Urbas abocada a la liquidación tras entrar en concurso por incapacidad para hacer frente a sus deudas

La inmobiliaria Urbas entró finalmente en concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos) el viernes pasado, y todo apunta a que dicho concurso acabará en liquidación y venta de los activos de la compañía, según fuentes cercanas a la misma. De confirmarse, sería la mayor quiebra en España en muchos años, con un pasivo estimado en unos 330 millones de euros.
Urbas había solicitado el concurso voluntario en septiembre ante la imposibilidad de conseguir el certificado de mayorías necesario para homologar el plan de reestructuración que había presentado a sus acreedores. La consultora FTI se negó a firmar dicho certificado al constatar numerosas irregularidades contables y una mala determinación de las clases de acreedores (es decir, quien cobra primero y quien después).
Urbas ha presentado a la sala de lo mercantil del Tribunal de Instancia de Madrid unas cuentas en las que sólo refleja un pasivo de 119,12 millones, muy alejado de las cifras que maneja el mercado. Ante la opacidad y las irregularidades de la contabilidad de la compañía, será el administrador concursal –Auren Kepler Karst– el que determine la deuda exacta a la que debe hacer frente la inmobiliaria que preside Juan Antonio Acedo.
En un comunicado a la CNMV, Urbas asegura que «la Compañía ya está trabajando en la elaboración de una propuesta de convenio […], que irá acompañada del preceptivo plan de pagos, determinando los recursos previstos para su cumplimiento y el plan de viabilidad que justifica el mismo, a efectos de recabar el mayor número de adhesiones posibles por parte de los acreedores de la Compañía y solicitar su aprobación a la mayor brevedad posible».
«La Compañía considera que la aprobación de la propuesta de convenio que está previsto proponer garantizará la viabilidad futura de la Compañía, y actualmente es la mejor alternativa para sus trabajadores, acreedores y accionistas, así como clientes y proveedores, porque protege y garantiza los derechos de todos ellos», añade el comunicado.
Los accionistas perderán su dinero
Sin embargo, las fuentes consultadas aseguran que «es casi imposible que pueda presentar un convenio dada la crítica situación de Urbas; tendría que tener unas quitas tan enormes que los acreedores nunca lo aceptarán. Por eso, con toda probabilidad, acabará en liquidación y venta de los activos para intentar recuperar todo el dinero posible». Esta liquidación implicaría que los accionistas de Urbas perderán todo su dinero.
El principal acreedor de Urbas es el fondo Roundshield Partners, que ha adquirido 189 millones de deuda de Urbas a diferentes acreedores y reclama su pago en un juzgado de Londres. Este fondo es el que se ha opuesto a las maniobras de Acedo y a su plan de viabilidad. En respuesta, Urbas también ha presentado una querella por estafa procesal contra el fondo y una demanda en Luxemburgo por esos 189 millones en concepto de daños y perjuicios.
La historia de Urbas es la misma de las grandes del ladrillo que quebraron cuando estalló la burbuja inmobiliaria. Una empresa que cree que sabe hacer de todo y se lanza a comprar negocios alejados de su actividad por precios estratosféricos –los vendedores se aprovechan de su desconocimiento– a base de deuda. Cuando esos negocios no dan los grandes ingresos que esperaban, no puede devolver los créditos y acaba en quiebra.
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