a comer con normalidad.
Toma nota de los consejos de alimentación para perros en verano:
- Para facilitar la digestión y mantener un aporte energético adecuado, es conveniente repartir la cantidad diaria en varias tomas pequeñas en lugar de concentrarla en una o dos comidas abundantes.
- Una alimentación equilibrada debe incluir fuentes de proteína de buena calidad. El pollo, el pavo o determinados pescados pueden formar parte de la dieta del perro. Estos alimentos pueden resultar una opción nutritiva sin aportar una sensación de pesadez.
- En los días más calurosos también se pueden ofrecer snacks frescos preparados en casa, como pequeños cubitos de caldo de pollo sin sal o algunas frutas aptas para perros, como manzana o pera, siempre en cantidades moderadas.
- Mantener una correcta hidratación es especialmente importante en esta época del año. Conviene colocar varios recipientes con agua limpia y fresca en diferentes zonas de la vivienda o el jardín, procurando renovarla con frecuencia. Los bebederos automáticos también pueden ser útiles para garantizar que el perro tenga agua disponible durante todo el día.
Finalmente, más allá de la alimentación, el perro debe tener un buen descanso, y la Fundación Affinity recuerda la importancia de adaptar la cama del perro: «En verano muchos perros prefieren descansar en el suelo. Podría ser consecuencia de una camita demasiado caliente que no es idónea para el calor del verano. En cambio, en el mercado se pueden encontrar muchas camas que favorecen la dispersión del calor, como las camas levantadas del suelo o las que están hechas de un material transpirable. También hay esterillas refrigerantes que ayudan al perro a mantener la temperatura corporal. Lo importante es que cuando se recurre a las esterillas, el perro siempre tenga la posibilidad de elegir dónde colocarse para descansar».