La reflexión vital de Mario Vargas Llosa, escritor: «Cuando la realidad se vuelve irresistible, la ficción es un refugio. Refugio de tristes, nostálgicos y soñadores»
Escribir y leer son maneras de corregir la vida y vivir otras mil vidas posibles
La reflexión de Pablo Picasso, escultor y pintor andaluz, sobre el arte: "Todo acto de creación es, ante todo, un acto de destrucción"
Montserrat Beltrán, experta en Feng Shui, sobre las lámparas de sal: "Desprende iones y tiene una doble energía"
Heráclito de Éfeso, filósofo clásico griego: "Estamos más cerca de nosotros mismos cuando alcanzamos la seriedad del niño al jugar"

Mario Vargas Llosa, uno de los grandes escritores en lengua española, dedicó buena parte de su obra a explorar la relación entre la realidad y la ficción. Para el autor, la literatura no solo sirve para contar historias, sino también para imaginar otras vidas y encontrar una vía de escape cuando el mundo que nos rodea resulta demasiado difícil.
Una de sus reflexiones resume precisamente esa capacidad de la ficción para convertirse en un refugio: «Cuando la realidad se vuelve irresistible, la ficción es un refugio. Refugio de tristes, nostálgicos y soñadores». Una frase que invita a pensar en el papel que desempeñan los libros, los sueños y la imaginación cuando necesitamos alejarnos, aunque sea por un momento, de la realidad.
En ese sentido, nos sugiere que estas obras ofrecen una salida temporal al estrés cotidiano y se acaban convirtiendo en un refugio íntimo para la melancolía o la tristeza, además de un mecanismo de defensa ante la soledad y el desengaño. Escribir y leer son maneras de corregir la vida y vivir otras mil vidas posibles.

Vargas Llosa, un escritor de leyenda
Esta gran frase pertenece a Mario Vargas Llosa, quien fue un célebre escritor peruano y ganador del Premio Nobel de Literatura en 2010. Además, recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1986 y en 1994 el Premio Cervantes. Algunas de sus obras más famosas son ‘La ciudad y los perros’ (1963), ‘La casa verde’ (1966), ‘Pantaleón y las visitadoras’ (1973) o ‘La tía Julia y el escribidor’ (1977).
Asimismo, tuvo una participación activa en la política de su país y fue candidato a la presidencia de Perú y formó parte del ‘boom’ latinoamericano junto a otros autores como Julio Cortázar o Gabriel García Márquez. Precisamente con este último, tuvo una gran amistad hasta que en 1976 se rompió tras agredirlo físicamente en México.