Fusión aérea

Iberia deja en el tejado del Gobierno la posibilidad de negociar un nuevo acuerdo con Air Europa

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Iberia no cierra la puerta a alcanzar un nuevo acuerdo para comprar Air Europa después de la ruptura del actual, comunicada al Gobierno el viernes y adelantada por OKDIARIO el lunes. Pero esta opción de salvar la operación exige que se reduzca la deuda de la empresa de la familia Hidalgo, de unos 800 millones, algo que solo puede conseguir el Ministerio de Hacienda de María Jesús Montero convirtiendo el préstamo de 475 millones de la SEPI en capital. Otras fuentes aseguran que se trata de un «paripé» para no asumir el fracaso de la fusión.

Según algunas de las fuentes consultadas, Iberia conocía oficiosamente que la Comisión Europea iba a vetar la operación con las condiciones que requería la aerolínea del grupo IAG. Este veto implicaría que no se podría volver a plantear la operación nunca más, porque Bruselas nunca aprueba una fusión que ha vetado previamente. Para evitarlo, no bastaba con que Iberia desistiera de la fusión, sino que debía hacerlo también Air Europa (a la que interesa mantener abierta la posibilidad de un nuevo acuerdo).

Y eso es lo que anunció ayer IAG en una comunicación a la CNMV. A cambio de aceptar la ruptura de las negociaciones, la compañía del grupo Globalia recibe 75 millones: los 40 que se contemplaban en el acuerdo si Iberia desistía de la compra más otros 35 bajo el concepto de «opción de compra». La renuncia definitiva al acuerdo y el inicio de un nuevo período de negociaciones se anunciará oficialmente en las próximas horas.

Pero esta nueva negociación tiene como condición sine qua non por parte de Iberia reducir significativamente la deuda de Air Europa, los 800 millones citados, porque la considera inasumible en un entorno como el actual en el que el turismo no termina de recuperar y existen muchas incertidumbres por la evolución de la pandemia. También exige unos plazos y condiciones mejores que en el acuerdo roto, peso esa reducción es la clave: aunque los bancos acreedores pueden tomar medidas como aplazamientos de los pagos, ni siquiera una quita es suficiente sin el concurso del Gobierno.

Convertir el préstamo de la SEPI en acciones

Por tanto, es imprescindible que el Ejecutivo actúe sobre los 475 millones que inyectó la SEPI, mediante un préstamo participativo por 240 millones y otro ordinario por 235 millones. La fórmula más lógica, según las fuentes, es convertir esa deuda en capital. Pero eso supondría que el Estado tomara el control de Air Europa y que la familia Hidalgo se diluyera enormemente, con las pérdidas correspondientes.

El holding familiar, Globalia, se negó en redondo a que la SEPI inyectara capital o a que tuviera ningún representante en el consejo de administración. Por tanto, esta posible solución es muy complicada. «El Gobierno tiene que elegir entre susto o muerte: o convierte el préstamo en capital o renuncia a la fusión y se arriesga a perder los 475 millones si Air Europa no puede seguir en solitario y se ve abocada al concurso de acreedores», sostiene una de las fuentes.

Otras fuentes sostienen que estas nuevas negociaciones intentan simplemente de salvar las apariencias de que aún es posible un acuerdo para que el Gobierno no tenga que asumir el fracaso de una operación que ha apadrinado desde el principio en 2019, pero que no hay ninguna posibilidad de salvarla. La solución no tardará mucho en conocerse.

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