EUROVISIÓN

Eurovisión cada vez menos «euro»: Canadá acelera su inesperado acercamiento al certamen y manda una comitiva a Viena

Cartel de Eurovisión
(Foto: Canva)

La final de Eurovisión 2026 está cada vez más cerca y el certamen no deja de crecer. Lo que hace años parecía impensable ahora ya no lo es tanto: países no europeos quieren entrar en el festival musical más mediático del planeta. Australia abrió la puerta hace tiempo y, ahora, otro gigante llama con fuerza a Eurovisión. Canadá lleva meses coqueteando con el concurso y, según las últimas informaciones, la posibilidad empieza a tomar forma. El festival, cada vez es menos «euro» y la Unión Europea de Radiodifusión parece cada vez más abierta a internacionalizar todavía más el espectáculo.

El interés canadiense no es nuevo. El pasado año, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, dejó caer públicamente su entusiasmo por participar en el certamen. Una idea que, además de musical, también tiene una lectura política y cultural. Desde el entorno del Gobierno canadiense se ha defendido la necesidad de reforzar la identidad cultural del país y estrechar lazos con Europa en un momento delicado para Norteamérica. El entonces ministro de Finanzas, François-Philippe Champagne, llegó a afirmar que la propuesta nacía directamente de la gente y del deseo de mostrar el talento canadiense al mundo.

Delta en Eurovisión 2026 poe Australia
Delta representando a Australia en Eurovisión 2026. (Foto: Getty)

Y talento no les falta. Canadá ha sido cuna de algunas de las mayores estrellas internacionales de las últimas décadas, como Justin Bieber, Celine Dion, Shania Twain o Michael Bublé. Precisamente, Céline Dion mantiene un vínculo histórico con Eurovisión después de ganar el certamen en 1988 representando a Suiza. Una victoria que todavía hoy sigue siendo una de las más recordadas por los eurofans.

Las normas que tendría que cumplir Canadá para entrar en Eurovisión

La normativa del festival establece que pueden participar los miembros activos de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), aunque las reglas se han ido flexibilizando con el paso de los años. Australia fue el gran ejemplo de ello. El país oceánico consiguió entrar como miembro asociado después de años retransmitiendo el concurso y demostrando el enorme seguimiento que tenía allí el festival.

Para participar, Canadá tendría que cumplir varios requisitos. Por un lado, haber retransmitido el certamen el año anterior. Por otro, abonar las cuotas correspondientes a la UER, que pueden variar y, por último, aceptar entrar como país asociado, puesto que no es miembro europeo. En otras palabras, seguiría el mismo modelo que Australia.

Canadá ya mueve ficha en Eurovisión

Hace apenas unos días, Martin Green, director de Eurovisión, dejó unas declaraciones que han disparado todas las alarmas entre los seguidores del concurso. «Canadá tiene las puertas abiertas a participar, si así lo desean», aseguró. Pero lo más llamativo es que, según varios medios especializados, la cadena pública canadiense CBC ya habría enviado un grupo de trabajo a Viena, ciudad donde se celebra esta edición de 2026, para estudiar de cerca cómo funcionaría su incorporación al certamen.

La idea no es casual. Mark Carney vivió durante años en Reino Unido y siempre ha mostrado simpatía por Eurovisión. De hecho, varias fuentes aseguran que el dirigente canadiense sigue el concurso desde hace tiempo y que dentro del Ejecutivo ven la operación como una herramienta cultural y diplomática de enorme impacto internacional.

¿Cuánto costaría participar?

Aunque no existen cifras oficiales sobre lo que pagan países invitados como Australia, participar en Eurovisión no es precisamente barato. España, uno de los integrantes del conocido «Big Five», aporta entre 400.000 y 800.000 euros a la UER cada año para garantizar su presencia directa en la final. Dependiendo del despliegue técnico y artístico, el coste total para una delegación puede superar fácilmente el medio millón de euros.

Melody en Eurovisión
Melody en Eurovisión 2025. (Foto: Europa Press)

Por eso, la entrada de Canadá supondría también una enorme inversión económica. Pero viendo el alcance mundial que tiene el festival y el interés mediático que genera, muchos consideran que el país norteamericano estaría dispuesto a asumir el coste.

Lo que está claro es que Eurovisión ha cambiado para siempre. El certamen ya no vive únicamente de Europa y cada vez mira más hacia un espectáculo global. Mientras algunos países protagonizan tensiones políticas dentro del concurso, la UER parece decidida a abrir nuevas puertas y ampliar fronteras. Canadá quiere entrar en la fiesta y, esta vez, da la sensación de que nadie piensa cerrarle la puerta.

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