Luis Costa Pujol, pescadero barcelonés: «Los mejores pescados para los niños son el gallo, el rape y el lenguado»
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Dar pescado a los niños suele acabar en discusión. Espinas, texturas raras o sabores demasiado marcados hacen que muchos platos vuelvan casi intactos a la cocina. El problema no suele estar en el tipo de pescado elegido.
Eso es lo que explica Luis Costa Pujol, pescadero barcelonés, en un vídeo publicado en TikTok. Él señala que no todos los pescados funcionan igual cuando se trata de prepararlos para los platos de los niños.
Costa habla desde la experiencia diaria detrás del mostrador. Conoce qué pescados se venden para familias, cuáles vuelven a comprarse y cuáles generan rechazo. A partir de ahí, recomienda tres opciones muy concretas para evitar las peleas en la mesa.
Tres pescados que suelen funcionar con niños
El primero que menciona es el gallo. Es un pescado blanco, de sabor suave y carne fina. Se filetea con facilidad y, bien trabajado, no presenta espinas. Eso lo convierte en una opción muy cómoda para los padres y más fácil de aceptar para los niños, que no tienen que ir con cuidado en cada bocado.
El segundo es el rape. Aunque por fuera no resulte especialmente atractivo, en el plato suele funcionar muy bien. Tiene una estructura firme y solo un hueso central, lo que permite cortarlo en medallones limpios. Según explica Costa, los niños lo comen sin problema preparado tipo orly o rebozado suave porque les recuerda a otras carnes que ya conocen.
El tercer pescado es el lenguado, que comparte muchas características con el gallo: carne delicada, sabor poco invasivo y un fileteado claro en cuatro piezas. No hay sorpresas al masticar ni riesgo de espinas ocultas, algo clave cuando se cocina para los más pequeños.
En los tres casos, la idea es la misma: pescados blancos, fáciles de limpiar, con una textura predecible y sin sabores intensos que puedan generar rechazo de entrada.
Cómo cocinar pescado para que los niños lo acepten mejor
Elegir bien el pescado es solo una parte del trabajo. La forma de cocinarlo también influye mucho en cómo lo reciben los niños, sobre todo las primeras veces.
La textura, la temperatura y la presentación son detalles a mirar para evitar el rechazo. Esta son algunas recomendaciones prácticas:
- Evita cocciones excesivas. El pescado seco o pasado pierde jugosidad, se desmenuza mal y resulta menos agradable al masticar.
- Empieza con preparaciones sencillas: plancha suave, rebozado ligero o al horno con poco condimento. Cuantos menos sabores extraños, mejor.
- Retira espinas y piel antes de servir. No lo hagas en la mesa, hazlo en la cocina para evitar desconfianza.
- Acompaña el pescado con guarniciones conocidas, como patata, arroz o pasta, que hacen que el plato les parezca más familiar.
- Presenta raciones pequeñas. Es preferible que repitan a que se enfrenten a un plato que les intimide desde el principio.
El objetivo no es engañar al niño, sino facilitarle el contacto con un alimento nutritivo sin miedos ni malos ratos, respetando su ritmo. Cuando el primer acercamiento es positivo, el resto viene solo. Elegir bien el pescado desde el principio puede ayudar a definir esa experiencia para bien.