Fueron rivales en los circuitos

Juan Pablo Montoya (51 años): «Nunca fui un gran admirador de Schumacher, siempre quise patearle el trasero»

La rivalidad entre Juan Pablo Montoya y Michael Schumacher fue histórica en la Fórmula 1

piloto colombiano nunca escondió que no sentía una admiración especial por el alemán

“Nunca fui un gran admirador de Schumacher; siempre quise patearle el trasero", dijo

Montoya y Schumacher.
Montoya y Schumacher.

La rivalidad entre Juan Pablo Montoya y Michael Schumacher fue una de las grandes historias de la Fórmula 1 de comienzos de los 2000. El piloto colombiano nunca escondió que no sentía una admiración especial por el alemán y años después de aquellos intensos duelos en pista volvió a recordar aquella época con una sinceridad muy característica. Montoya resume en una frase contundente lo que pensaba del Kaiser.

«Nunca fui un gran admirador de Schumacher; siempre quise patearle el trasero», llegó a decir el colombiano. La relación entre ambos comenzó a calentarse prácticamente desde la llegada de Montoya a la Fórmula 1 en 2001. Montoya no tardó en demostrar que no estaba dispuesto a apartarse cuando aparecía un Ferrari conducido por Schumacher. Uno de los primeros grandes capítulos se produjo en el Gran Premio de Brasil de 2001, cuando Montoya adelantó al alemán en una maniobra espectacular para hacerse con el liderato. Aquella acción se convirtió en una de las imágenes más recordadas de su temporada de debut y dejó claro que el recién llegado no tenía intención de intimidarse ante el entonces campeón.

El propio Montoya ha explicado posteriormente que una de las cosas que más le molestaban de Schumacher era el respeto que generaba entre el resto de pilotos. «Lo que me daba rabia con Michael es que nadie quería luchar contra él», recordaba. Según él, cuando Schumacher llegaba desde atrás, muchos pilotos se apartaban porque sabían quién tenían detrás. Montoya, en cambio, asegura que su forma de competir era diferente: «Cuando les tiraba el coche, ellos sabían que yo no me iba a mover. Entonces había dos opciones: o te corrías o nos estrellábamos».

La rivalidad entre Montoya y Schumacher

Aquella actitud provocó varios enfrentamientos. En el Gran Premio de Austria de 2001, Schumacher intentó adelantar a Montoya y ambos terminaron fuera de la trazada. El alemán consideró que el colombiano le había obligado a salirse de la pista, mientras que Montoya defendió que se trataba de un incidente de carrera. Su respuesta volvió a dejar clara su personalidad: «Si piensa que tiene algún derecho divino que le permite adelantar donde quiera, tengo noticias para él: que se olvide. No me va a intimidar».

La tensión continuó durante los años siguientes. En 2003, ambos volvieron a tocarse en el Gran Premio de Europa, aunque en aquella ocasión Schumacher reconoció que había sido un incidente de carrera y admitió que Montoya le había dejado muy poco espacio.»“Hemos tenido suficientes peleas y a veces funcionan a tu favor y otras en tu contra», explicó el alemán. Uno de los episodios más tensos llegó en Imola 2004. Montoya acusó a Schumacher de cerrarle el paso durante un intento de adelantamiento y llegó a decir delante de los periodistas que tenía que estar «ciego o ser estúpido» para no haberle visto. También reclamó que las normas debían aplicarse de la misma manera para todos, independientemente de que el piloto se llamara Michael Schumacher o condujera para Ferrari.

La intensidad de aquella rivalidad llegó incluso a influir en las decisiones de Montoya. En 2020 contó que Ferrari llegó a plantearle la posibilidad de competir para la escudería italiana, pero rechazó la propuesta porque no quería ser el segundo piloto de Schumacher. «Con Michael ahí era imposible. No quería serle segundón a Michael para nada», explicó. Y añadió una frase que resume perfectamente aquellos años: «Con Michael nunca me llevé para nada. Era una guerra psicológica tan fuerte, que era a matar. Era a muerte todo el tiempo».

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