Liga de las Naciones: España – Croacia

España es de los ‘millenials’

España es de los ‘millenials’

España es de los millenials. De esos chicos que estaban ahí, entre los elegidos del Mundial de Rusia, pero a los que nadie hizo demasiado caso. Ni Hierro ni el que le aconsejara. España es de Saúl, de Thiago, de Ceballos, de Rodrigo y, sobre todo de Marco Asensio. Fueron los más jóvenes los que guiaron a la selección a una goleada histórica ante la subcampeona del Mundo, una Croacia que arrancó como un ciclón y se diluyó como una aspirina efervescente.

Luis Enrique ha volteado la selección en una semana de trabajo. España fue una selección amena, vertical, descarada, brillante y divertida. Atacó por dentro y por fuera y exhibió una pegada nunca antes vista en la historia de la selección española. Mención especial para Marco Asensio: doblete de goles y triplete de asistencias. Su futuro es el nuestro. Nuestro futuro es el suyo.

El seleccionador se hizo un Carmen Lomana con la alineación: sólo retoques superficiales para rejuvenecerse. Gayá entraba al lateral izquierdo por Marcos Alonso, Ceballos hacía de Thiago y Asensio ocupaba el sitio que en Wembley fue para Iago Aspas. Los otros ocho futbolistas eran los mismos del debut de la nueva España ante Inglaterra.

Croacia salió con una presión casi suicida que sorpendió a España. Los croatas iban hasta con tres jugadores al área de De Gea y dificultaban nuestra salida de balón, asfixiada como Terelu Campos con mallas de spinning. Con todo, la primera llegada fue de La Roja merced a una diagonal de Busquets a la que llegó Carvajal para dar un pase de la muerte que no encontró quien descabellara.

Fue un espejismo. España estaba incómoda como un político con un máster y perdíamos el balón demasiado rápido. A los diez minutos una mala entrega de De Gea nos pudo costar cara y, tres después, Santini no pudo aprovechar una generosa asistencia de Vrsaljko.

Respondió España con una conexión naranja: centró Gayá y remató de primeras Rodrigo. Atrapó sin problemas Kalinic. En pleno vértigo Croacia pudo marcar en el 16. Un pase imposible de Modric a Santini le puso delante de De Gea. Por allí apareció el pie salvador de Carvajal para evitar un 0-1 cantado.

Saúl abrió la lata y Asensio sacó su fusil

Cuando peor lo pasaba España apareció la misma conexión que en Wembley: Carvajal y Saúl. El lateral madridista, omnipresente como Pablo Iglesias en La Sexta, centró con el exterior como si fuera Martín Vázquez. El área la atacó Saúl con la voracidad de un italiano en una despedida de soltera. Saúl, la imagen de la nueva España, voló para conectar un testarazo picado ante el que no pudo hacer nada Kalinic. La Roja encontraba el gol antes que el fútbol.

El tanto tranquilizó a España y permitió asomarse incluso a un timorato Ceballos, que dejó algún pase de su torería. En el 33 apareció Asensio (por fin) para marcar su primer gol con la selección después de 17 partidos. Fue un disparo sin carrerilla que pilló a contrapié a Kalinic. El disparo era duro pero parable. Marco no había terminado de celebrar su primer gol cuando marcó el segundo. Fue casi calcado al primero, pero desde el otro perfil. Esta vez Asensio sí armó bien la pierna y se sacó otro disparo que, tras estrellarse contra el larguero, golpeó en la espalda de Kalinic y se coló. España era una máquina de pegar: tres tiros, tres goles.

Croacia se disolvió con los goles y España jugó a placer los últimos diez minutos antes del descanso. Hasta Rodrigo tuvo en su cabeza el 4-0 después de una asistencia de Asensio por la derecha casi sobre el pitido final del primer tiempo. El Martínez Valero ovacionó el esfuerzo de los jugadores de Luis Enrique.

España se desata

El festival de la pegada español siguió tras el descanso. Con una Croacia descolocada y a la desesperada, Asensio encontró entre líneas a Rodrigo y le filtró un pase maravilloso. El delantero del Valencia aceleró y frenó al plantarse solo ante Kalinic, al que batió por bajo. Pues eso: España lograba el cuarto ante la subcampeona del mundo.

Con España desatada y Croacia rota los millenials disfrutaban del partido. Ceballos gobernaba, Asensio jugaba por cualquier parte y Rodrigo era un dolor de muelas para la zaga croata. Pintaba a goleada de escándalo… y en el 56 llegó el quinto. Fue en un córner. Lo botó magistralmente Asensio, arrastraron al primero Busquets y compañía y lo marcó Sergio Ramos con un testarazo inapelable. El chorreo era ya de proporciones bíblicas.

Con el partido resuelto y más de media hora por delante, Luis Enrique dio descanso a Busquets y metió a Rodri, que debutaba con la selección española. Levantamos el pie (un poco), pero casi por inercia llegó el sexto. Lo volvió a gestar marco Asensio –tercera asistencia de gol la suya– y esta vez lo marcó Isco, uno de los que menos había brillado ante Croacia.

Los minutos pasaron y España no quiso hacer más sangre. Acumuló alguna llegada más y siguió dominando a una Croacia a la deriva. Al final, con seis bastaba. No ha podido empezar con mejor pie la era Luis Enrique. La nueva España funciona. La España de los millenials.

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