Casi nadie lo conoce pero éste pequeño pueblo de Jaén tiene una «playa interior» con aguas turquesas que parece el Caribe y está vacía
Un lugar rodeado de grandes árboles en el que además "nace" el Guadalquivir
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El verano se acerca y seguro que muchos ya estarán pensando en todos los lugares en los que poder refrescarse y cuando se piensa en agua clara y paisajes bonitos, lo normal es que piense en ir hacia la costa. Pero en Jaén podemos encontrar en plena sierra, bastante lejos del mar, un rincón que rompe bastante ese esquema. Está dentro del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas y se llama Cañada de las Fuentes. A muchos les suena porque es donde nace el Guadalquivir, aunque cuando llegas, lo primero que te sorprende no es tanto el nombre como lo que ves alrededor.
El sitio es muy sencillo, pero a la vez muy especial ya que está rodeado de pinares altos, caminos de tierra, arroyos y el sonido constante del agua que acaba marcando todo el ambiente. En algunos tramos, el agua se queda en pequeñas pozas muy limpias, con un tono entre azul y verde que llama la atención y una tranquilidad que no encuentras en otros lados. Un lugar con mucho encanto para caminar un rato, sentarse cerca del agua, comer algo y pasar una jornada refrescante en pleno verano y sin que tengas que echar de menos el estar en la playa.
La «playa interior» en Jaén con aguas turquesas que parece el Caribe
La Cañada de las Fuentes es conocida sobre todo por ser el lugar donde nace oficialmente el río Guadalquivir. Este espacio natural se encuentra dentro de una gran hondonada rodeada de vegetación donde confluyen distintos arroyos procedentes de las montañas cercanas, como el de los Teatinos, el de Juan Fría o el arroyo de la Luz. Todos ellos terminan formando el gran río andaluz, conocido antiguamente por los árabes como el «Río Grande».
El entorno impresiona desde el primer momento ya que nos podemos encontrar fresnos, arces y majuelos que crecen junto al agua mientras enormes pinares cubren buena parte del paisaje. En algunos tramos, el reflejo del cielo y la claridad del agua crean un efecto visual muy parecido al de algunas calas de agua turquesa, algo que ha llevado a muchos visitantes a definir el lugar como una especie de «Caribe escondido» en mitad de Jaén.
Muy cerca del nacimiento del río hay una placa con un poema de los hermanos Álvarez Quintero que marca el punto considerado oficialmente como el origen del Guadalquivir. El texto se ha convertido casi en una parada obligatoria para quienes llegan hasta aquí después de recorrer las carreteras de montaña de la Sierra de Cazorla.
El lugar estuvo durante años bastante saturado en determinadas épocas, especialmente en verano, pero el Parque Natural ha trabajado para ordenar mejor las visitas y proteger el entorno. Hoy la zona se mantiene mucho más cuidada y silenciosa, algo fundamental para conservar uno de los espacios naturales más importantes de Andalucía.
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Una escapada perfecta para desconectar del ruido
Uno de los grandes atractivos de la Cañada de las Fuentes es precisamente la sensación de desconexión total que ofrece. El paisaje invita a caminar sin prisa, sentarse junto al agua o simplemente escuchar el sonido de los arroyos atravesando las piedras. No hace falta demasiado más.
Apenas unos metros más arriba se encuentra la casa forestal de la Cañada de las Fuentes y una zona recreativa rodeada de árboles donde no es raro ver pequeños grupos de ciervos o gamos moviéndose entre el bosque. A determinadas horas del día el ambiente se vuelve todavía más tranquilo y es fácil quedarse completamente solo en algunos senderos.
El aire fresco, la humedad de la zona y la abundante vegetación hacen que incluso en pleno verano las temperaturas sean bastante más agradables que en otros puntos de Andalucía. Por eso mucha gente aprovecha para hacer aquí escapadas de fin de semana cuando el calor aprieta en otras provincias.
Además, el paisaje cambia muchísimo según la época del año. En primavera el agua baja con más fuerza y el bosque aparece lleno de tonos verdes intensos. En otoño, en cambio, los arces y majuelos transforman el entorno con colores ocres y rojizos que hacen que la ruta parezca completamente distinta.
La ruta donde se encuentra el tejo más antiguo de Europa
Desde la zona de la Cañada de las Fuentes sale además uno de esos caminos que la gente recomienda casi siempre que pregunta qué hacer por allí. Es la ruta de los Tejos Milenarios, un recorrido que se mete poco a poco en una parte más cerrada del bosque, con más sombra, más humedad y bastante menos luz que en otros tramos de la sierra.
El sendero avanza entre arroyos pequeños, suelo blando y una vegetación bastante densa, hasta que aparece uno de los grandes reclamos de la zona. No está señalizado como algo espectacular a simple vista, pero cuando lo tienes delante, se nota. Es el conocido como Tejo Milenario, un árbol enorme que destaca entre el resto casi sin necesidad de buscarlo. Se habla de que puede tener más de 2.000 años, aunque más allá de la cifra, lo que impresiona es el tamaño y la forma. El tronco es ancho, irregular, con partes abiertas y otras retorcidas, y las ramas salen en direcciones poco habituales, como si hubieran ido creciendo sin seguir ningún patrón claro. Es de esos árboles que obligan a parar un momento y mirarlo con calma.
Pertenece a la especie Taxus baccata y lleva ahí mucho antes de que el paisaje fuera como lo vemos hoy. En esta zona hubo otros tipos de bosque, con robles y arces, y el tejo ha ido aguantando todos esos cambios sin desaparecer. De hecho, es de los pocos que quedan con esa antigüedad. Alrededor siempre han circulado historias. En su momento, para los celtas era un árbol especial, ligado a lo espiritual y a la idea de vida larga. Por eso no es raro ver tejos cerca de iglesias antiguas o cementerios en muchos puntos de Europa.
Pero el camino hasta llegar tampoco se queda corto. A medida que avanzas, aparecen pinos salgareños con formas curiosas, algunas casi como si fueran figuras, zonas de roca cubiertas de musgo y ramas con líquenes colgando. Y si te fijas bien en el suelo, también se ven zonas removidas por jabalíes, algo bastante habitual en esta parte del parque.
En definitiva, puede que no sea una playa al uso o como lo que siempre se visita en verano, pero descubrir este rincón de Jaén donde además puedes estar en plena naturaleza con temperaturas más frescas, es sin duda un buen plan que más uno apuntará para no dejarlo escapar en cuanto tenga vacaciones.