La Fábrica de Moneda ocultó que uno de sus homenajeados había asesinado al hijo de un director de la entidad
Se ensalza al comité obrero que dirigió la represión contra los empleados considerados desafectos al régimen republicano
La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT) conocía y ocultó que uno de los empleados represaliados por el franquismo a los que ha rendido homenaje con una placa en su sede madrileña, había sido condenado y fusilado por los vencedores por su intervención en la detención y asesinato del hijo de un antiguo director de la entidad.
La placa fue inaugurada el 28 de octubre de 2025 por la presidenta-directora general de la FNMT, Isabel Valldecabres, junto con el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez. Valldecabres, antigua magistrada de lo penal y jefa de gabinete de Carmen Calvo, fue nombrada por la entonces ministra de Hacienda, María Jesús Montero, hoy candidata a las elecciones autonómicas andaluzas del próximo domingo.
En el acto de inauguración, Valldecabres afirmó que los empleados recordados fueron «depurados y borrados de la memoria de la fábrica por su participación en los comités obreros, por participar o estar afiliados a los sindicatos o por hacer su trabajo».
La realidad es que trece de los quince nombres que figuran en la placa se vieron envueltos en distinto grado en las labores de represión contra los empleados de la Casa de la Moneda considerados desafectos al régimen republicano.
Manuel Carbonell en la polémica placa
Uno de ellos, el encuadernador Manuel Carbonell de la Calle, que originariamente había sido miembro del sindicato católico antimarxista Federación Española de Trabajadores (FET), fue fusilado por los franquistas el 18 de junio de 1940 como culpable de la denuncia, detención y asesinato de su compañero Fernando de Torres Ossorio, hijo de Fernando de Torres Almunia, que fue director de la Real Casa de la Moneda entre 1915 y 1918.
Los responsables de la FNMT decidieron incluir a Manuel Carbonell en la placa a pesar de que conocían este extremo. Así lo demuestra la información facilitada a los actuales trabajadores de la entidad sobre los estudios realizados sobre los empleados represaliados por el franquismo, para los que se solicitó la declaración de reparación contemplada en la Ley de Memoria Democrática.
En esta información se comunica que se consultó, entre otros fondos documentales, el del Archivo General e Histórico de Defensa (AGHD), en el madrileño paseo de Moret.
En el AGHD se encuentra el proceso sumarísimo 20.251 contra trece de los empleados de la FNMT homenajeados. En este sumarísimo los franquistas condenaron a muerte a Manuel Carbonell al considerarlo responsable de la denuncia y asesinato de Torres Ossorio, tal y como señaló la familia de la víctima. Estos detalles han sido ocultados en la información biográfica sobre Carbonell facilitada a los empleados de la FNMT.
También se ha ocultado que otros dos trabajadores, Ceferino Colinas Quirós y Marcos Iturburuaga Pérez, desempeñaron labores de represión en la retaguardia republicana como miembros de los Servicios Especiales del Ministerio de la Guerra o las Milicias de Vigilancia de Retaguardia. Asimismo, se ha silenciado que un tercer homenajeado, Cándido Cueli Jodrá, señalado por un compañero de milicias como conductor del coche que llevó a dos comerciantes de la calle Arriaza a la carretera de Maudes para que fueran asesinados.
En la placa figuran también los miembros del comité del sindicato de la FNMT que se hizo con el control de la entidad después del golpe militar. El sindicato, que hasta entonces había sido autónomo, se adhirió a la UGT en noviembre de 1936. También se ha silenciado por la FNMT que este comité obrero fue el responsable de la represión contra los trabajadores de la Casa de la Moneda considerados desafectos.
Medio centenar de los empleados de la FNMT fueron encarcelados o perseguidos en el Madrid frentepopulista, muchas veces por sus propios compañeros del comité obrero, sin haber cometido delito alguno, y a veces sólo por el hecho de ser lectores de prensa de derechas, como Abc o El Debate.
Al estallar la contienda, el administrador de la FNMT era José Benlloch Martínez, nombrado en 1933 por Azaña. Fue destituido y expulsado violentamente de la Casa de la Moneda, hasta el punto de que se llegó a temer por su vida si no hubiera intervenido para protegerle el calcógrafo Alfonso Gracia Martínez, un veterano socialista, afiliado desde 1913.
Alfonso Gracia figura en la placa como represaliado por el franquismo, a pesar de que fue absuelto en el proceso 20.251 y reincorporado a la FNMT por su bonhomía y su comportamiento humanitario en defensa de los obreros considerados desafectos, así como por su protección a sacerdotes, militares y civiles derechistas en el Madrid frentepopulista.
Hay varios testimonios de descargo suyos en juicios contra derechistas detenidos y juzgados. Así, Alfonso Gracia realizó una insólita declaración a favor de un obrero de la FNMT juzgado por desafecto al régimen republicano, Fernando Gutiérrez Díaz, asegurando que «no es peligroso, e incluso le cree enfermo mental». A pesar de esta afirmación exculpatoria del veterano calcógrafo socialista, Gutiérrez Díaz fue condenado a un año de prisión, si bien se decretó su libertad poco después.

Administrador de la Casa de la Moneda
El cargo de administrador de la Casa de la Moneda fue ocupado provisionalmente por el médico de la FNMT, Luis Aransay Álvaro, exiliado después en México. Aransay es también homenajeado en la placa, ocultando que el 25 de julio de 1936 ordenó personalmente la detención de varios obreros en su lugar de trabajo sin que hubieran cometido delito alguno.
Las detenciones las efectuaron cinco trabajadores armados al mando del presidente del comité obrero, Ángel Aparicio González, otro de los homenajeados. Después de tenerlos presos en una habitación de la propia Casa de la Moneda, los entregaron al puesto de carabineros que hacía labores de vigilancia en ella, para su posterior traslado a la DGS, desde donde fueron conducidos a prisión.
En el Centro Documental de la Memoria Histórica (CDMH) existen algunos sumarios judiciales frentepopulistas contra estos detenidos, como Antonio Urtasun Francia, de 50 años, obrero de engomado, condenado a dos años de internamiento en campo de trabajo por desafecto; Daniel Ferreiro Domínguez, empleado de fabricación, que pasó un año en la cárcel; Pedro García Rodríguez, destinado en el almacén de papel, que estuvo preso seis meses; y Tomás Alfaro Gil, auxiliar administrativo, puesto en libertad también medio año después.

Los miembros del comité obrero llegaron a declarar en los juicios contra los trabajadores encarcelados. Su presidente, Ángel Aparicio, testificó contra el empleado de oficinas Tomás García Rejón diciendo que «cuando hablaba siempre combatía la República leyendo El Debate o el Abc». García Rejón fue condenado en mayo de 1937 a dos años de internamiento en campo de trabajo. También declaró en el proceso contra Luis Lirio Santos Lamadrid, ensayador de la FNMT, sentenciado a un año de campo de trabajo, culpándole por ser lector de Abc.
Aparicio denunció incluso a otro obrero de la Casa de la Moneda, Julián Arnedo Pascual, empleado de laboratorio, por haber recogido uno de los panecillos blancos que arrojó la aviación franquista sobre la población de Madrid el 3 de octubre de 1938.
Otro caso singular contra los empleados de la FNMT en el Madrid republicano es la condena por derrotismo a ocho años de prisión en campo de trabajo contra José Antonio Castro Losada, vigilante de la Casa de la Moneda, al proferir ante dos policías expresiones como «que ya podían estar en el frente», «que el Gobierno nos estaba engañando», «que lo que hacía falta [es] que tiraran gases para que nos mataran de una vez y que no nos mataran de hambre», «que él tiene nueve hijos y que no les puede dar pan» y «que es empleado del Estado y que no puede comer».

Expulsados de la Casa de la Moneda
Encarcelados y juzgados el 20 de enero de 1940 por los franquistas, los miembros del comité obrero de la FNMT que figuran en la placa fueron depurados y expulsados de la Casa de la Moneda y condenados a treinta años de cárcel, aunque entre los años 1943 y 1945 fueron obteniendo la libertad condicional.
Durante el mandato del comité obrero homenajeado por la actual presidenta de la FNMT, la Casa de la Moneda desempeñó un papel siniestro en la represión desencadenada por el Gobierno del Frente Popular en Madrid. A la sede de la FNMT en la plaza de Colón, donde se realizaba el sorteo del Gordo en Navidad, fueron convocados el 8 de octubre de 1936, mediante anuncios en prensa y radio, los militares retirados con la promesa de que se iba a solventar el pago de sus pensiones, retenido desde julio.

Cerca de dos mil militares se presentaron al reclamo, que resultó ser una trampa urdida por el ministro de Gobernación, el socialista Ángel Galarza, para detenerlos. Según iban entrando en la sede de la FNMT, los militares eran detenidos y sacados en furgones con destino a las cárceles madrileñas. Unos días después se realizó por todo Madrid una redada de policías y milicianos barrio por barrio, calle por calle, casa por casa, en busca de los que no se habían presentado al engaño en la Casa de la Moneda.
Medio millar de militares detenidos en la Casa de la Moneda y la redada posterior fueron asesinados sin juicio alguno en Paracuellos de Jarama y Torrejón de Ardoz por piquetes de las Milicias de Vigilancia de Retaguardia a las que pertenecían dos de los homenajeados en la placa inaugurada en la FNMT.
«El olvido no es opción para una democracia», reza la documentación presentada por la FNMT para justificar la placa a quince de sus antiguos trabajadores. A pesar de ello, la placa condena al olvido a otro medio centenar de empleados que sufrieron violencia y persecución en el Madrid republicano. Una opción muy poco democrática, injusta y sectaria.
Pedro Corral es periodista, diputado del PP en la Asamblea de Madrid y autor de ‘Cómicos en guerra’