Los psicólogos coinciden: las personas que desvían la mirada al hablar no sólo son tímidas, sino que tienen una mayor carga mental
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Seguro que el gesto te resulta familiar. Estás hablando con alguien, y de repente desvía la mirada mientras habla. Y es casi automático pensar: «Debe ser alguien tímido». Sin embargo, apartar la mirada no es necesariamente una señal de timidez; en realidad, puede mejorar la precisión de las respuestas, porque lo que ocurre es que el cerebro está aplicando una estrategia muy eficiente: disminuir la cantidad de estímulos que recibe para poder concentrarse en otra tarea.
«Si además tenemos que recordar un dato, organizar una idea compleja o elegir cuidadosamente nuestras palabras, el cerebro necesita más esfuerzo, y tiene que priorizar. Por eso muchas personas miran hacia abajo, hacia un lado o incluso al vacío mientras intentan recordar algo o construyen una respuesta. No se están desconectando de la conversación, se están concentrando en ella», explica la psicóloga Olga Moreno.
¿Por qué hay personas que desvían la mirada al hablar?
@andresmarmo ¿Sabías que evitar la mirada comunica más de lo que crees? Cuando no miras a los ojos en una conversación importante, el otro lo interpreta como inseguridad, desinterés o falta de honestidad. No porque sea verdad. Sino porque así funciona el cerebro humano. Cuando alguien te mira a los ojos, se libera oxitocina, la hormona de la confianza. Se genera una conexión real aunque no hayas dicho nada todavía. Una mirada sostenida no intimida. Conecta. Guarda este video para cuando lo necesites. Y sígueme para más contenido como este. – – – #habilidadesdecomunicación #publicspeakingtips #comunicacionefectiva ♬ sonido original – AndresMarMo | Mentor
Además de ayudar a pensar con mayor claridad, hay un factor emocional muy importante a tener en cuenta, ya que ciertas emociones pueden influir directamente en este gesto durante una conversación: «Las personas solemos apartar la mirada cuando hablamos de experiencias dolorosas, vergonzosas o especialmente íntimas», señala la experta. «No porque estemos ocultando algo, sino porque el contacto visual intensifica la carga emocional de la interacción». Cuando mantenemos la mirada mientras compartimos algo que nos hace sentir vulnerables, la sensación de exposición puede aumentar. En esos momentos, desviar la mirada actúa como un pequeño recurso de autorregulación emocional.
Otra creencia muy extendida relacionada con la mirada es la idea de que, si alguien no te mira a los ojos, es porque está mintiendo. Pero esto tampoco es cierto. «Muchas personas que mienten intentan mantener más contacto visual de lo habitual, porque saben que existe esa creencia popular de que quien miente aparta la mirada. Así que buscan pareceres convincentes haciendo justamente lo contrario de lo que esperamos», explica Olga Moreno a Cuerpomente.
Por supuesto, la timidez también puede influir en este comportamiento. Según el Instituto de Neurociencias Aplicadas (INA), emociones como la timidez, la vergüenza o incluso la culpa pueden llevar a evitar el contacto visual durante una conversación. Esto es especialmente habitual en situaciones en las que nos sentimos vulnerables: al hablar con una figura de autoridad, al conocer a alguien por primera vez o al abordar un tema delicado. Para una persona tímida, sostener la mirada puede resultar abrumador, como si la otra persona pudiera percibir todo lo que está sintiendo por dentro.
Trastorno de ansiedad social
En el caso de las personas que viven con trastorno de ansiedad social (TAS), mantener la mirada fija en otra persona puede generar una incomodidad difícil de describir. No se trata de desinterés ni de mala educación, sino de una respuesta automática del organismo. El contacto visual puede desencadenar una oleada de nerviosismo, tensión e incluso miedo que resulta complicado de gestionar en el momento.
Esto ocurre, en parte, porque la amígdala (la estructura cerebral encargada de detectar posibles amenazas) se puede activar de forma intensa ante la mirada de otra persona, interpretándola como una señal de evaluación o peligro. Según un estudio publicado en Current Psychiatry Reports, la ansiedad social combina hipervigilancia con conductas de evitación: por un lado hay una atención excesiva a posibles juicios externos, y por otro, un esfuerzo constante por evitar situaciones que se perciben como amenazantes o incómodas. En este contexto, apartar la mirada no es evasión sin más, sino una forma de autorregulación emocional.
Contacto visual
«El contacto visual emplea los mismos recursos mentales requeridos para tareas complejas, por lo que tratar de mantener la mirada del otro puede impedirle razonar. En este caso, la ruptura del contacto con los ojos no proviene de alguna emoción, sino por la necesidad de preservar los recursos cognitivos. En este sentido, es mucho más complejo responder una pregunta que implique un nivel alto de razonamiento mientras estás mirando fijamente los otros de otra persona. La mirada necesita dispersarse en los alrededores para refrescar la memoria y poder pensar sin tener que concentrarse en un punto fijo que requiera un porcentaje de su atención», señala el Instituto de Neurociencias Aplicadas (INA).
Finalmente, una investigación de la Universidad de Dartmouth, en Nuevo Hampshire (Estados Unidos) sugiere que la dinámica de la atención compartida durante una conversación fluctúa de manera natural: las personas tienden a establecer contacto visual y, poco después, romperlo de forma cíclica.
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