El galés hizo otro mal partido y está sentenciado como jugador del Real Madrid

Bale… al ‘hoyo’

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Bale puede ser suplente en Mestalla. (AFP)

Gareth Bale volvió a ser intrascendente en el partido de vuelta de Champions ante el Ajax. El galés desperdició una nueva oportunidad de liderar al equipo cuando más se le necesitaba y, tras la debacle, tiene casi los dos pies fuera del Real Madrid de cara al próximo curso.

Que la etapa de Gareth Bale en el Real Madrid ha llegado a su fin parece cada vez más claro. El jugador del conjunto madridista está totalmente desconectado del equipo y eso es algo que se aprecia en cada participación del galés con la camiseta del conjunto blanco. Frente al Ajax fue la enésima muestra de la temporada, pues tuvo otra noche de intrascendencia en los momentos que más se le necesitaba.

El conjunto madridista ha mandado al traste la temporada en una semana para olvidar. Tres partidos negros que han supuesto la eliminación de la Copa, de la Champions y el adiós definitivo de la Liga. En ellos, el británico tenía que haber sido uno de los jugadores que marcara la diferencia y no ha sucedido así, lo que le hizo merecedor de los pitos de la grada en el último Clásico frente al Barcelona al ser sustituido.

Frente al Ajax, su actuación tampoco pasará a la historia. El que fuera héroe en Kiev en mayo del año pasado, dándole la decimotercera Champions League a los madridistas, no tuvo su noche frente a los holandeses. Los de Ten Hag se ponían al frente de la eliminatoria en los primeros 20 minutos y Bale entraba en sustitución de un lesionado Lucas para tratar de dar el pase a los madridistas. Sin embargo, apenas apareció.

Tuvo dos clarísimas y las falló. Más por mala suerte que por intención, pero en el punto en el que se encuentra, al de Cardiff ya no se le perdona nada. Bale estaba llamado a ser el líder de este equipo tras la marcha de Cristiano Ronaldo en verano. Sus goles en la final de la pasada edición de la Liga de Campeones frente al Liverpool hacían pensar que podía coger el timón del equipo. Pero ha estado muy lejos de hacerlo.

La decisión de venderle es firme

Frente a los holandeses tenía una nueva oportunidad. Una gran oportunidad. Después de causar incluso una convulsión en el vestuario por su titularidad en el último partido liguero frente al Barcelona, el fútbol le volvía a dar la oportunidad de ponerse la capa y guiar al Madrid hasta los cuartos de final de la máxima competición, pero no lo hizo.

Bale mandó su primera gran ocasión al palo. A los blancos no les salían las cosas y el galés dispuso de una opción para poner el 1-2 en el marcador y mandar, de forma momentánea, el partido a la prórroga. Sin embargo, tras quedarse sólo ante el portero, metió como pudo el pie y el balón se estrelló en la madera. Ya con el 1-4, pudo hacer el segundo en un mano a mano, pero Onana sacó la pelota, dejando a los blancos sin opciones de remontar.

Una noche trágica para el madridismo y para un Bale que tiene prácticamente los dos pies fuera del equipo de cara a la próxima temporada. La decisión firme de la directiva es venderle al final del curso. Todo puede dar un giro inesperado en función de como se desarrollen los acontecimientos en la entidad blanca respecto al inquilino del banquillo la siguiente campaña, pero por el momento, Bale ‘está en el hoyo’.

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