Comandó un ejército de más de 80.000 hombres

Historia de Espartaco, el esclavo que hizo temblar a Roma

Espartaco
Estatua romana de Espartaco

La historia de Espartaco es una de las más conocidas de la antigua Roma. Nació en Tracia en el año 113 a.C., y su nombre se convirtió en leyenda por liderar una rebelión de esclavos. A este acontecimiento se le conoce como Guerra de los Esclavos o Guerra de los Gladiadores, durante los años 73 y 71 a.C., en época de la República romana.

Espartaco fue condenado a ser un esclavo tras desertar de las tropas auxiliares de Roma por ser un ciudadano romano. Tanto él como sus hermanos estuvieron trabajando en unas canteras de yeso, según los historiadores. Allí, su fuerza física hizo que un mercader de esclavos se fijara en él y lo comprase para entrar en la escuela de gladiadores de Capua.

Aunque su historia es muy difusa, se sabe que al planear su huida de la escuela de gladiadores lo quiso hacer junto con el resto de sus compañeros. Los más de 70 junto con los que huyó se refugiaron en el monte Vesubio, desde donde realizaron acciones de pillaje a las localidades cercanas. Empezó a ganar gran fama, siendo el lugar al que otros esclavos se dirigieron tras escapar de sus señores.

La rebelión de Espartaco

espartaco
Kirk Douglas representó a Espartaco en la mítica película

La primera acción de Roma fue enviar un pequeño contingente, que acabó masacrado. Además, las armas de los soldados sirvieron para equipar al pequeño ejército de Espartaco. Tras esto, se envió otra guarnición, aunque esta de 3.000 hombres liderados por Cayo Claudio Glabro. Este hizo acampar a sus huestes a los pies del volcán. Espartaco hizo que sus hombres se descolgasen en lianas encima del campamento. Atacaron por sorpresa, causando graves bajas que hicieron huir al enemigo.

La rebelión fue creciendo, al igual que el temor de Roma. Tras librar varias batallas, Espartaco fue acorralado junto con cerca de 80.000 hombres en Apulia. En el otro bando había generales de renombre, como Pompeyo. Antes de la batalla, Espartaco sacrificó a su caballo, diciendo lo siguiente: “La victoria me dará bastantes caballos de entre los enemigos, y si soy derrotado, ya no lo necesitaré”. En la pelea murieron más de 60.000 esclavos y tan solo 1.000 hombres del ejército romano. Nunca se encontró el cadáver de Espartaco.

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