El truco infalible de Karlos Arguiñano para hacer albóndigas en salsa en tu casa como un chef profesional
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Las albóndigas en salsa son un clásico que nunca falla. Sin embargo, conseguir una carne jugosa y una salsa con buen color, textura y sabor requiere algo más que buenos ingredientes: hace falta técnica.
Karlos Arguiñano, uno de los cocineros más influyentes de la gastronomía popular en España, explica cómo perfeccionar esta receta tradicional. En su libro Las recetas de toda la vida, el experto repasa los detalles clave para lograr un resultado profesional en casa.
El detalle de Karlos Arguiñano que convierte unas albóndigas caseras en un plato de chef
El gran acierto de esta receta no está en la carne ni en las especias, sino en la salsa. Arguiñano insiste en que una buena base de verduras bien pochadas es imprescindible, pero añade un gesto final que mejora el resultado. Una vez cocidas la cebolla, la zanahoria y el ajo con el caldo, el cocinero recomienda triturar la salsa en una batidora para lograr una textura fina y homogénea.
En esta parte entra en juego el truco clave: al batir, la salsa se oxigena y pierde intensidad de color. Para evitar ese aspecto apagado, el chef aconseja volver a ponerla al fuego y dejarla hervir de nuevo unos minutos.
Ese segundo hervor elimina el aire incorporado, oscurece el tono y aporta una cremosidad más elegante. Es un paso sencillo, pero poco habitual. El resultado es una salsa más brillante, ligada y con un aspecto claramente profesional.
Albóndigas en salsa jugosas: los pasos de Arguiñano para que siempre salgan bien
Según señala Directo al Paladar, para cuatro personas, se emplean unos 500 gramos de carne picada, que se mezclan con un huevo, ajo y perejil picados, sal y un ingrediente fundamental: miga de pan remojada en leche. Este añadido es el responsable de que las albóndigas queden tiernas y no se resequen durante la cocción.
La masa se forma en bolas del mismo tamaño, se reboza ligeramente en harina y se fríe en aceite caliente hasta que estén doradas por fuera. No deben cocinarse en exceso en este punto, ya que terminarán de hacerse en la salsa. Se reservan y se continúa con el sofrito.
En la misma sartén o en una cacerola amplia, se pochan lentamente cebolla, zanahoria y ajo. Cuando las verduras están blandas, se añade una cucharada de harina y se riega con vino blanco.
A continuación, se incorpora caldo de carne o de pollo y se deja hervir entre 15 y 20 minutos. Tras triturar y aplicar el truco del segundo hervor, se añaden las albóndigas y se cocina todo junto unos diez minutos a fuego suave. Por otro lado, hay que destacar que un breve reposo antes de servirlas mejora notablemente el sabor.
El acompañamiento que recomienda Arguiñano para las albóndigas en salsa
Arguiñano recuerda que el pan es casi obligatorio, pero también propone guarniciones que convierten el plato en un manjar.
El arroz blanco es una de las opciones más acertadas para absorber la salsa, aunque las patatas cocidas, fritas o unos pimientos asados también valen. Y tú, ¿con qué acompañas unas albóndigas en salsa para disfrutarlas al máximo?