Monedas emergentes al borde del colapso: la rupia india se hunde a mínimos históricos
La rupia india marca mínimos históricos por la subida del petróleo y la crisis energética derivada del conflicto en Irán
La exposición estructural de Asia como región importadora neta de energía ha penalizado a buena parte de las divisas asiáticas desde el inicio del conflicto. India, el tercer mayor importador de petróleo del mundo, se ha visto gravemente afectada por la crisis inflacionaria provocada por las interrupciones en el suministro energético en el Golfo Pérsico.
El aumento de los costes de importación ha provocado fuertes salidas de divisas, lo que ha hecho que la rupia caiga a un mínimo histórico y ha llevado al Banco de la Reserva de la India a intervenir y vender dólares.
La rupia india ha caído casi un 6% desde que comenzó la guerra con Irán a finales de febrero y el jueves se desplomó hasta un mínimo histórico de casi 96,96 por dólar. Ha perdido más del 50% de su valor desde 2009.
Alta dependencia on Ormuz
Los analistas consideran que seguirá debilitándose mientras los precios del petróleo crudo se mantengan por encima de los 100 dólares por barril, dado que India importa alrededor del 90% de sus necesidades de este producto básico.
«Las monedas asiáticas tendrán poco respiro a corto plazo a menos que el estrecho de Ormuz se abra completamente pronto y los precios del petróleo bajen posteriormente, ninguna de las cuales parece estar cerca», señalan los analistas de Barclays.
Michael Wan, analista de MUFG, espera que la Rupia india (INR) se mantenga débil, proyectando que el USD/INR podría moverse hacia 98 dólares e incluso toqué los 100, si el conflicto en Irán persiste.
En general, su previsión de bajo rendimiento de la INR está impulsada por una combinación de débiles entradas de capital, un déficit por cuenta corriente más amplio con precios más altos del petróleo y una posible interrupción del suministro de energía debido a un conflicto prolongado.
Los riesgos derivados de un posible monzón débil en el suroeste y un ‘Super El-Niño’, junto con la incertidumbre sobre nuevas subidas en los rendimientos estadounidenses, también introducen riesgos significativos de cola izquierda para la moneda de India.
Intervención del Banco de India
La rupia, que se mantiene en mínimos, ha subido ligeramente gracias a que el Banco de Reserva de la India (RBI) vendió el jueves entre 2.000 y 3.000 millones de dólares para defender a la rupia de una presión incesante.
En cuanto al resto de monedas de países emergentes, la rupia de Indonesia ha caído hasta mínimos históricos y el won surcoreano también se ha debilitado hasta niveles próximos a mínimos de dos décadas.
Todas ellas también están condicionadas por el conflicto en Irán; su elevada sensibilidad al apetito global por el riesgo y su dependencia energética del Estrecho de Ormuz.
Sin embargo, mientras que otros países emergentes como Indonesia y Filipinas han subido los tipos de interés ante el aumento de los riesgos de inflación y la depreciación de sus monedas, India prefiere no intervenir así.
El banco central de la India no considera que las subidas de los tipos de interés sean la mejor manera de sostener la debilitada rupia.
Qué esperar el 5 de junio
Históricamente, el Banco de la Reserva de la India (RBI) ha evitado utilizar los tipos de interés como principal herramienta para apuntalar la rupia, salvo un breve aumento en 2013 del tipo de interés de la facilidad marginal de crédito.
Los expertos abogan por una defensa eficaz de la divisa a través de fuertes incrementos de tipos, advirtiendo que los movimientos menores tendrían poco impacto y, al mismo tiempo, contraerían la demanda.
Mientras, los mercados de swaps de tipos de interés están descontando al menos 40 puntos básicos de subidas por parte del RBI en los próximos tres meses y más de 100 puntos básicos durante el próximo año.
Habrá que esperar hasta que el comité de fijación de tipos del banco central de India anuncie si sube o no los tipos el próximo 5 de junio. Standard Chartered, apuesta por un endurecimiento mientras que la mayoría de los economistas no espera una subida de tipos en la reunión.