Economía

María, española de 26 años que trabaja de enfermera en Noruega: «Cobramos el doble que en España pero la vida social es muy cara. Una cerveza te cuesta 14 euros»

Ante la imposibilidad de lograr una estabilidad laboral y económica, la enfermera disfruta de una excelente situación en el país nórdico

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María, española de 26 años que trabaja de enfermera en Noruega: «Cobramos el doble que en España pero la vida social es muy cara. Una cerveza te cuesta 14 euros»
Enfermera en un hospital (EP).
Álvaro Olivero

Muchos de los jóvenes españoles ven el acto de independizarse imposible de llevar a cabo. La subida desorbitada tanto para alquilar como para comprar una casa, la falta de oportunidades laborales de calidad, los sueldos precarios y el desinterés total del gobierno socialista de revertir la situación hacen que cada vez sean más los que buscan una vida decente al norte de Europa.

Entre ese creciente grupo de supervivientes que se han visto obligados a abandonar el nido se encuentra María Dolores Castillo Rodríguez, una enfermera de 26 años de Villarrobledo, provincia de Albacete, que hace casi dos años partió hacia Noruega con su pareja, enfermero también, para mejorar su situación económica.

«Valoramos qué solución nos permitía estabilidad laboral, vivir juntos y pagar un alquiler en condiciones sin compartir y todo eso. Y entonces nos surgió la idea de Noruega», dijo vía telefónica la manchega a El Español de Castilla-La Mancha.

Abandonar España para sobrevivir, al alza

Los datos son alarmantes. Un total de 1.356 enfermeras solicitaron trabajar en el extranjero durante el 2025, un 20% más con respecto a 2024, según un informe del Consejo General de Enfermería (CGE). Entre todas las solicitudes, 336 escogieron Noruega como primera opción, siendo el país nórdico la opción predilecta por los sanitarios de nuestro país, que ven en los salarios, que rondan los 4.000 euros brutos mensuales, una opción irresistible.

Para Castillo, la senda hasta el país noruego era la única escapatoria viable ante un sistema local estancado y con pocos atisbos de cambio. «Empecé a trabajar en Castilla-La Mancha y viví la situación tan precaria que todos los enfermeros jóvenes de España sufrimos», comentó con suma pena.

Trabajando aún en Albacete, vivía con frustración mientras encadenaba contratos temporales. «A lo mejor te dan 15 días en Urgencias y otros 15 días en UCI. Te tiras todo el tiempo pendiente del teléfono por si te llaman para un contrato de tres meses», deploró.

De la Mancha a Escandinavia

El punto de inflexión y la decisión rotunda de salir de España llegó ante la inviabilidad de vivir con su pareja murciana. «Con este tipo de contratos no podíamos elegir un punto de referencia donde él se viniera a Albacete o yo a Murcia». La oportunidad le llegó a través de ver una oferta en LinkedIn y partió cuatro meses hacia Alicante para alcanzar el nivel B1 de noruego.

En el verano de 2024, hicieron las maletas y pusieron rumbo sin vuelta a Andøya, una isla remota de 300 habitantes por encima del círculo polar ártico. Una vez establecidos, trabajaron en una residencia de ancianos gracias a un contrato de Empresa de Trabajo Temporal (ETT).

«Nosotros al estar en pareja, nos reforzamos mucho el uno al otro, pero es una experiencia muy dura porque Noruega no es para todo el mundo. Los inviernos son duros, todo el día de noche. Llegas a comer y no sabes qué hora es porque está todo oscuro», contó.

Después de seis meses, se desvincularon de la ETT en busca de un trabajo más estable. La infinidad de oportunidades y la alta demanda noruega les permitieron trasladarse a Oslo. En la actualidad, la pareja goza de un contrato indefinido desde el primer día en un hospital público de la capital.

El coste de vida, bastante superior al de España

La albaceteña afirmó que «cobramos el doble que en España», a pesar de que el coste de vida y el ocio es notablemente más caro que en nuestro país. No obstante, tras ponerlo en una balanza, les sigue compensando esta nueva situación.

«La vida social es muy cara, una cerveza te cuesta 14 euros y salir a cenar una hamburguesa 30 euros cada uno. Por ese dinero nos vamos a España porque los vuelos son baratos», añadió. Por suerte para los dos, el ocio noruego es completamente diferente al español, en gran parte debido a la climatología, y basan la mayoría de sus planes en sus hogares, lo que les permite ahorrar.

«Al final si cobras casi 4.000 euros, básicamente te ahorras la mitad o más».

A día de hoy, Castillo no contempla volver a Castilla-La Mancha, aunque su experiencia en centros sanitarios nórdicos siga puntuando para la bolsa pública española. «No nos compensa volver con la situación que hay. Aquí te hacen indefinido desde el primer minuto. Creemos que podemos aguantar por lo menos dos o tres años más», concluyó.

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