Se despide del Open de Australia en cuartos de final (7-6, 7-6, 4-6, 7-6)

Un heroico Nadal sucumbe ante su heredero Thiem en un partidazo

Rafael Nadal se despidió de su participación en el Open de Australia después de caer ante Dominic Thiem en un encuentro de gran nivel en el que el español no pudo administrar sus ventajas hasta ceder en cuatro sets.

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Se acabó Australia para Rafael Nadal. El tenista manacorense puso punto y final a su participación en el primer Grand Slam de la temporada tras ceder en los cuartos de final, en un partido frenético y extraordinario en nivel y emoción, ante el que para muchos es su heredero en el circuito. Dominic Thiem será el rival de Zverev en semifinales después de bloquear (7-6, 7-6, 4-6, 7-6) al número uno con un despliegue físico de otro planeta, acompañado de unas dosis de determinación que no pudo igualar un heroico Rafa en los momentos claves de un partidazo que le despide de Melbourne con honores de crack. Nadal lo dio absolutamente todo sobre la Rod Laver Arena, pero no fue suficiente para mantenerse con vida en el torneo.

El comienzo de Nadal al resto, una de las claves del partido, no fue ni mucho menos esperanzador. En los tres primeros juegos el manacorense sólo pudo sumar un punto con Thiem sirviendo, algo que resultó completamente antagónico a lo que iba a ocurrir justo después. Un cortocircuito del tenista austriaco permitía a Rafa colocarse con 5-3 en el luminoso, prácticamente sin comerlo ni beberlo, y servir para apuntarse la primera manga del partido.

El servicio propio había sostenido a Rafa hasta el momento ante un Thiem mucho más enfocado al ataque y acertado en sus tiros, pero que no podía con la muralla de Manacor. Este muro, sin embargo, iba a volver a abrir una puerta para el escape, como ocurrió en octavos con Kyrgios. Sin quitar mérito al juego de Dominic, Nadal volvió a darle la oportunidad a su rival para no marcharse del set y este, no precisamente corto de potencia y calidad, aceptó la oferta para poner las tablas en el luminoso de una primera manga que se marchaba irremediablemente al tie-break.

Rafa había superado el golpe de verse ganador y no poder cerrar el set, pero de nuevo, tras comenzar ganando, su saque le abandonaba en el momento clave, permitiendo la segunda remontada del día, más breve pero también más decisiva, para un Thiem que celebraba su dominio, este sí irremediable, sobre la primera manga de un partido frenético.

Rabioso por lo sucedido, pero nunca resignado, Nadal sacó su mejor juego en el partido con un plus de agresividad que se echó de menos en los momentos decisivos del comienzo. Rafa no estaba dispuesto a ceder fácilmente ante la adversidad y haciéndose fuerte desde el fondo, no abandonó la versatilidad en su juego ante la mayor potencia de Thiem desde el fondo. De nuevo un bajón en el juego del rival fue aprovechado a las mil maravillas por Rafa, que levantaba al público de la Rod Laver con un break que hacía presagiar la igualdad en el luminoso después de la segunda manga.

La historia se repite… contra Nadal

El 5-3 de la primera manga esta vez iba a transformarse en un 4-2, también favorable para Nadal y esta vez con un puntito más que Thiem en el juego, pero la esperada subida de nivel de su rival volvió a no ser contrarrestada por el balear, que cedía por segundo set consecutivo su ventaja y de forma cierta aunque suene repetitivo, vinculaba el vencedor del segundo set otra vez a la muerte súbita.

El segundo tie break sí iba a contar con un inicio diferente a su predecesor, con Thiem dominando con puño de hierro y golpes magistrales a un Nadal a merced del austriaco, pero que iba a sacar fuerzas de flaqueza para devolverle el 4-0 y sacar la cabeza antes de que Domi, mitad genialidad y mitad suerte, se apuntara el segundo set para continuar con el liderato indiscutible en un partido extraordinario en forma y fondo.

Nadal ‘sólo’ estaba en la lona cuando otros muchos ya habrían renunciado por los tremendos golpes sufridos en la batalla, terrible en lo moral y en lo físico. Tener enfrente a un superdotado físico y técnico en su mayor esplendor y con la suerte de su lado no era fácil, pero Rafa no iba a bajar los brazos hasta la última pelota, fuera esta en media hora o al día siguiente. Los primeros juegos del tercer set no vinieron acompañados de una debacle del número uno, sino de la solidez y la creencia en una victoria utópica que sólo Nadal puede conseguir en esas situaciones.

Thiem, por su parte, continuaba desplegando un juego de nivel sobresaliente y extraordinario en cuanto al espectáculo. La táctica de Rafa no tumbaba al tenista de Wiener Neustadt, firme en todo momento y repartiendo juego a un nivel superior desde el fondo de pista, donde el efecto de su derecha y el martillo con el que cuenta en el revés marcaban la diferencia.

Rafa marca la diferencia para seguir vivo

Así las cosas, la igualdad en la tercera manga provocaba que la decisión pendiera de un hilo, con ambos tenistas tirando al servicio y sin proponer demasiada oposición en el resto. Los niveles de juego de Nadal quitando los momentos de decisión eran realmente altos y aunque la situación era límite, Nadal siempre es Nadal a la hora de no bajar los brazos. La recompensa, merecida a todas luces, iba a llegar en un juego en el que se acumuló toda la determinación que le había faltado con anterioridad. Nadal se imponía en el tercer set y dejaba el partido abierto, al menos una hora más.

El arreón del número uno del mundo iba a tener continuidad en el cuarto set con dos pelotas de break en el segundo juego que, sin embargo, iban a encontrar respuesta, una vez más magnífica en las piernas de Thiem. Dominic, y ya era una constante en el partido, no iba a perdonar en el siguiente, adelantándose por primera vez en un set con un break que le acercaba y mucho al partido.

La inercia había cambiado tras el tercer parcial y se colocaba de nuevo del lado de un Thiem más fresco y sin ninguna merma en su moral a la hora de seguir batallando por la victoria. Las más de tres horas que decoraban el duelo no parecían tales atendiendo al nivel físico impuesto por ambos, con un punto más de aceleración en los golpes marca de la casa de Dominic, que al contrario que Rafa en el primero y el segundo set sí consolidaba el break con su servicio, otra de las armas de destrucción masiva de un tenista total.

Honores para Rafa, gloria para Thiem

La fortaleza de Thiem, unida a unas dosis de suerte que completaron una actuación de máximo nivel, acabaron por desquiciar a Rafa. El español, en un nuevo escorzo, evitó que Dominic sumara un segundo break, poniendo pausa a un desenlace que quedó en manos del servicio y la derecha del número 5 de la ATP.

Al igual que en el resto del partido, la catalogación de espléndido se separó de Thiem en unos momentos calientes que Rafa no supo resolver en el primer y el segundo set, pero Dominic tampoco pudo para cerrar un partido que se alargaba en virtud de una nueva nadalada, otro milagro que empataba un partido que tuvo encarrilado primero y perdido mil veces después. El inicio de la remontada de las remontadas, eso sí, debía refrendarse en el tercer tie break del día para ser validado.

Una vez más con ventaja, esta vez mínima en el luminoso, el servicio abandonó a Rafa cuando su juego había alcanzado un techo que hacía las delicias de un público volcado con el español. A la tercera intentona de cerrar el partido y tras dos nuevos milagros marca de la casa del ídolo español, Thiem no iba a fallar para despedir, con honores de superhéroe, a un magnífico Nadal que a pesar de la heroica no pudo culminar una remontada que le despide del Open de Australia… y quién sabe de si el número uno.

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