Pensiones

La dificultad de financiar las pensiones: ¿en qué consiste la mochila austriaca?

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Gasto de las pensiones

La llamada mochila austriaca es una fórmula para hacer frente al problema del déficit de la Seguridad Social.

Desde hace años, el conjunto de gastos en materia de pensiones supera, en una cantidad importante, los ingresos que se consiguen mediante las cotizaciones sociales. Esta disparidad provoca un déficit anual que ha prácticamente vaciado la “hucha de las pensiones” (que disponía de más de 60.000 millones de euros) y obliga a la Administración Central a endeudarse periódicamente para hacer frente a los pagos correspondientes, sobre todo las pagas extras.

Para hacer frente a esta situación, los expertos llevan años realizando estudios en busca de una solución que palie este problema. Se han puesto sobre la mesa distintas propuestas con el objetivo de equilibrar ingresos y gastos. La más conocida, el alargamiento de la edad de jubilación hasta los 67 años, con la finalidad de que el periodo durante el cual se cotice se alargue y, a la vez, se reduzca el tiempo de percepción de la prestación. Tal cambio se justificó a partir de las siguientes premisas:

Incremento de la esperanza de vida: provoca que las personas precisen de cobrar durante más tiempo la jubilación.

Entrada más tardía al mercado laboral: la universalización de la educación y la evidente necesidad de formarse para conseguir un empleo de más calidad han provocado que se empiece a trabajar más tarde que antaño. Por lo tanto, para mantener los años de cotización, hay que jubilarse de forma posterior.

El problema del modelo productivo

Al final, como en todo, la clave está en el modelo productivo: cuantos más trabajadores y a mejor sueldo haya, mayores serán los ingresos de la Seguridad Social. Del mismo modo, nos encontramos en un contexto en el cual el ahorro de la población es reducido, hecho que provoca que, en un futuro, la generación de trabajadores actuales tendrá poco colchón para hacer frente a la reducción de ingresos que sucede una vez se acaba de trabajar.

Una solución provisional: la mochila austríaca

La mochila austríaca es un fondo generado a partir de una serie de aportaciones de la empresa a sus trabajadores, equivalentes a un porcentaje de su sueldo bruto. Este dinero, es asegurado en su totalidad por el Estado, que se hace cargo de posibles pérdidas en su gestión. Una vez el trabajador es despedido, la empresa no debe de hacer frente a prácticamente ningún coste, pero el trabajador tiene derecho a recibir el dinero que se ha ido aportando a tal fondo. Por un lado, no pone límite a la cantidad que el trabajador puede recibir, pero facilita el despido al empresario.

Su aplicación, pero, no será la misma aquí. El Gobierno ha legislado de tal forma que permite a los trabajadores que disponen de un plan de pensiones de empresa (solamente éstos) cambiar el plan, junto con sus derechos, a la compañía posterior. Del mismo modo, podrá abonar el dinero acumulado en caso que haya existido despido improcedente o movilidad geográfica.

Se persigue, con esta medida, fomentar los planes de pensiones de empresa que ayuden a complementar una futura pensión. Su alcance, pero, como se puede comprobar, es muy limitado en comparación con el caso austríaco, en el cual se pueden aprovechar de tal medida todos los trabajadores y el Estado asegura la totalidad del capital invertido.

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