Liga Santander: FC Barcelona 2 - Real Sociedad 1

Los secundarios del Barça tumban a la Real Sociedad

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El Barça se encuentra un paso más cerca de certificar el título de Liga. Los culés superaron a una Real Sociedad jugona con una puesta en escena industrial en un partido gris de Messi, pero que resolvieron los goles de Lenglet y Jordi Alba –dos defensores– para alegría de Ernesto Valverde, quien vio cómo sus secundarios dieron un paso adelante.

Los azulgrana hicieron un juego ramplón y previsible ante una Real que disfrutó de varias ocasiones, pero que sólo supo materializarlas a través de un Juanmi que tuvo una clara en la primera y que no falló en la segunda. El choque dejó también como nota morbosa una multitudinaria pitada a Coutinho.

El choque comenzó con un Barça excesivamente relajado tras su pase en Champions. Los chicos de Ernesto Valverde no fueron a buscar el partido y permitieron a la Real Sociedad crecerse poco a poco en el campo a través de la posesión de balón. Las ocasiones no llegaban ni para uno ni para otro bando.

Los culés envidaban con dos faltas antes de la media hora de juego que Messi lanzó por milímetros fuera del marco defendido por Rulli. Los donostiarras, por su parte, intentaban pillar a la contra al Barça con la velocidad de Oyarzabal y Juanmi.

La mejor ocasión visitante llegaría a los 35 minutos de juego cuando un desmarque del Juanmi le permitió quedarse sólo ante Ter Stegen, aunque excesivamente escorado. El alemán paró su intentona, pero el rechace cayó en los pies de un Willian José que inexplicablemente la mandó alta con todo a favor.

El Barça tenía que reaccionar antes del descanso o, por lo menos, dar señales de vida y vaya que si lo hizo. Messi probó un minuto después a Rulli y Luis Suárez, en el 41, obligó al guardameta argentino a sacar lo mejor de su repertorio para evitar el tanto. Cuando la primera mitad parecía que agonizaba, a apenas 15 segundos del final, la conexión francesa del Barça desatascó el encuentro en un córner. Dembélé sirvió un balón templado al primer palo y Lenglet se anticipaba a dos defensas visitantes para colocar el balón en la escuadra.

El primer gol de la temporada del ex sevillista hacía olvidar una de las primeras mitades más flojas del Barça en lo que va de año. Valverde, sin embargo, ha sabido enseñar a los suyos a rentabilizar las mínimas oportunidades de las que disponen para ajusticiar a sus víctimas en Liga.

El partido se volvió loco

Y al inicio de la segunda mitad se desastaron definitivamente las hostilidades. El Barça dejó de especular con el toque y se volcó sobre la portería de una Real que achicaba agua como podía. Los culés tuvieron una auténtica procesión de ocasiones falladas, pero ni Messi, ni Suárez ni Dembélé eran capaces de concretar.

Los visitantes, sin embargo, no perdían la calidad en su fútbol cuando realizaban posesiones largas y en una de ellas Merino vio un gran desmarque de Juanmi para ponerle un balón a la espalda de Piqué y anotar en plancha el gol del empate para sorpresa de todo el mundo.

El Barça, lejos de ponerse nervioso, encontró una rápida recompensa a su cambio de apuesta ofensiva en la segunda mitad. Jordi Alba anotó en la siguiente jugaba al tanto donostiarra un nuevo gol con cierta controversia ya que Dembélé estaba en la trayectoria del disparo del lateral pudiendo llegar a molestar a Rulli en su intervención. Finalmente, el VAR decidió que el francés no impidió al portero hacer su labor habitual.

Los culés, habiendo encajado, ya se tomaron con más cautela lo que restaba de segunda mitad optando nuevamente por posesiones largas y con poco peligro. El morbo lo puso la entrada de un Coutinho que fue pitado en cada intervención tras su polémica celebración del gol ante el Manchester United.

Los culés intentaron cerrar el partido, pero no era el día de Messi a la contra. El argentino, sorprendentemente, tomó malas decisiones en unos últimos minutos donde Rakitic fue el que más cerca estuvo del gol. La Real lo intentó, pero careció de profundidad para sacar a Ter Stegen un gran esfuerzo. Fue el partido de los secundarios del Barça, que demostraron que también cuentan con goles –los de Lenglet y Alba– y con entrega como escenificó Vidal. Messi no puede ser perfecto todos los días.

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