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Los mercados emergentes contra la crisis: suben un 5% y firman su mejor racha frente a Europa y EEUU en 18 años

Los inversores globales vuelven a invertir fuertemente en activos de mercados emergentes

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Bolsas asiáticas.
  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en [email protected]

A medida que el mercado descuenta un posible final de la guerra, el dólar comienza a debilitarse, favoreciendo el regreso del interés inversor hacia los mercados emergentes. Un dólar más débil impulsa los flujos internacionales de capital y reduce la presión financiera sobre estas economías. 

Como resultado, la renta variable de los mercados emergentes se ha recuperado por completo desde el inicio del conflicto con Irán, con una subida del 5,3% en términos de rentabilidad total. 

Durante ese periodo, el índice MSCI Emerging Markets alcanzó el rendimiento superior más sostenido y significativo de los últimos 18 años. Con un nivel de resiliencia estructural que era inimaginable hace una década. 

A pesar de la crisis arancelaria del Día de la Liberación de 2025 y del actual conflicto en Oriente Medio, el índice MSCI Emerging Markets ha acumulado una rentabilidad superior a la del índice MSCI World, que ahora se sitúa cerca del 15%. 

En la renta fija de mercados emergentes, la moneda local (valorada en USD) ha superado al Global Aggregate (cubierto en USD) en más de un 11,5% desde el Día de la Liberación, mientras que los bonos soberanos en moneda fuerte de mercados emergentes han sumado un 9,5% por encima del Global Aggregate. 

Y lo que es más importante, según los expertos de Vontobel, es que esos mercados anteriormente propensos a una rápida desestabilización durante cada grave crisis mundial han demostrado una estabilidad notable, sin salidas drásticas de capital ni caídas libres de las monedas locales; de hecho, todo lo contrario.

Como resultado, las revisiones de los beneficios han mejorado y muchos analistas creen que es hora de que los inversores acepten plenamente esta nueva realidad y la incorporen a su asignación de activos, para no perder nuevas oportunidades.

Deuda soberana en máximos

Además, muchos de estos países llegan a este ciclo con niveles de deuda más contenidos que las economías desarrolladas, algo muy relevante en un mundo de tipos más altos y deuda pública en máximos.

Los emergentes tienen mejores balances públicos que las economías desarrolladas, más margen de crecimiento estructural y valoraciones mucho más atractivas. El problema es que, durante años, el dólar fuerte y el dominio de la bolsa estadounidense han absorbido los flujos globales. Si ese ciclo cambia, el descuento de los emergentes podría empezar a cerrarse. Según Generali Investments, estos países cotizan con un descuento respecto a Europa y EEUU (del 7% al 20%). 

Aberdeen señala que, incluso tras el rally de 2025, el MSCI Emerging Markets cotiza con un descuento cercano al 42% frente al S&P 500, por encima de su media histórica.

También JP Morgan considera que actualmente los mercados emergentes ofrecen mayor potencial de revalorización que Estados Unidos dentro de la temática de inteligencia artificial, especialmente en Asia tecnológica, que además representa el 82% del MSCI EM.

El banco destaca que Corea del Sur, Taiwán y parte de la tecnología china se están beneficiando directamente del fuerte gasto global en infraestructura de IA, ya que compañías como Samsung Electronics, TSMC y SK Hynix son piezas clave de la cadena mundial de semiconductores. 

Más allá de la IA, los mercados emergentes se benefician de tendencias industriales más amplias como las energías renovables, seguridad energética y defensa, lo que debería impulsar la inversión industrial y, a través del crecimiento del empleo y los salarios, el consumo. 

Oportunidad oculta en los emergentes

La deuda de los mercados emergentes representa hoy en día una de las áreas más ignoradas del universo de renta fija, a pesar de que ofrece un potencial interesante en términos de diversificación y rentabilidad. 

En este contexto, Kristin Ceva, gestora de deuda de mercados emergentes de Payden & Rygel, señala que el fin del ciclo del dólar obliga a mirar más allá de Estados Unidos.

Las asignaciones de capital a activos estadounidenses se encuentran en niveles históricamente elevados. Durante más de una década, la fortaleza del dólar actuó como un freno estructural para las economías emergentes, pero esa dinámica ha comenzado a cambiar.

El billete verde lleva más de un año debilitándose frente a la mayoría de las divisas, y las métricas apuntan a valoraciones relativas de los activos estadounidenses excesivamente elevadas en comparación con el resto del mundo. 

Este cambio de ciclo importa, y mucho. La apreciación de las divisas emergentes contribuye a reducir la inflación local, facilita recortes en los tipos de interés oficiales y atrae nuevos flujos de capital hacia estas economías.

«Esto genera un círculo virtuoso que, una vez que se disipe la incertidumbre actual, esperamos que retome su curso», añade Ceva.

Los fundamentos de las economías emergentes llevan tres años mejorando de forma sostenida, como evidencia la preponderancia de revisiones al alza en las calificaciones crediticias. Sin embargo, los expertos sostienen que, desde una perspectiva técnica, la deuda emergente no era una apuesta concurrida antes de este episodio de riesgo. 

Los flujos hacia la deuda emergente habían comenzado a recuperarse tímidamente tras la mayor salida neta registrada en tres años consecutivos, lo que lleva a los analistas a pensar que hay amplio margen para que los inversores retomen sus posiciones en los próximos meses, incluso si los flujos se pausan en el corto plazo.

«Uno de los mayores errores que cometen los inversores es tratar la deuda emergente como un bloque homogéneo. Se trata, en realidad, de países distintos con un universo de oportunidades», añaden desde Payden & Rygel.

La apuesta de los analistas

Para los expertos de XTB, los emergentes más resistentes serían aquellos con tres características: baja dependencia de financiación externa, abundancia de recursos estratégicos y una posición geopolítica relativamente neutral. 

Para ellos, Brasil destaca claramente. En un entorno global cada vez más fragmentado, el acceso a las materias primas vuelve a situarse en el centro del tablero económico. Las tensiones geopolíticas, la reconfiguración del comercio y la búsqueda de seguridad en el suministro favorecen a países con abundantes recursos naturales, y Brasil destaca como uno de los principales beneficiados.

Además, combina tres elementos atractivos: exposición a materias primas, relativa neutralidad geopolítica y un ciclo monetario que empieza a ser más favorable. El Banco Central de Brasil ya ha iniciado recortes de tipos, con la Selic en el 14,50%, aunque todavía en niveles elevados. 

Eso deja margen para que, si la inflación acompaña, la renta variable brasileña se beneficie de una rotación desde activos conservadores hacia bolsa.

Brasil no solo es una potencia agrícola, también es un actor relevante en energía y petróleo. En un mundo donde los países buscan asegurar recursos estratégicos, puede consolidarse como uno de los grandes proveedores neutrales del nuevo orden global.

También pueden hacerlo algunos mercados asiáticos con fuerte ventaja tecnológica, como Corea del Sur o Taiwán, aunque estos últimos están más expuestos a tensiones entre China y Estados Unidos.

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