Los trabajadores culpan al diseñador de la deriva financiera

“La irracionalidad y la soberbia de Adolfo Domínguez han llevado a la empresa al borde del abismo»

adolfo domínguez
Adolfo Dominguez, en la Pasarela Cibeles en 2011 Foto: Getty)

Los empleados de Adolfo Domínguez acusan al diseñador y sus hijas de comportamientos “caprichosos y ególatras” que han llevado a la empresa a la deriva financiera, según han explicado a OKDIARIO. La compañía textil lleva meses descabezada, Estanislao Carpio, CEO y artífice de que AD volviera a los números verdes en 2014, fue cesado en el mes de julio y sustituido nuevamente por el propio diseñador. A finales de noviembre la firma rendirá cuentas ante sus accionistas.

Los números en torno a la compañía son tozudos, en el tercer trimestre de 2016 Adolfo Domínguez cerraba con unas pérdidas de 4,22 millones de euros, triplicando los números rojos de 2015. La compañía textil lleva siete años en caída libre, no solo en resultados anuales, sino también en Bolsa, hace cinco años que la acción de AD no deja el entorno de los 6 euros.

Los empleados de la firma, han explicado a OKDIARIO, que “la irracionalidad, el ego y la soberbia del propio Adolfo han llevado a esta empresa a una situación insostenible para los trabajadores que quedamos y los que salieron por los dos ERES”. En 2012 Adolfo Domínguez presentó un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que dejó la plantilla en el 50%, entre 2014 y 2015 se efectuaron alrededor de 70 despidos.

La compañía nace de herencia familiar, el padre de los Domínguez tenía una sastrería en Galicia que desembocó en una empresa de éxito que tuvo gran auge en los años 80 y 90. Es más, Adolfo Domínguez fue pionero en la internacionalización, fue el primero en abrir tienda en París y Londres a mediados de los 80.  Según os expertos en gestión empresarial siempre es la tercera generación la que termina por quebrar las compañías familiares. Pues bien, la textil ya está en este brete, las tres hijas de Adolfo Domínguez están involucradas con la gestión de la cotizada, al menos hasta hace unas semanas. Valeria Domínguez, la mediana de sus hijas y responsable de e-commerce, ha dejado la compañía para fundar su propia start-up dedicada al mundo de la moda. Adriana Domínguez es la responsable de las licencias de perfumes y Tiziana, la pequeña, reside en EEUU casada con Juan Verde, asesor de Hillary Clinton, y viene una vez al mes a controlar la marcha de las colecciones de la marca U de la firma.

En 1997 los hermanos de Adolfo Domínguez decidieron dejar la compañía y emprender por su cuenta, la lógica hacía pensar que sería el diseñador el conquistador del mercado. Nada de eso, Textil Lonia no para de crecer, cerró 2015 con ganancias de 372 millones de euros, un 8% más. “Sus hermanos no compartían ni la visión, ni los métodos de gestión de Adolfo, que ha colocado al frente de la firma a sus hijas y su mujer porque no se fía de nadie, pero ninguna de ellas tiene experiencia en ningún área”, comentan las mismas fuentes.

Estas voces discordantes señalan de lleno la gestión de la mediana de sus hijas al frente del comercio electrónico, un ecommerce que califican de “ruinoso”, porque alegan que “Valeria viene de Estados Unidos y tiene experiencia en el mundo inmobiliario, toda la venta declarada se hace en tiendas físicas”. Pero las acusaciones van más allá, indican que “en 8 años no ha pisado ni una de las tiendas, ni las oficinas de Ourense, solo le interesa se proyección personal”.

Las ventas en el tercer trimestre de este año descendían un 12%, pasaban de los 22,4 millones de euros comercializados durante los cinco primeros meses del año pasado, a los 19,3 conseguidos en el periodo de 2016. En 2012 las ventas ascendían a 148 millones de euros, en 2013 cayeron a 132 millones y en 2014 volvió a bajar a los 121 millones de euros. Las mismas fuentes señalan que “desde los 80 no se ha evolucionado, fuimos referente de moda masculina en España, hoy apenas sobrevivimos vendiendo mujer y fiesta. La venta de hombre es ya meramente residual y la línea de mujer está agotada”.

Desde el año 2009 cuando las cuentas arrojaban unos números positivos de 0,87 millones de euros, no ha habido un minuto de paz para las finanzas de la textil. Aunque eso sí, el año pasado cerró con ganancias de 7,7 millones de euros tras los 11 millones de euros en pérdidas en 2014 gracias a la venta de uno de sus edificios estrella en el Paseo de Gracia de Barcelona. “Los clientes dejaron de comprarnos hace año, las colecciones cada año son prácticamente las mismas reutilizándose todo lo no vendido mezclado con 2 diseños nuevos, no les podemos ofrecer lo mismo como si fuera novedad”, comenta una de las empleadas.

La llegada y partida de Estanislao Carpio

El ex directivo de Camper llegaba en 2012 como director general, “cuando la situación era insostenible”, según los empleados. Fue el año pasado cuando ascendió a CEO y ha liderado un equipo de dirección que se ha disuelto casi por completo, la mayoría de ellos han abandonado el barco. Carpio era cesado en el mes de julio, según estas fuentes, “porque quitó todos los privilegios a la familia, reformó todo el sistema de proveedores que Adolfo maneja directamente baja el máximo criterio de ineficacia, costes elevados de fabricación sin justificación, retrasos continuos en las entregas, baja calidad de producto final, etc”.

El directivo puso en marcha un plan de reestructuración que duraría hasta el año 2018, un proyecto que iba directo a reducir la plantilla, cerrar puntos de venta y ajustar costes. “Carpio profesionalizó la compañía y volvía a darnos la ilusión a los empleados de esta firma que amamos y pensamos que bien dirigida aún tiene salvación”, concluyen.

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