Los culés se impusieron en una desnivelada segunda mitad

El Barça golea y se divierte ante un débil Nápoles (0-4)

El Barcelona goleó al Nápoles en un compromiso de pretemporada en el que se mostró muy superior a su rival e hizo gala de una notable puntería en la segunda mitad. Luis Suárez anotó un doblete y Griezmann se estrenó como goleador con la camiseta del equipo azulgrana.

Barça
Luis Suárez y Griezmann celebran un gol.

En una competición entre lo inédito y lo original en forma de torneo amistoso a doble partido y a miles de kilómetros de las sedes de los equipos, el Barcelona se impuso al Nápoles en ambos choques, destacando la claridad del triunfo en el segundo, por 0-4, tras una primera mitad en la que fue mejor y una segunda en la que también se mostró superior a pesar de que no necesitó serlo, pues su rival dejó de competir hasta permitir una cascada de goles que finiquitaron el partido.

Sin importarle demasiado, lógicamente, el resultado de la ‘ida’, Ernesto Valverde planteó una presión feroz casi en área rival para tratar de robar lo más arriba posible y tomar el mando del partido. El Barça no tardó en amedrentar a un Nápoles que no renunció a la salida en corto pero sí se vio obligado a ceder la posesión casi en cada intento de progreso.

El esférico descansaba más y sobre todo mejor en el haber del Barcelona, con Frenkie De Jong en una nueva demostración de saber estar, calidad y polivalencia en esta ocasión desde la posición de ancla en el centro del campo de tres propuesto por Valverde. El gol estaba mucho más cerca del Barça pero Griezmann, en la mejor ocasión de los primeros 45 minutos, erró al cruzar demasiado un remate franco ante un Meret casi batido.

Los minutos transcurrían con dominio azulgrana y el Nápoles sólo asomaba de forma esporádica aprovechando despistes del Barcelona. En uno de ellos, coincidente con la última ocasión de la primera mitad, Fabían erró de forma incomprensible lo que habría supuesto un 1-0 posiblemente merecido y a la postre inexistente por la imprecisión del remate del internacional español. El descanso precedería al último cuarto de este particular duelo de pretemporada.

La salida de vestuarios de ambos equipos no avisó de lo que estaba por suceder en Michigan. Absolutamente desconectados, faltos de tensión competitiva, los zagueros del Nápoles permitieron primero una combinación aérea heterodoxa entre Griezmann y Suárez, que acabó en el primer gol del partido después de diez segundos en los que los dos talentosos atacantes culés se lanzaron a por el balón una y otra vez mientras la plana mayor del Nápoles pedía fuera de juego sin mover una pestaña con el balón en juego.

Fue el principio de una humillación express. En un visto y no visto, concretamente de 16 minutos, el Barcelona acumuló cuatro goles en el luminoso ante un rival que pasó de una imagen notable en su primer partido a ser la sombra de este en la segunda mitad del encuentro decisivo. Griezmann se estrenó a puerta vacía minutos antes de que Suárez anotara un golazo para completar su doblete. Dembélé convertía la victoria en goleada con el 0-4 en un meritorio tiro cruzado. Sin noticias de los de Ancelotti.

Partido decidido

La emoción dio paso al lógico carrusel de cambios ya con el encuentro y la eliminatoria finiquitados, y Griezmann y Suárez dejaron paso a sus compañeros pensando ya en los duelos oficiales que están por llegar. También se retiró Aleñá después de dejar un día más una grata impresión en el interior izquierdo del 4-3-3 azulgrana.

Los minutos de la basura se convertían en una realidad y los minutos de Vidal cercano al punta, la calidad de Rafinha y los últimos capítulos del clinic de De Jong marcaron el devenir de una fase del partido que finalizó, al igual que el torneo, con un pitido final en forma de colofón de una actuación esperanzadora de un Barcelona que sube puntos antes del comienzo de la competición oficial.

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