Economía
Crisis en el Reino Unido

Las mentiras de la izquierda sobre Liz Truss: no cae por los impuestos sino por disparar el gasto

  • Eduardo Segovia
  • Corresponsal de banca y empresas. Doctor y Master en Información Económica. Pasó por El Confidencial y dirigió Bolsamanía. Autor de ‘De los Borbones a los Botines’.

La izquierda política y mediática lleva semanas alentando la teoría de que la caída de Liz Truss como primera ministra británica se debe al fracaso de su intento de bajar los impuestos a «los ricos». Nada más lejos de la realidad: la crisis financiera que ha vivido el Reino Unido ha estado provocada por la explosión del gasto público, mientras que la medida para las rentas altas tenía un impacto mínimo en las cuentas del país.

Para empezar, Truss no aprobó una bajada de impuestos para los tramos más altos de su Impuesto sobre la Renta, sino para todos los contribuyentes: en concreto, rebajó el tramo más bajo del 20% al 19%. Asimismo, anuló la subida anunciada de las cotizaciones sociales (un 1,25% este año y otro 1,25% el próximo) y la del Impuesto de Sociedades, que iba a pasar del 19% al 25%. Finalmente, pretendía reducir el tipo para el tramo más alto del IRPF -más de 150.000 libras anuales- del 45% al 40%, que es lo que retiró ante el rechazo social.

El impacto total de estas medidas se calculaba en unos 45.000 millones de libras, mientras que la medida retirada -la de las rentas altas- supondría entre 2.000 y 7.000 millones, según la fuente que se tome. En todo caso, no es un importe que asuste a los mercados.

«Los mercados no tiemblan por una bajada que afecta a entre 2.000 y 7.000 millones en un conjunto de casi 200.000 millones en medidas», señala un economista experto en la materia. Esa cantidad sale de sumar 150.000 en aumento del gasto público para combatir la escalada de la luz y los citados 45.000 en impuestos. Y es que Reino Unido ha anunciado el mayor paquete de ayudas de Europa para paliar el alto coste de la energía para sus ciudadanos y empresas.

Igual que España

Por tanto, la realidad es que la rebaja del tramo más alto del Impuesto de la Renta no es, ni mucho menos, la causa de la crisis financiera que provocó la intervención del Banco de Inglaterra comprando deuda pública en el mercado. Es la mezcla de estas rebajas impositivas y, sobre todo, un aumento desaforado del gasto público, que dejó sin credibilidad sus presupuestos. Es decir, algo muy parecido a lo que está pasando con Pedro Sánchez, con la diferencia de que aquí el aumento descontrolado del gasto no se destina a rebajar el recibo de la luz, sino al despilfarro y a las medidas para comprar votos del Gobierno.

Otro economista subraya que Reino Unido fue el segundo país tras España que más sufrió con la pandemia (su PIB cayó el 11%), aunque su crecimiento fue superior al nuestro en 2021, del 7,5%. Pero esta caída provocó un incremento de la deuda de 420.000 mill libras (el 19%), a lo que hay que sumar los 200.000 millones del paquete previsto entre más gasto y menos ingresos. Por tanto, los mercados no se creen el presupuesto presentado, que lo fía todo a un crecimiento del 2,5% en 2023 -como hace nuestro Gobierno con su previsión del 2,1%- y que no ha sido revisado por el organismo equivalente a nuestra Airef (OBR).

Si a esto se suma la inestabilidad política, «los mercados creen que puede ir directo a una crisis financiera», de ahí la inestabilidad en la libra y los bonos británicos. Pero, en contra de lo que sostiene la izquierda, la causa no es el impuesto a «los ricos», sino el aumento del gasto y de la deuda. Es decir, la misma situación que en España.