Los expertos en climatización coinciden: estos 3 errores con la bomba de calor están disparando la factura de la luz
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Apagar la bomba de calor en plena helada, mantenerla al mínimo o evitar usarla para refrigerar en verano son prácticas habituales entre quienes intentan ahorrar en la factura de la luz. Según Jussi Hirvonen, director ejecutivo de la Asociación Finlandesa de Bombas de Calor (Sulpu), las tres parten de ideas equivocadas, y alguna puede incluso aumentar el gasto.
Las advertencias llegan en un momento de fuerte demanda en algunos países europeos donde el frío ya se ha instaurado. Según las estadísticas de una asociación finlandesa, en el primer semestre de 2026 se suministraron 74.000 bombas de calor en el país, un 63% más que en el mismo periodo de 2025. Hirvonen atribuye el aumento a varios factores: la renovación de equipos antiguos, el frío del último invierno, las bajas ventas de años anteriores, la mejora de las perspectivas económicas y la buena reputación de estos aparatos.
Refrigerar en verano apenas cuesta
El primer error tiene que ver con la refrigeración. Muchos usuarios creen que usar la bomba para enfriar la casa en verano se come el ahorro que logran en invierno. Hirvonen lo niega: según sus cálculos, la refrigeración consume como máximo entre 200 y 300 kilovatios hora al año, en torno al 5% de lo que se ahorra en la temporada fría.
«El consumo energético de la refrigeración es tan mínimo que no supone ningún coste. Es una idea errónea que lleva mucho tiempo intentando corregirse», afirma en declaraciones a la revista económica Talouselämä.
No conviene apagarla cuando hiela
El segundo error se produce con las heladas intensas. Algunos usuarios desconectan la bomba porque creen que con mucho frío pierde eficacia o se desgasta. Hirvonen sostiene que los modelos modernos siguen funcionando de forma eficiente incluso por debajo de los 30 grados bajo cero, porque continúan extrayendo energía del aire exterior para producir calor.
No es la primera vez que el experto se pronuncia sobre este asunto. En declaraciones anteriores a la televisión pública finlandesa Yle, reconoció que algunos instaladores recomiendan apagar los aparatos antiguos a partir de 15 grados bajo cero. Él se mostró en desacuerdo y defendió mantenerlos encendidos también con frío intenso.
Al mínimo no se ahorra
El tercer error está en el uso diario. Mucha gente fija el termostato demasiado bajo y el ventilador a poca velocidad, convencida de que así gasta menos. Según Hirvonen, el efecto es el contrario: la bomba no alcanza a calentar lo suficiente, se encienden los radiadores eléctricos y la calefacción sale más cara.
«Mucha gente intenta ahorrar dinero manteniendo la velocidad del ventilador de la bomba de calor baja y la temperatura demasiado baja. Esto puede aumentar el consumo de energía, ya que calentar con radiadores eléctricos suele ser más caro que calentar con una bomba de calor», explica.
Su recomendación es programar el termostato un par de grados por encima de la temperatura deseada y poner el ventilador en el nivel más alto que no resulte molesto por el ruido.