Champions League: Villarreal-Nápoles

El Villarreal por fin vence en Champions

El 'submarino amarillo' se libera en Europa (3-1)

Los de Iñigo Pérez remontan y saborean una victoria europea más de dos años después

Así está la clasificación

El Villarreal por fin vence en Champions
El Villarreal celebra su victoria contra el Nápoles. (Getty)

El Villarreal por fin ha ganado en la Champions League. El submarino amarillo venció este martes por 3-1 al Nápoles en el partido de la jornada 2 de la fase liga con una remontada culminada en la primera parte con los goles de Georges Mikautadze y Santiago Mouriño. En la segunda, Tani Oluwaseyi rubricó en La Cerámica el primer triunfo de la temporada en la máxima competición continental.

El Villarreal volvió a ganar en Europa más de dos años después. No lo hacía desde marzo de 2024, en la Europa League, por lo que este triunfo sobre el conjunto italiano fue de liberación, de alivio, y esperan que sirva de impulso. Este equipo, que ya completó un buen partido en el Santiago Bernabéu, no es el mismo que hace mes y medio, y ya se parece al plan de Iñigo Pérez.

Con un estilo camaleónico, tan vertical como dominador del balón, supo sufrir y tuvo sacrificio para no perderle la cara a un encuentro que comenzaron perdiendo pronto con un tanto de Amir Rrahmani. Pero Mikautadze, aprovechando un error defensivo, y Mouriño, con un zapatazo, le dieron la vuelta, mientras Oluwaseyi puso la guinda. Son los primeros tres puntos para coger aire y empezar a construir su pase a la siguiente fase desde la fortaleza en La Cerámica.

Los de Massimiliano Allegri arrancaron con más energía y con la convicción de dominar al equipo local, con una presión alta y efectiva que impedía que los de Iñigo Pérez salieran con facilidad. Después de un buen centro de Giovane Santana, la sorpresa del once del equipo italiano, el conjunto italiano asestó el primer golpe muy pronto.

El incombustible Kevin De Bruyne puso un buen balón bombeado desde la frontal y Rrahmani aprovechó un error grave en las marcas para rematar en el área pequeña sin oposición. Luiz Júnior tiró de reflejos y sacó una mano prodigiosa, pero el kosovar mandó a la red el rechace para hacer el 0-1.

El nerviosismo y la pasividad jugaban una mala pasada a los castellonenses, que recordaban al Villarreal del curso pasado en Champions. Sin embargo, una buena jugada por la izquierda de Santi Comesaña, que cedió atrás para el remate fuera de Mikautadze, animó a los de Iñigo Pérez, que cogieron el pulso al partido con un par de ocasiones más.

Aunque el propio partido parecía vivir miniencuentros cada pocos minutos. Matteo Politano ponía constantemente en problemas a Carlos Romero y Hojlund envió a la cruceta uno de sus centros. Pero la fortuna se puso del lado del submarino amarillo después de este aviso. El propio extremo italiano cedió mal al portero y Mikautadze cazó el esférico, superó a Vanja Milinkovic-Savic y, desde la izquierda, casi sin ángulo, hizo el 1-1.

El empate apagó a los de Allegri y animó al Villarreal, mucho más agresivo y que solo tres minutos después saboreó, por primera vez en mucho tiempo, el regusto del triunfo. Comesaña recuperó un balón en el centro del campo y cedió a Gerard Moreno y el capitán la dejó a un Mouriño con espacio que no se lo pensó y se sacó un zapatazo cruzado imposible para el meta del Nápoles. El Villarreal le daba la vuelta antes de la media hora.

El paso de vestuarios sentó mejor al Villarreal, que empezó a controlar el ritmo del partido a base de largas posesiones con el Nápoles agazapado y dando muestras evidentes de cansancio. Una buena acción individual de Alberto Moleiro, con autopase en el área grande incluido, casi desemboca en el tercero.

Pasada la hora de juego, los cambios por parte de ambos equipos trastocaron la calma que reinaba en La Cerámica. Sobre todo, los de Iñigo Pérez, que vio cómo Oluwaseyi y Freeman debían esperar un minuto en la banda por la regla de tardar más de 10 segundos en abandonar el campo en la sustitución.

Minutos intranquilos mientras el técnico pedía cabeza y metió a Juan Foyth para apuntalar el centro del campo, con estructura de cinco defensas. Y los cambios de Allegri, que fue con todo, tampoco surtían efecto, sin apenas producción ofensiva: ni un solo remate en la primera media hora de la segunda mitad. El primero llegó en el 76′, aunque no de lleno y después de un error de Luiz Júnior.

El meta brasileño sí se hizo grande en un mano a mano ante Hojlund para evitar el empate. Esto abrió la veda del sufrimiento en el Villarreal, que veía casi como espectador el arreón del Nápoles, refugiado en el poderío de sus delanteros y la calidad de De Bruyne. Pero llegó el tercero de los locales, fabricado por los cambios de Iñigo Pérez: Ayoze Pérez cuerpeó en el área y le dejó franca la pelota a Oluwaseyi al borde del área para machacar al equipo italiano con el 3-1.

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