España es campeona del mundo, de Europa y olímpica a la vez, algo que no ha logrado ningún país
La selección de Luis de la Fuente ha firmado un ciclo irrepetible al enlazar la Eurocopa, los Juegos Olímpicos y el Mundial
De Berlín a París y de Nueva Jersey al Olimpo del fútbol. España ha construido una dinastía que ya es historia del deporte
Esto es España: ¡campeones!

Hay equipos que ganan títulos. Hay generaciones que cambian una época. Y luego está esta España. La selección de Luis de la Fuente ya no compite únicamente contra sus rivales; lo hace contra la historia. En apenas dos años ha levantado la Eurocopa, el oro olímpico y la Copa del Mundo, un dominio sin precedentes que coloca al fútbol español en la cima del planeta. Nadie había logrado algo semejante. Nadie había enlazado las tres grandes coronas del fútbol masculino. Esta generación ya no necesita comparaciones: ha escrito su propia leyenda.
Todo comenzó en Alemania. El 14 de julio de 2024, España volvió a conquistar Europa con una autoridad incontestable. Siete partidos, siete victorias y una final inolvidable frente a Inglaterra. Nico Williams abrió el camino y Mikel Oyarzabal volvió a aparecer cuando más quemaba el balón para sellar el 2-1 que entregó la cuarta Eurocopa a una selección que recuperaba el trono continental y demostraba que el relevo generacional ya era una realidad.
Apenas unas semanas después llegó la confirmación de que aquello no era casualidad. En los Juegos Olímpicos de París, la selección española sub-23 volvió a mirar a Francia a los ojos… y volvió a derribarla. El espectacular 5-3 en la prórroga de la final del Parque de los Príncipes, con Fermín López y Sergio Camello como grandes protagonistas, convirtió a España en campeona olímpica y confirmó que el talento nacional no entendía de categorías. El presente y el futuro vestían el mismo escudo.
Pero toda gran historia necesita una obra maestra. Y esa llegó en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Allí, frente a la vigente campeona del mundo, Argentina, España resistió, sufrió, creyó y terminó golpeando en el momento exacto. Ferran Torres apareció en la prórroga para marcar el gol que cambió para siempre la historia del fútbol español. El 1-0 no solo significó la segunda estrella mundialista. Fue el punto final a un viaje inolvidable y el inicio de una era que quedará grabada para siempre.
Porque esta España ha ido mucho más allá de coleccionar trofeos. Ha construido una identidad. Ha vuelto a enamorar al mundo con el balón, con un grupo unido, con futbolistas formados en casa y con un seleccionador que ha sabido convertir el talento en un equipo casi perfecto. Del liderazgo de Rodri a la irrupción definitiva de Lamine Yamal, pasando por la madurez de Oyarzabal, Cubarsí, Unai Simón, Fabián o Dani Olmo, la selección ha encontrado el equilibrio entre experiencia y juventud para dominar el fútbol internacional.
Único en la historia
La magnitud del logro se entiende todavía mejor cuando se mira hacia atrás. La España de Xavi e Iniesta conquistó Eurocopa, Mundial y Eurocopa entre 2008 y 2012, pero nunca pudo añadir el oro olímpico. La Francia de Zidane enlazó Mundial y Eurocopa. La Alemania de Beckenbauer hizo lo propio en los años setenta. Incluso la Italia de Vittorio Pozzo conquistó Mundial, Juegos Olímpicos y otro Mundial… cuando ni siquiera existía la Eurocopa. Ninguna selección masculina había conseguido reunir de forma consecutiva las tres grandes coronas que hoy posee España.
Y aún hay un detalle que engrandece todavía más esta obra. Con el Mundial conquistado en Nueva Jersey, la Real Federación Española de Fútbol se convirtió además en la primera federación de la historia en ser campeona vigente del Mundial masculino y femenino al mismo tiempo, después del título logrado por la selección femenina en 2023. Un dominio transversal que refleja el extraordinario momento del fútbol español.
Dentro de muchos años se recordarán los goles, las finales y las celebraciones. Se hablará de Ferran en Nueva Jersey, de Oyarzabal en Berlín, de Camello en París o de Rodri levantando el Mundial. Pero, sobre todo, se hablará de una generación que rompió todos los límites conocidos. Porque hubo un tiempo en el que España no solo fue la mejor selección del mundo. Fue, sencillamente, la mejor selección que el fútbol había visto reunir al mismo tiempo Europa, el oro olímpico y el planeta entero.
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