Alimentación

¡No te comas la parte verde de las patatas! Podrías envenenarte

Aunque muchos no lo saben, la patata procede de una planta venenosa

¡No te comas la parte verde de las patatas! Podrías envenenarte
Parte verde de la patata

Las patatas son uno de los alimentos más consumidos de todo el mundo. Son muy versátiles, así que se pueden preparar de muchísimas formas diferentes. Sin embargo, los expertos advierten de la peligrosidad de comer la parte verde de las patatas. Sí, aunque pueda parecer que son un alimento totalmente saludable, lo cierto es que hay algunas partes que pueden ser perjudiciales para la salud, e incluso poner en peligro la vida.

¿Por qué es tan peligrosa la parte verde de las patatas?

Aunque muchas personas desconocen este dato, lo cierto es que la patata procede de una planta venenosa. Tanto los tallos como las hijas contienen glicósidos alcaloides, los cuales son muy tóxicos. ¿Significa esto que debemos dejar de comer patatas? No. Sólo que hay que conservarlas correctamente y a la hora de consumirlas verificar que no tienen partes verdes ni brotes.

La solanina es un glicósido alcaloide, y está presenta en la parte verde de las patatas. Los expertos señalan que es altamente tóxica y no es nada sencilla de eliminar. No basta con cocinar las patatas para que desaparezca. Por lo tanto, lo mejor que podemos hacer con aquellas que tengan un color verdoso es tirarlas.

Recientemente la Organización de Consumidores y Usuarios ha recogido los resultados de un estudio de la Autoridad Europea de Seguridad sobre los riesgos de los glicósidos alcaloides para la salud. Su consumo se relaciona con síntomas que afectan al aparato digestivo como vómitos, náuseas y diarrea.

Ahora bien, para que estos problemas de salud se manifiesten hay que consumir como mínimo un miligramo por kilo de peso corporal al día. Es decir, un adulto de 65 kilos tendría que tomar 65 miligramos diarios.

¿Cómo conservar correctamente las patatas?

A la hora de comprar las patatas en la tienda es de especial importancia fijarse en su aspecto. Como resulta lógico, si observamos manchas verdes o algún brote, debemos descartarlas de inmediato. Hay que comprar sólo las patatas que vayamos a consumir a lo largo de la semana.

Al llegar a casa, lo mejor es conservarlas en un ambiente oscuro, seco y fresco. Hay que recordar que cuando las patatas están en la oscuridad el riesgo de que se formen glicoalcaloides es cinco veces menos que cuando están expuestas a la luz solar. La nevera no es un buen sitio para guardarlas porque el frío favorece la aparición de azúcares, lo que hace que se estropeen.

Y, por último, señalar que pelar las patatas para reducir los niveles de sustancias tóxicas es una buena opción. Tal y como hemos señalado, la cocción por sí sola no destruye la toxina, así que lo mejor es cocerlas una vez peladas. Al hervirlas en agua, la concentración disminuye entre un 5 y un 65 por ciento, mientras que al freírlas en aceite, entre un 20 y un 90 por ciento.

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