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Poner el cartón del papel higiénico en las puertas de tu casa: en Alemania no paran de hacerlo y deberíamos copiarlo

Tubo de cartón del papel higiénico
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Todos tenemos en casa muchos objetos a los que podemos dar una segunda vida, aunque muchas veces no sabemos cómo hacerlo. Uno de ellos es el tubo de cartón del rollo de papel higiénico; en Alemania, han encontrado la forma de reutilizarlo para evitar un problema habitual durante los meses de invierno. Una pequeña manualidad que cualquier de nosotros podemos poner en práctica con un simple tubo de cartón del rollo de papel higiénico con un fin muy concreto: no tocar directamente el pomo metálico de la puerta y con ello, el temido chispazo de electricidad estática.

Además de evitar el frío y el chispazo, esta solución improvisada tiene un componente higiénico que debemos tener en cuenta. Un pomo de puerta, especialmente en comunidades de vecinos y oficinas, acumula suciedad y microorganismos, y el tubo de cartón permite reducir el contacto directo con la superficie metálica. Si el cartón se ensucia, se ablanda por la humedad o simplemente se deteriora con el uso, se retira y se sustituye por otro.

El truco del cartón del papel higiénico que se ha hecho viral en Alemania

El procedimiento no puede ser más sencillo. Se corta el tubo de cartón del papel higiénico (normalmente por la mitad para que rinda el doble) y se le hacen unas pequeñas aperturas laterales para que encaje mejor en el pomo. El resultado es una especie de funda desechable que cubre el metal y crea una barrera entre la mano y la superficie fría.

El beneficio más destacado es que el pomo de la puerta deja de estar prácticamente congelado, algo muy frecuente durante los meses de invierno. El cartón, como no conduce el frío como el metal, hace que el gesto de abrir la puerta sea mucho más agradable. Asimismo, reduce la probabilidad de que se produzca una descarga eléctrica al actuar con aislante. La electricidad estática se genera con facilidad en ambientes secos y al vestir ropa sintética o de lana.

En tiempos en los que se habla tanto de sostenibilidad, esta práctica encaja perfectamente con la filosofía de darle una segunda vida a objetos que ya tenemos en casa. El tubo de cartón del papel higiénico suele acabar directamente en el contenedor de reciclaje. Darle un segundo uso antes de desecharlo prolonga su vida útil y reduce el desperdicio.

Aunque es especialmente común en Alemania, este truco se ha ido hecho viral en redes sociales, donde muchos usuarios comparten soluciones caseras. Más allá de su utilidad práctica, demuestra cómo soluciones simples pueden resolver problemas cotidianos sin necesidad de gastar dinero.

Otros usos en el hogar

El tubo del rollo de papel higiénico tiene múltiples aplicaciones domésticas:

  • Uno de los usos más populares es como organizador de cables. Enrollarlos y colocarlos dentro de un tubo de cartón evita que se mezclen y se dañen. Incluso se pueden etiquetar los tubos para identificar rápidamente cada cable. Si se guardan en una caja, el resultado es un sistema de organización sencillo, visual y muy económico.
  • El cartón es biodegradable, por lo que se puede utilizar como pequeño recipiente para germinar semillas. Se rellena con tierra, se coloca la semilla y, cuando la planta comienza a crecer, se puede trasplantar directamente al suelo con el tubo incluido. Con el tiempo, el cartón se descompone de forma natural.
  • En cajones donde se guardan cuchillos, destornilladores u otras herramientas, el tubo de cartón puede servir como funda protectora improvisada. Se corta longitudinalmente y se adapta al tamaño del objeto, reduciendo el riesgo de cortes accidentales.
  • Colocados en vertical dentro de una caja o pegados entre sí, pueden funcionar como compartimentos para lápices, bolígrafos o brochas de maquillaje. Pintados o forrados con papel decorativo, incluso pueden integrarse como elemento estético.

El tubo del rollo de papel higiénico es un ejemplo perfecto de cómo un objeto cotidiano puede adquirir un nuevo valor con un poco de ingenio y creatividad. Así, la próxima vez que se termine un rollo de papel higiénico, quizá merezca la pena pensarlo dos veces antes de tirarlo.

Trucos con objetos cotidianos

Lejos de ser simples restos orgánicos, las cáscaras de huevo son un recurso natural muy versátil. Trituradas, se pueden utilizar como abono para plantas, ya que aportan calcio al suelo y ayudan a fortalecer raíces y tallos. También sirven como pequeño drenaje en macetas, colocándolas en el fondo para mejorar la filtración del agua.

Los posos de café también tiene múltiples usos. Sirven como abono para plantas, especialmente para aquellas que prefieren suelos ligeramente ácidos. Además, ayudan a neutralizar olores si se colocan en un pequeño recipiente dentro de la nevera o el armario.

Mientras, los envases de conservas, mermeladas o legumbres se pueden convertir en recipientes para almacenar arroz, pasta o frutos secos, ayudando a mantener la despensa organizada. En el baño funcionan como organizadores de algodones o bastoncillos, y en el escritorio, como portalápices.

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