Los más lentos, otra vez

El McLaren-Honda sigue siendo una tortuga

Stoffel Vandoorne con el MCL32 de McLaren-Honda en Montmeló (Getty)
Stoffel Vandoorne con el MCL32 de McLaren-Honda en Montmeló (Getty)

El equilibrio, tan deseado por un trapecista, AncelottiAlbert Rivera en su discurso. Un vaivén de sensaciones que siempre tiende a inclinar un factor más que el otro, evidenciando la dificultad de la empresa. Un funambulismo que tiene una constante para Honda: quebrar su deshilachado hilo del crédito, caerse a un suelo que manejan cada vez mejor, con daños cerca de lo irremediable. Si hay fiabilidad no hay rendimiento… y viceversa.

La pista volvió a ser el remedio de padre militar a su hijo: una bofetada de realidad para Honda. Las velocidades punta arrojaron una aclaración evidentes: la unidad de potencia japonesa era la de la primera semana de test. Son los más lentos, la tortuga, el caracol, el Falete de Barcelona. Mientras que Vandoorne exprimía su MCL32 hasta los 314,8 kilómetros por hora; Massa andaba en los 339,6. Y es que, en esta renovada Fórmula 1, una diferencia así es abismal.

Sorprende ver a los Renault tan arriba, la marca del rombo parece haber reaccionado, por lo menos en lo que a potencia se refiere. Hulkenberg, cuarto, con 331,2 km/h; Palmer, sexto, alcanzando los 327,2. Vettel tampoco quiso darle mucha alegría al V6 de Maranello: séptimo, revolucionando el SF70-H hasta los 325,3. Bottas y Magnussen clavaron su registro: 333,3 km/h. Si viendo esto, aunque fuera por orgullo, Honda no reacciona…

En la trinchera plateada de McLaren se atisban fusiles en el rostro de Boullier, Alonso y Hasegawa. La división en el criterio parece un hecho; la dinámica de trabajo, excesivamente dispar; la filosofía, dos mundos paralelos. Son dos extremos de certidumbres que no adivinan a tocarse: sin resultados es imposible. La ciencia de este deporte no es magia, no, aunque algún piloto siga en su empeño de hacérnoslo creer.

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