El sorprendente “séptimo sentido”: ¿puedes tocar sin tocar?
Se le llama mente extendida, tacto remoto y de otras varias formas. ¿Cuál es el séptimo sentido y qué ventajas tiene?
El séptimo sentido humano
Los humanos tenemos siete sentidos
Errores en cálculo personas viven en la Tierra

Sabemos cuáles son los cinco sentidos de siempre. Vista, oído, olfato, gusto y tacto. También hemos escuchado hablar del famoso “sexto sentido”, más ligado a la intuición. Pero hay otra idea que cada vez genera más curiosidad: el llamado séptimo sentido. ¿De verdad podemos percibir cosas sin tocarlas? ¿Es posible “tocar sin tocar”? Lo analizamos a continuación.
¿En qué consistiría el “séptimo sentido”?
En el caso del séptimo sentido no hay un órgano específico ni una definición única. Más bien, es una forma de describir ciertas capacidades del cuerpo para percibir el entorno sin contacto directo. Es decir, sentir cosas sin necesidad de tocarlas físicamente.
Mucho más de lo que parece
Nuestro cuerpo capta más información de la que imaginamos. Por ejemplo:
- Detectamos cambios de temperatura antes de tocar algo.
- Percibimos movimientos del aire.
- Notamos la cercanía de objetos.
No es magia. Son pequeñas señales que el cerebro interpreta constantemente.
¿Se puede tocar sin tocar?
Puede sonar contradictorio, pero sí, en cierto modo es posible. Piensa en esto: acercas la mano a una taza caliente. Antes de tocarla, ya notas el calor. Eso es una forma de percepción sin contacto.
Lo que ocurre en realidad
Hay varios factores en juego:
- El calor se transmite sin necesidad de contacto directo.
- El aire se mueve alrededor de los objetos.
- La piel detecta cambios muy sutiles.
- El cerebro recoge toda esa información y la interpreta como una sensación cercana al tacto.
El cerebro lo conecta todo
Aquí está la clave. Más que un nuevo sentido, el séptimo sentido tiene mucho que ver con cómo el cerebro procesa la información. No percibimos el mundo por partes. El cerebro mezcla señales de diferentes sentidos para construir una imagen completa.
Integración sensorial
Este proceso se llama integración sensorial. Gracias a él, puedes:
- Caminar sin chocar con todo.
- Ajustar tu cuerpo en espacios estrechos.
- Calcular distancias sin medirlas.
- Es una especie de “mapa mental” que se actualiza constantemente.
Ejemplos que usamos sin darnos cuenta
Lo curioso es que usamos este tipo de percepción a diario.
- Moverte en espacios pequeños. Cuando pasas por un sitio estrecho, sabes cuánto tienes que encogerte o girarte. No necesitas tocar las paredes para orientarte.
- Sentir el calor antes del contacto. Una estufa, una sartén o una vela… todos generan calor que puedes notar antes de tocarlos.
- Notar la presencia de alguien. A veces tienes la sensación de que alguien te mira, aunque no lo veas directamente. No siempre aciertas, pero hay señales sutiles que influyen.
- Tecnología: cuando “tocar sin tocar” es real. Aquí es donde el concepto da un salto interesante. La tecnología ya está explorando formas de crear sensaciones sin contacto físico.

Sensaciones en el aire
Existen sistemas que permiten:
- Sentir vibraciones sin tocar nada.
- Interactuar con pantallas en el aire.
- Manipular objetos virtuales.
Esto se logra con ultrasonidos o campos eléctricos que estimulan la piel.
Usos actuales
Estas tecnologías ya se están aplicando en varios ámbitos:
- Medicina, para intervenciones más precisas.
- Videojuegos y realidad virtual.
- Sistemas de control en coches.
Aquí ya no hablamos solo de percepción natural. Es una nueva forma de interacción.
¿Existe realmente el séptimo sentido?
Si hablamos de forma estricta, no existe como tal. No hay un “séptimo sentido” definido en biología. Pero sí hay algo interesante: nuestros sentidos no son solo cinco.
Más sentidos de los que creías
Además de los conocidos, también tenemos:
- Propiocepción (saber dónde está tu cuerpo)
- Equilibrio
- Sensibilidad al dolor
- Percepción térmica
Si ampliamos la definición, el número de sentidos crece.
Cómo mejorar esta percepción
No puedes activar un nuevo sentido de la nada, pero sí puedes afinar tu percepción.
Escuchar al cuerpo
Prestar atención ayuda mucho. Por ejemplo:
- Notar cambios de temperatura.
- Sentir el aire al moverte.
- Observar cómo reaccionas a tu entorno.
Entrenar la atención
Actividades como el yoga, el deporte o el mindfulness ayudan a desarrollar esa sensibilidad. Cuanto más consciente eres, más detalles percibes.
Un futuro cada vez más sensorial
Todo apunta a que esta forma de percepción será cada vez más importante. Sobre todo gracias a la tecnología. La realidad virtual, los dispositivos inteligentes y las interfaces sin contacto están cambiando la forma en la que interactuamos.
Imagina usar un dispositivo sin tocarlo o sentir objetos digitales. No es algo lejano. Ya está empezando.
Una forma distinta de entender los sentidos
El llamado séptimo sentido no es algo misterioso ni paranormal. Es, más bien, una manera diferente de entender cómo percibimos el mundo.
Nuestro cuerpo capta más información de la que solemos notar. A partir de ahí, nuestro cerebro haría el resto de la función, con la generación de sensaciones realmente sorprendentes, si estamos atentos a ellas.
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