Clara Sanz, experta española en plantas: «Si se mueren tus flores al ponerlas en un jarrón con agua, es por esto»
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El cuidado de los ramos cortados no depende únicamente de cambiar el agua o cortar los tallos. Existen diferencias biológicas entre especies que condicionan su comportamiento una vez separadas de la planta. En este contexto, entender qué ocurre con las flores al ponerlas en un jarrón resulta clave para prolongar su buen estado durante más días.
Clara Sanz, conocida en redes como @lamodernaruralshop, ha abordado esta cuestión desde una perspectiva práctica. A través de su experiencia como florista y divulgadora, ha puesto el foco en un aspecto que suele pasar desapercibido y que explica por qué, dentro de un mismo ramo, algunas flores se mantienen frescas mientras otras se estropean rápidamente.
¿Por qué las flores, al ponerlas en un jarrón, no duran lo mismo?
Uno de los errores más comunes al preparar un ramo es tratar todas las flores de la misma manera. Según explica Clara Sanz en un video, no todas las especies necesitan la misma cantidad de agua. Esta diferencia provoca desequilibrios dentro del jarrón que acaban afectando a la duración del conjunto.
Algunas flores requieren una hidratación constante para no deshidratarse, mientras que otras reaccionan mal al exceso de agua. Cuando se mezclan sin tener en cuenta esta necesidad, el resultado suele ser desigual: tallos reblandecidos, flores caídas o pétalos que se marchitan antes de lo esperado.
Por eso, el comportamiento de las flores al ponerlas en un jarrón está directamente relacionado con su demanda hídrica.
¿Cuánta agua debe llevar un jarrón, dependiendo del tipo de flores?
La experta diferencia tres grandes grupos de flores en función de la cantidad de agua que necesitan una vez cortadas. Esta clasificación ayuda a entender por qué algunos ramos fallan desde el primer momento.
- Flores que necesitan mucha agua: las hortensias encabezan este grupo. Su estructura hace que pierdan agua con rapidez, por lo que el nivel del jarrón debe mantenerse alto. En este mismo grupo se encuentran las lilas, el astilbe o los guisantes de olor. El lilium también necesita una hidratación generosa, aunque algo menos exigente.
- Flores con necesidad media de agua: rosas y claveles no requieren el jarrón lleno, pero sí agua limpia y renovada con frecuencia. Suelen combinarse bien con flores como el statice o la paniculata, que toleran condiciones similares.
- Flores que necesitan poca agua: tulipanes y ranúnculos absorben el agua muy rápido. Si el nivel es excesivo, los tallos se ablandan y se doblan. En estos casos, conviene mantener poca agua e ir rellenando según se consuma. Las anémonas comparten este comportamiento.
Dicho esto, mezclar flores de distintos grupos en un mismo recipiente es una de las principales causas de que las flores, al ponerlas en un jarrón, se estropeen antes de tiempo.
¿Qué ocurre cuando se mezclan flores incompatibles en un jarrón?
Cuando conviven flores con necesidades de agua opuestas, el deterioro es casi inevitable. Las que necesitan mucha hidratación pueden marchitarse si el nivel es bajo, mientras que las que requieren poca agua pueden empezar a pudrirse si el tallo permanece demasiado sumergido.
Este desequilibrio explica por qué, en un mismo ramo, algunas flores parecen aguantar intactas y otras no. La recomendación de Clara Sanz pasa por agrupar las flores según su consumo de agua o, directamente, preparar ramos separados para evitar este conflicto.
Los procesos biológicos que afectan a las flores tras ser arrancadas y puestas en agua
Más allá del agua, existen procesos internos que influyen en la vida útil de las flores cortadas. Al separarlas de la planta, se pierde el sistema que les aportaba nutrientes y estabilidad. Desde ese momento, se activan varios mecanismos que aceleran su deterioro.
Entre ellos se encuentra la obstrucción vascular, provocada por burbujas de aire o bacterias que bloquean los conductos del tallo e impiden que el agua llegue a la flor. A esto se suma la proliferación bacteriana en el agua estancada, que descompone el tejido vegetal y reduce el oxígeno disponible.
Además, las flores cortadas agotan rápidamente sus reservas de energía al no recibir nutrientes del suelo. También liberan etileno, un gas que actúa como hormona del envejecimiento y acelera el marchitamiento.
Por todo ello, aunque el agua permite una hidratación temporal, las flores al ponerlas en un jarrón inician un proceso natural de deterioro que solo puede ralentizarse, no detenerse.