Cómo reducir la factura energética de los hogares

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La huelga no frena el consumo eléctrico en Cataluña

Lo primero que recomiendan todos los profesionales a la hora de “auditar” nuestra vivienda en lo que a gastos fijos por servicios se refiere es fijarnos en su certificado energético. Este ofrece calificaciones entre la A y la G, siendo la A la más eficiente y la G la menos. Cambios de ventanas o renovación de la caldera impactarán decisivamente sobre este asunto lo cual no sólo nos reportará mayor calidad de vida sino unos ahorros de hasta 1.000 euros al año.

La compra de electrodomésticos no debe ser un asunto banal. La diferencia entre unos y otros también nos puede dar muchas alegrías en las facturas siendo los más eficientes los que tienen una A+++ y los que menos la D simple.

Las ventanas a las que no les hacemos casi caso nos ayudarán a no desperdiciar energía de la vivienda, a ahorrar en calefacción y aire acondicionado, reducirá las emisiones de CO2 y mejorará nuestro confort acústico.

La iluminación puede representar el 25% del ahorro en una vivienda siendo las bombillas LED las mejores por su larga vida útil y su bajo consumo. Pueden ser hasta un 80% más rentables que las normales y encima cuando se gastan no son contaminantes. En este apartado se recomienda subir las persianas (producto muy español que se usa poco por Europa) para aprovechar al máximo la luz día y que las lámparas estén limpias para garantizar  toda su luminosidad. También se pueden instalar detectores de presencia o temporizadores para que las luces se apaguen cuando no haya nadie o transcurrido un cierto tiempo.

Siempre conviene revisar la potencia contratada pues las compañías eléctricas lo hacen siempre al alza y los consumidores no siempre pueden rebajarlo, aunque la aspiración de estos últimos es pagar solo por aquello que se utiliza.

Entre los elementos que más gastan se encuentra la calefacción, el aire acondicionado y el agua caliente. Para controlar este apartado conviene no ventilar la casa más de 10 minutos al día, para que las habitaciones no se enfríen demasiado y utilizar correctamente las persianas. Los termostatos están para usarlos y conviene regularlos según la temperatura en cada momento.

Todos estos consejos para ahorrar en nuestra factura energética son aplicables a cualquier empresa. En estas últimas se abusa más de la función stand by que también consume pues los aparatos no quedan apagados completamente.

Tarifa plana o cuota fija

En el tema de las cuotas fijas y las tarifas planas siempre todos aspiramos a pagar el mismo importe de electricidad y de gas natural en tu casa. Lo primero antes de contratar nada conviene saber en qué consiste cada una y cuál es su repercusión sobre nuestra economía.

Las tarifas planas son ideales para clientes que tienen elevados consumos en determinadas épocas del año. Una persona que usa el gas para la calefacción en invierno y el aire acondicionado en verano evitará los picos contratando este formato pues se establece que todos los meses se pagará lo mismo pues se promedia el gasto. Eso sí, siempre que el consumo anual contratado no se supere. Pues en ese escenario tendrá que pagar el kilowatio más caro tanto en electricidad como gas. Lógicamente sólo en la cuantía en la que se haya excedido.

Sin embargo, las cuotas fijas son parecidas a las tarifas planas pero se factura la energía de una manera diferente. No hay consumos anuales que se deban superar sino que el cliente puede gastar tanta electricidad como gas natural pueda necesitar. Así, el cliente pagará una cuota fija todos los meses que englobará el total de la factura por estos dos conceptos. A final de año, la compañía suministradora hará un cálculo y determinará si has pagado de más o de menos. En el primer caso o se te ingresa el dinero en tu cuenta o se te descuenta de la próxima factura. Si has pagado de menos deberás abonar la diferencia a la empresa suministradora del servicio.

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