Los paleontólogos no dan crédito: descubren el escorpión más grande jamás encontrado y con más de un metro de largo

La comunidad científica calcula que en el mundo existen más de 2.000 especies de escorpiones, siete de las cuales se encuentran en España: Buthus occitanus, Buthus ibericus, Buthus montanus, Buthus elongates, Euscorpius flavicaudis, Euscorpius balearicus y Belisarius xambeui. El más común en nuestro país es el Buthus occitanus, más conocido como escorpión amarillo o alacrán, que habita en el sur peninsular. Ahora, un equipo de paleontólogos de la Universidad de Manchester y del Museo de Historia Natural de Londres ha identificado el escorpión más grande jamás registrado, con una longitud superior a un metro.
«Cuando pensamos en artrópodos gigantes, la gente suele imaginarse selvas tropicales del Carbonífero con milpiés gigantes o insectos parecidos a libélulas de una época posterior de la historia de la Tierra. Pero Praearcturus vivió al menos 50 millones de años antes, mucho antes de la evolución de los árboles, cuando la vida en la tierra apenas comenzaba. Me fascina lo extraño que debió ser el entorno donde vivía esta criatura. Un pantano cubierto de plantas primitivas parecidas al musgo, con hongos arborescentes que sobresalían como menhires, ¡y un escorpión gigantesco nadando por ahí! ¡Increíble!», explica el Dr. Richard J. Howard, conservador de artrópodos fósiles del Museo de Historia Natural del Reino Unido y autor principal del trabajo.
El escorpión más grande jamás registrado
El estudio, publicado en la revista científica Palaeontology, reabre el interés por comprender hasta dónde podían crecer estos antiguos artrópodo. El fósil pertenece a una especie denominada Praearcturus gigas, que habría habitado hace unos 415 millones de años en regiones aluviales del territorio que hoy forma parte del Reino Unido, durante el Devónico Inferior. En aquella época, la colonización de la tierra firme por parte de la flora y la fauna todavía se encontraba en sus primeras etapas, mientras que los mares continuaban albergando la mayor parte de la diversidad biológica del planeta.
Según explican los investigadores, los ecosistemas terrestres de hace unos 415 millones de años estaban formados principalmente por organismos sencillos, entre ellos plantas primitivas y diversas especies de hongos. Los animales apenas comenzaban a expandirse fuera de los ambientes acuáticos y todavía no dominaban los ecosistemas continentales. El ejemplar fósil estudiado fue descubierto hace más de siglo y medio, aunque durante décadas fue clasificado de forma incorrecta, ya que se pensaba que pertenecía a un gran crustáceo y no a un escorpión prehistórico.
«Praearcturus nos tiene desconcertados a los paleontólogos desde hace más de un siglo. Al reunir material de varias colecciones y utilizar técnicas de imagen de última generación, pudimos construir una imagen más clara del animal de lo que era posible hasta ahora», precisó el doctor Russell Garwood, paleontólogo de la Universidad de Mánchester y coautor del trabajo. Y añade: «Lo que hace tan interesante a Praearcturus es que se volvió enorme en un momento en que la vida en tierra era por lo demás muy pequeña. Pero era un mundo que de alguna manera podía sostener a un depredador gigante».
Historia de Praearcturus gigas
La historia de Praearcturus gigas comenzó en 1871, cuando el paleontólogo Henry Woodward describió el fósil como un gran crustáceo similar a una cochinilla marina. De hecho, el nombre asignado al ejemplar conserva el recuerdo de aquella primera interpretación, ya que Arcturus es también el nombre de un género de isópodos actuales.
Con el paso de los años surgieron dudas sobre esa clasificación. Durante la década de 1980, varios investigadores plantearon la posibilidad de que los restos pertenecieran en realidad a un escorpión. Sin embargo, los fósiles conservados estaban incompletos y carecían de algunas estructuras características, como la cola segmentada que suele identificar fácilmente a estos artrópodos, .
Ahora, un nuevo análisis ha permitido reexaminar el material con técnicas más avanzadas. El equipo utilizó ilustraciones realizadas con cámara lúcida, fotografía especializada y estudios tomográficos para obtener una visión más detallada de las estructuras preservadas. Además, comparó sus características anatómicas con las de otros escorpiones fósiles conocidos, entre ellos Eramoscorpius. La coincidencia de varios rasgos clave permitió confirmar finalmente que Praearcturus gigas no era un crustáceo, sino un auténtico escorpión prehistórico.
Devónico temprano
Praearcturus gigas habitó la Tierra durante el Devónico temprano, un periodo en el que los ecosistemas terrestres todavía estaban dando sus primeros pasos. Aún no existían los extensos bosques que aparecerían millones de años después y el paisaje estaba dominado por plantas de pequeño tamaño, hongos y algunos artrópodos que comenzaban a adaptarse a la vida fuera del agua.
Los resultados aportan nuevas pistas sobre la evolución de los primeros artrópodos terrestres y cuestionan algunas teorías tradicionales. Tradicionalmente, el gigantismo en este grupo se había asociado al Carbonífero, un periodo posterior conocido por albergar enormes milpiés y grandes insectos similares a libélulas. Sin embargo, Praearcturus gigas vivió al menos 50 millones de años antes, lo que sugiere que los artrópodos de gran tamaño pudieron surgir mucho antes de lo que se pensaba.