Trucos de cocina

Roberta, cocinera italiana: «Para quitar la acidez del tomate, el verdadero truco no consiste en echarle azúcar»

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Tomate. Foto: Freepik
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

En la cocina española es común añadir azúcar para suavizar una salsa de tomate demasiado ácida. Sin embargo, esta práctica habitual no elimina la acidez real y puede alterar el sabor del plato.

Roberta, una cocinera italiana y divulgadora gastronómica, ha compartido en sus redes sociales un enfoque mucho más técnico y efectivo para tratar este problema. ¿Quieres saber cuál?

Cómo reducir la acidez del tomate sin usar azúcar: los consejos de Roberta

Roberta, conocida en TikTok como @chefrobertaofficial, explica que el azúcar no elimina la acidez, sino que simplemente añade dulzor que engaña al paladar. La acidez sigue presente, por lo que el sabor original del tomate se altera más que se corrige.

Para neutralizar el ácido de forma efectiva, la chef propone dos estrategias. La primera consiste en añadir una pequeña pizca de bicarbonato de sodio, que actúa directamente sobre el pH y reduce la acidez real del tomate.

La segunda opción, más sencilla, es cocinar el tomate triturado entre 20 y 25 minutos. Este breve tiempo permite que los sabores se equilibren de manera natural, mejorando la percepción gustativa sin añadir ingredientes extra.

Estas técnicas representan alternativas mucho más precisas que el método del azúcar.

Las mejores variedades de tomate para cocinar sin acidez excesiva

El secreto de una salsa equilibrada comienza en el momento de la compra. Según una Academia de Nutrición y Dietética, existen numerosas variedades de tomate, aunque solo unas pocas están presentes en los mercados españoles. Elegir la adecuada puede evitar la necesidad de corregir la acidez posteriormente.

Si se busca un tomate de sabor suave y bajo en ácido, el Rosa de Barbastro es ideal: carnoso, de piel fina y sabor equilibrado. Para salsas o gazpachos, el tomate pera sigue siendo el favorito de los chefs, gracias a su bajo contenido de agua y textura firme.

Variedades como el Raf o el Corazón de Buey aportan matices más complejos y se recomiendan para consumir en crudo, donde el equilibrio entre dulzor y acidez es apreciado.

Elegir la variedad correcta es, por tanto, un paso clave para que la preparación final conserve un sabor natural y agradable, sin depender de correcciones químicas o azucaradas.

Conservación y maduración de los tomates: mantener su sabor y textura

El almacenamiento también influye en la acidez y el aroma de este alimento. La nevera es perjudicial, ya que el frío interrumpe la producción de compuestos aromáticos y da lugar a una textura harinosa. Lo recomendable es mantenerlos a temperatura ambiente, en un lugar seco y ventilado.

Para tomates verdes, se puede acelerar la maduración colocándolos en una bolsa de papel junto a frutas como manzanas o plátanos, que liberan etileno y favorecen el proceso natural. Además, almacenarlos con el tallo hacia abajo ayuda a conservar la humedad y los nutrientes hasta el momento de su consumo.

La combinación de reposo, selección de variedad y conservación adecuada garantiza que los tomates mantengan su sabor auténtico y reduzcan la acidez sin necesidad de recurrir al azúcar ni a otros aditivos artificiales.

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