La momia de Ötzi revela un nuevo secreto tras más de 5.300 años bajo el hielo: los científicos descubren un ecosistema invisible
Toma nota de este importante descubrimiento que lo cambia todo
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Un nuevo secreto tras más de 5.300 años bajo el hielo, los científicos descubren un ecosistema invisible en la momia de Ötzi. Sin duda alguna, estaremos pendientes de una serie de cambios que pueden empezar a llegar cuando disponemos de las mejores tecnologías para poner en práctica una serie de elementos que van de la mano de esta situación del todo inesperada. Lo que puede pasar en estas próximas jornadas es que nos traslademos directamente a un pasado remoto con más cambios de los esperados.
El mundo de la arqueología avanza a una velocidad nunca vista, gracias a las nuevas tecnologías tenemos por delante una serie cambios que pueden acabar siendo los que nos marcarán muy de cerca. Este descubrimiento nos sumerge directamente ante las profundidades de un hielo que nos ha permitido ver en primera persona un ecosistema que a los ojos de todo ser humano permanece intacto. Todo lo que rodeó a esta momia se ha convertido en una novedad que puede acabar siendo la que nos dará más de una sorpresa del todo inesperada en estas jornadas que tenemos por delante.
Tras más de 5.300 años bajo en hielo revela este secreto importante
La realidad es que estamos ante una serie de cambios que pueden ayudarnos a entender un poco mejor el futuro que nos estará esperando. En estos días en los que realmente podremos empezar a ver llegar un giro radical que podría convertirse en la antesala de algo más.
Lo que puede pasar en breve es una situación que, hasta el momento, nadie hubiera imaginado y no es normal que veamos. Es hora de conocer lo que nos espera debajo de un hielo que ha permitido que una momia se mantenga en casi perfectas condiciones durante más tiempo.
La novedad de ver llegar a este elemento que parece invisible a los ojos convierte a la momia de Ötzi en todo un descubrimiento. Poder analizar, no sólo lo que nos descubre esta momia, por sí sola, sino también lo que hay detrás de sus vestimentas o el ritual al que fue sometida.
Más allá de lo simbólico, hay todo un mundo físico que puede ayudarnos a entender un poco mejor qué es lo que pasaba en esos años en los que la humanidad vivía de otra forma muy diferente.
Los científicos descubren un ecosistema invisible
Los expertos han sido capaces de analizar lo que nos estaba esperando debajo de una momia que, sin duda alguna, puede ayudarnos a entender un poco mejor qué es lo que hay detrás de este elemento que puede acabar siendo el que nos sumergirá de lleno en una serie de cambios importantes.
Tal y como nos explica un reciente artículo publicado en la revista Springer Nature: «Los virus de los papilomas humanos (VPH) son virus antiguos con diversos linajes que infectan los tejidos epiteliales en primates y humanos. Aunque la distribución contemporánea y la importancia clínica se entienden bien, hay un conocimiento limitado sobre su ocurrencia en las poblaciones humanas prehistóricas. Investigamos la presencia de VPH en antiguos humanos anatómicamente modernos (AMH) analizando los datos de secuenciación del genoma de dos individuos excepcionalmente preservados: Ust’-Ishim (~ 45.000 años BP) y Ötzi the Iceman (~ 5.300 años BP). Usando una combinación de mapeo guiado por referencia y criterios de autenticación de ADN antiguo, buscamos secuencias de VPH en estos genomas antiguos. Detectamos fragmentos de virus del papiloma de alta confianza en ambos individuos».
Siguiendo con la misma explicación: «Otros análisis filogenéticos y comparativos revelaron que las secuencias reconstruidas pertenecen al VPH16, el linaje del VPH más oncogénico. Nuestro estudio presenta la evidencia molecular más temprana de VPH16 en humanos anatómicamente modernos (AMH), haciendo retroceder su historia evolutiva y proporcionando restricciones temporales directas en hipótesis que proponen una reciente introgresión del VPH16A en Homo sapiens a través de la mezcla de homininos arcaicos. Nuestros resultados indican que el linaje A del VPH16 estuvo presente en los humanos anatómicamente modernos durante el Paleolítico Superior, lo que respalda una asociación profunda y de larga data entre el huésped y el virus».
Podría darnos este estudio una serie de datos claves para el desarrollo de determinadas enfermedades: «Los estudios filogenómicos indican que los virus del papiloma han co-divergido con sus huéspedes de primates durante decenas de millones de años11. Sin embargo, en los humanos, la aparición específica de linajes de VPH16 sigue siendo una pregunta abierta. La historia evolutiva del VPH16 inferida a partir de los datos genómicos modernos sugiere que el linaje HPV16A se introdujo en los humanos modernos a través de la transmisión entre especies de neandertales o denisovanos por hibridación10. Según esta hipótesis, los linajes HPV16B, C y D evolucionaron endémicamente con el Homo sapiens en África, mientras que el VPH16A se originó en humanos arcaicos y se extendió después de la dispersión de los humanos modernos fuera de África y sus eventos de mezcla posteriores. Sin embargo, esta hipótesis se basa en estimaciones de reloj molecular inferidas a partir de genomas virales contemporáneos, que carecen de evidencia directa de ADN viral en muestras humanas antiguas para la calibración de la línea de tiempo evolutiva».
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