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Marcos, funcionario de prisiones en España, explica cómo es la comida en las cárceles: «Se come mejor que en un hospital»

agua hirviendo, niño hospitalizado
Niño hospitalizado. (EP)
Gemma Meca
  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

Explica cómo es la comida en las cárceles un funcionario de presiones que lanza una afirmación que cuesta de creer, pero que podemos comprobar por nosotros mismos, se come mejor que en un hospital en la cárcel. Si vemos el menú que nos muestra este hombre y lo comparamos con lo que dan de comer en la mayoría de los hospitales públicos, la diferencia es abismal. Teniendo en cuenta que los enfermos deberían ser una prioridad, nos enfrentamos a todo lo contrario.

Ese inicio de vida en el que una madre debe pasar unos días en el hospital requiere de una dieta adaptada al proceso que está viviendo. En su lugar, la comida, no es más que una extensión de lo que sucede en gran parte del país. No le damos importancia a lo que realmente la tiene, sino que, en este momento, importan más los números que las personas. Acabamos viendo que, gracias a este funcionario de prisiones, los presos viven mejor que muchas personas que han pagado durante años unos servicios públicos adecuados.

Este funcionario de prisiones en España cuenta la realidad

Una prisión es una pequeña ciudad donde conviven cientos de personas, una estructura que es muy similar a la de un hospital, donde también tenemos cientos de personas, pero en ese caso convalecientes. Deberíamos prestar más atención a los débiles que a los que están fuertes para poder realizar una serie de elementos que no son nada buenos.

La realidad es que tenemos por delante una serie de situaciones que pueden acabar siendo las que nos afectarán de lleno, en estos días en los que realmente nos damos cuenta de que vivimos en un lugar muy diferente del que pensábamos que vivíamos.

Cuando atravesamos una época vulnerable, vemos como la situación cambia y lo hace de tal forma que deberemos empezar a visualizarla desde otro punto de vista. Saber qué es lo que puede pasar en estos días en los que realmente podremos empezar a ver llegar un cambio de tendencia que quizás alguien tendría que ver.

Un funcionario de prisiones habla alto y claro sobre cómo se come en las prisiones y la manera en la que podremos empezar a ver llegar unos cambios que serán los que nos afectarán de lleno, en estos días que tenemos por delante.

Se come mejor que en un hospital

Saber que en la cárcel se puede comer mejor que en un hospital es algo que puede impactarnos. En especial, cuando sabemos que este tipo de comidas son obligatorias y muy necesarias para un cambio que puede acabar siendo el que nos dará un motivo para pensar.

Los expertos de Platasector nos han dado más detalles de un tipo de comidas que sorprenden, saber qué se come en las cárceles, para poder compararlo con lo que comemos en el hospital: «En todos los centros se debe proporcionar a los internos una alimentación convenientemente preparada, que responda a las exigencias dietéticas de la población y a especificidades de edad, salud, trabajo, clima, costumbres y, en la medida de lo posible, convicciones personales y religiosas (según recoge el artículo 226 del Reglamento Penitenciario). Pues sí, lógicamente en 2026, en España hay menús ad hoc para celíacos, musulmanes, vegetarianos, etc. Pero muchos se cuestionan que igual no habría que invertir tanto dinero en dar de comer a los presidiarios. Al año, solo en comidas, los centros estatales gastan alrededor de 100.000.000€. Eso son unos 6€ por preso/día en materia prima de comida. Que tampoco es tanto como se podría pensar, teniendo en cuenta que hay desayuno, comida y cena».

Siguiendo con la misma explicación: «Para desayunar: Pan con aceite o mantequilla/mermelada. Café con leche o infusión (En algunos centros se añade fruta y/o galletas).

Para comer: De primero: Lentejas (¿igual se parecen al mejunje?… esperemos que no). De segundo: Canelones con carne (¡fan!). Y postre: Naranja. Acompañado siempre de pan y agua.

Y para cenar. Algo más ligero que la comida. Por ejemplo; un plato de verdura o puré, con un segundo de pescado o huevo. Y fruta o yogur. Más el pan y el agua, claro».

El menú también se adapta a los festivos: «En fechas festivas, como por ejemplo en Navidad, hay embutidos variados y langostinos de primero, cordero asado de segundo, natillas, helado y turrón de postre. Y pan y agua imagino. ¡Ojo! Que no en todos los centros sirven la misma comida. Los concursos públicos para las empresas de catering que quieran presentarse están bastante fraccionados por regiones y se presentan muchas empresas».

Un menú que puede sorprendernos, pero es una realidad que sorprende, adaptado a las necesidades de cada preso y con un plus que llega con las fiestas.

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