Jean Tirole (73 años), premio Nobel de Economía en 2017: «Contrariamente a lo que se piensa, los economistas son ahora más valiosos que nunca»
Richard Thale: "Las emociones juegan un papel importante en nuestras decisiones económicas, y no podemos ignorarlas"
Ben Bernanke: "A nadie le gusta fracasar, pero el fracaso es una parte esencial de la vida y del aprendizaje"
Daniel Kahnema: "El dinero no compra la felicidad, pero la falta de dinero sí compra la miseria"
Jean Tirole no es un economista más del montón. Ganó el Nobel en 2014 por sus estudios sobre el poder de mercado y la regulación, pero su fama trascendió la academia cuando publicó ‘Economía del bien común’, un libro que defiende que la disciplina debe ponerse al servicio de la sociedad.
Desde entonces recorre el mundo dando conferencias sobre los grandes retos del siglo: la desigualdad, el empleo y la revolución digital. En una de sus últimas visitas a Latinoamérica, invitado a una jornada de debate económico, el francés lanzó una reflexión que sorprendió a buena parte del público presente.
¿Por qué cree Jean Tirole que los economistas son hoy más necesarios que nunca?
Lejos de sumarse al pesimismo generalizado sobre su gremio, Tirole defendió una postura que muchos no esperaban escuchar de boca de un académico de su prestigio. «Contrariamente a lo que se piensa, los economistas son ahora más valiosos que nunca», señaló el Nobel francés.
La frase la pronunció durante una entrevista concedida en el marco de las Jornadas Anuales de Economía del Banco Central, celebradas en Montevideo (Uruguay).
Allí, Jean Tirole explicó que buena parte de la sociedad culpa a los economistas de los males del sistema (desde las crisis financieras hasta la desigualdad) sin reconocer que son, precisamente, las herramientas de esta disciplina las que permiten entender y corregir esos problemas.
Luego matizó su idea con otra reflexión llamativa: seremos más ricos y más sanos que en cualquier otro momento de la historia, pero los desafíos sociales que tenemos por delante son enormes.
Para Tirole, esa combinación exige más análisis económico riguroso, no menos, para que las decisiones políticas no se tomen a ciegas.
¿Proteger el empleo o proteger al trabajador? La distinción de Jean Tirole
Uno de los ejes centrales del pensamiento de Jean Tirole tiene que ver con la automatización. El economista rechaza la idea de blindar puestos de trabajo concretos frente a la robótica o la inteligencia artificial, porque considera que esa batalla está perdida de antemano.
En su lugar, propone centrar los esfuerzos en proteger al trabajador: seguros de desempleo generosos, formación continua y mecanismos que faciliten el paso de un empleo a otro sin años de precariedad por medio.
Esta idea choca con el instinto político habitual, que suele prometer defender empleos concretos aunque estén condenados a desaparecer.
Tirole advierte de un riesgo real si no se actúa a tiempo: una polarización cada vez mayor entre puestos muy cualificados (bien pagados y ligados a la tecnología) y trabajos de servicios básicos, con una clase media que se va reduciendo en el proceso y una riqueza que se concentra en pocas manos.
¿Puede la economía digital convertirse en un monopolio incontrolable?
Otro de los frentes que preocupa a Jean Tirole es la economía digital. El experto sostiene que las grandes plataformas tecnológicas tienden, por su propia naturaleza, a convertirse en monopolios.
Cuantos más usuarios tiene una red social o un buscador, más valiosa resulta para cada nuevo usuario, lo que dificulta que aparezcan competidores capaces de plantarles cara. Ese fenómeno, conocido como efecto de red, concentra un poder enorme en muy pocas manos.
En la misma línea, cabe remarcar que la receta de Tirole no pasa por trocear a las grandes tecnológicas, sino por vigilar de cerca sus conductas concretas: los abusos de posición dominante, el uso de los datos personales o las prácticas que expulsan a la competencia del mercado.
El mismo principio, insiste, debería aplicarse a las empresas públicas, que en muchos países compiten con ventajas injustas frente a las privadas y distorsionan la libre competencia.
¿Está el mundo preparado para afrontar juntos el cambio climático?
El cambio climático ocupa un lugar central en las reflexiones de Jean Tirole, que lo describe como un problema que ningún país puede resolver por su cuenta.
El economista reconoce las dificultades de coordinar políticas comunes entre estados con intereses distintos y defiende que los acuerdos internacionales, aunque imperfectos, siguen siendo la única vía posible para repartir de forma justa el esfuerzo de reducir las emisiones.
A sus 73 años, Tirole sigue dando clases en la Escuela de Economía de Toulouse, la institución que él mismo ayudó a convertir en referencia mundial de la disciplina.
Su próxima escala en la agenda pública será, previsiblemente, otro foro internacional donde repetirá la misma advertencia: hace falta más economía, y mejor explicada, para que la sociedad entienda las decisiones que le tocan.