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Esta pasta de gambones tiene estrella Michelin y el secreto está en un Grana Padano de 29 meses

Hay platos que tienen el poder de convertir una comida cualquiera en un pequeño acontecimiento. Esta pasta es uno de ellos. Lleva gambones, tomate, un toque de picante y una irresistible fondue de Grana Padano. Y lo mejor de todo es que detrás de esta receta está una chef italiana con estrella Michelin: Cristina Bowerman. La cocinera, reconocida con una estrella Michelin en su restaurante Glass Hostaria, en el Trastevere de Roma, creó estos linguine de gambón alla diávola con fondue de Grana Padano para Ôven Mozzarella, en Madrid. Una receta que suena sofisticada, pero que, con un poco de mimo, puedes preparar perfectamente en casa.

El secreto está en el caldo de gambón

El primer paso para conseguir una pasta realmente sabrosa es no desperdiciar una de las partes más aromáticas del marisco: las cabezas de los gambones. Mientras el ajo y la guindilla se calientan suavemente en aceite de oliva virgen extra, las cabezas de los gambones se doran en otra sartén. Después se añade agua y unas hojas de tomillo para crear un caldo rápido, pero tremendamente concentrado. Es ese fondo el que después dará profundidad y sabor a los linguine.

La propia Bowerman ha defendido en alguna ocasión la importancia de la pasta en la identidad gastronómica italiana y, especialmente, esa cultura que hace que cada tipo de pasta encuentre su salsa adecuada. Y aquí la combinación está clara: unos buenos linguine capaces de recoger cada gota de esa salsa de gambón.

(Foto: Ôven)

Una pasta con carácter

El apellido alla diávola no está ahí por casualidad. La guindilla aporta el punto picante que despierta el plato y contrasta con el dulzor de los tomates cherry y la suavidad de los gambones. Una vez cocida la pasta, se incorpora a la sartén donde se ha preparado la base aromática. Se añade parte del caldo de gambón y se mueve todo con energía para que los linguine se impregnen bien. La idea no es conseguir una pasta caldosa, sino una salsa ligada, brillante y llena de sabor.

Los tomates cherry entran después, apenas un minuto al fuego. Y los gambones, cortados en trozos, se incorporan al final para que queden jugosos y en su punto. Hasta aquí ya tendríamos una pasta espectacular. Pero Bowerman todavía guarda un as bajo la manga.

El toque que lo cambia todo: Grana Padano

La fondue de Grana Padano es la responsable de convertir esta receta en algo realmente especial. Para prepararla, basta con fundir el queso con un poco de caldo de verduras hasta conseguir una crema suave y caliente. La receta original utiliza un Grana Padano de 29 meses de maduración, pero en casa podemos recurrir a Grana Padano o Grana Padano Reserva.

(Foto: @quesosmigue)

Y aquí aparece el contraste que hace funcionar el plato: por un lado, la intensidad marina y ligeramente picante de los linguine; por otro, la untuosidad y el sabor profundo del queso. El último gesto es casi tan importante como los anteriores. Una vez emplatada la pasta, se termina con ralladura de limón, unas hojas de perejil y un poco más de fondue de queso. El limón aporta frescura y corta la intensidad del queso, mientras que el perejil añade ese toque verde que hace que el plato resulte todavía más apetecible.

Ingredientes para 2 personas

170 gr. de linguine o tallarines (preferiblemente pasta fresca), una docena de langostinos o gambones, 10 tomates cherry, 5 hojas de perejil, 2 dientes de ajo, una ramita de tomillo, ralladura de limón, 100 gramos de queso Grana Padano (la receta de la chef es con Grana Padano curado durante 29 meses que no está a la venta pero puedes sustituirla por Grana Padano o Grana Padano Reserva), 50 ml aprox. de caldo de verduras, agua, sal y aceite de oliva virgen extra.