Campeón del Masters 1000 de Montreal

Pablo Carreño alcanza la gloria y se proclama campeón en Montreal

Pablo Carreño se proclamó campeón del Masters 1000 de Montreal tras imponerse a Hubert Hurkacz en la gran final

Pablo Carreño
Carreño celebra un punto. (Getty)

Era la oportunidad de su vida y no la iba a dejar escapar. Pablo Carreño es el brillante campeón del Masters 1000 de Montreal después de derrotar a Hubert Hurkacz (3-6, 6-3, 6-3) en un épico partido decidido en tres sets y en el que tras perder el primero, no se amedrentó y sacó su mejor juego para, con la suficiencia de los más grandes, alcanzar la gloria. Uno de los clásicos, de los guerreros de la Armada, después de toda una carrera deportiva logra un título mayúsculo, el mayor de su trayectoria, confirmando el enorme momento del tenis español y su categoría como tenista.

No llegaba en su mejor momento, tanto es así que incluso viajó sin su entrenador de toda la vida, un Samuel López, en su ascenso al cielo de Montreal. Sin embargo, las lágrimas de alegría de su equipo permitirán recordar de forma inolvidable un título de Masters 1000 que le equiparan a David Ferrer o a Tommy Robredo, entre otros, en una clasificación de la Armada con lo más granado de su historia.

Ante Hurkacz, Carreño era consciente de que debía alcanzar el juego que le llevó a derrotar a Berrettini y a Sinner, favoritos para llegar a las rondas finales, en unos primeros partidos en los que parecía tocado por una varita. Igual que le sucediera en cuartos y semifinales, a Pablo le costó arrancar y lo pagaría con un break en contra que encarrilaba el set y la final para un sacador como Hubert, campeón ya en un Masters 1000, en Miami 2021.

El polaco no iba a dudar y con el servicio como principal argumento, cerraría el primer set por 6-3, dejando contra las cuerdas a un Carreño que seguía creyendo en sí mismo. Si alguien ha pasado por situaciones adversas es el asturiano, rodeado en tantas ocasiones por el infortunio que iba a levantarse como si nada de un duro golpe. La rotura de servicio con la que empezaba la segunda manga lo demostraba. Pablo estaba en la final para ganar.

Remontada de ganador

Los juegos fueron discurriendo en el segundo parcial al son de la derecha de Pablo, impresionante durante todo el torneo y más agresiva que nunca, y el servicio de Hurkacz. Las tablas ahora sí le valían a Carreño, que con la ventaja del break inicial se colocaba en disposición de cerrar el segundo set y lo haría, sin titubear, para llevar la decisión del Masters 1000 de Montreal al tercer set de la final.

Pablo se marchó a vestuarios y Hurkacz hizo lo propio. La batalla estaba tan equiparada, en lo tenístico y en los factores externos, que cualquier detalle podía marcar la diferencia. El gijonés era consciente de que el arma de destrucción masiva corría a cargo del servicio de su rival, pero la mentalidad, a prueba de bombas, de Pablo, podía ser tanto o más determinante que cualquier golpe de Hubert.

Carreño es un campeón

Después de sufrir con un primer juego de servicio en el que dejó un punto para el recuerdo, recuperando con un escorzo imposible antes de finiquitar con una portentosa volea de revés, Pablo aprovechó la inercia para hacerse con el break que sería definitivo para el devenir del partido. Sin saberlo, había puesto el lazo a la final porque Hurkacz ya sólo iba a aguantar en cuerpo, pero no en vida, en el partido.

El torbellino de Gijón pasó a colonizar Montreal a la velocidad del rayo, la misma que la de sus golpes y sus piernas, en absoluto trance con la posibilidad de conquistar el mayor título de su carrera. Un verano después y tras meses de sufrimiento, el partido por el bronce olímpico ante Novak Djokovic ya está acompañada de otra de, al menos, la misma importancia deportiva y sentimental para un auténtico crack del tenis. Pablo Carreño Busta es el brillantísimo campeón del Masters 1000 de Montreal.

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