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Ingenieros rompen las reglas de la física con un material que se autorepara más de 1.000 veces y podría acabar con la obsolescencia programada

Material que se autorepara
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Un equipo de ingenieros de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NC State) y la Universidad de Houston asegura haber desarrollado un material que se autorepara más de 1.000 veces, un avance que podría alargar de forma notable la vida útil de múltiples componentes, desde palas de aerogeneradores hasta piezas aeronáuticas. El compuesto de fibra introduce una solución de «doble capa innovadora» que integra mediante impresión 3D una lámina flexible dentro de la estructura rígida, lo que mejora su resistencia desde el inicio, e incorpora varias capas de calentadores de carbono; cuando se detecta una fisura interna se aplica una corriente eléctrica que genera calor en esas capas.

Ese calor ablanda la estructura intermedia, permitiendo que el material fluya y rellene las grietas. Posteriormente, al enfriarse, vuelve a solidificarse, recuperando la integridad original del material. Aunque existen otros materiales autoreparables, la novedad de este compuesto es que se puede repetir el proceso una y otra vez sin que sufra ningún desgaste hasta alcanzar los 1.000 ciclos consecutivos de daño y reparación. Esto abre la puerta a una vida útil estimada de entre 125 y 500 años en condiciones ideales de uso.

El material que se autorepara más de 1.000 veces

Investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y la Universidad de Houston han llevado a cabo un estudio centrado en un  polímero reforzado con fibra (FRP), un tipo de material ampliamente utilizado desde el siglo XX, pero con una limitación histórica importante: la delaminación. Publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, este fenómeno describe la separación progresiva de las capas internas del material, un fallo estructural que reduce su resistencia y obliga a realizar constantes tareas de mantenimiento o sustitución.

Para abordar este desafío, el equipo de introdujo dos innovaciones clave. Por un lado, incorporaron una capa termoplástica fabricada mediante impresión 3D sobre el refuerzo de fibra. Y, por otro, integraron finas capas de carbono con capacidad calefactora dentro de la propia estructura del material. La combinación de ambos elementos permite activar un proceso de autorreparación. Cuando se aplica una corriente eléctrica, las capas de carbono generan calor, lo que reblandece el termoplástico y facilita que el material fluya hacia las grietas internas. Al enfriarse, vuelve a solidificarse, restaurando la estructura original.

Los ensayos demostraron que el material mantiene sus propiedades mecánicas incluso después de sufrir daños y autorepararse 1.000 veces en un periodo de 40 días. Además, llegaron a la conclusión de que «podría mantener la reparación de fracturas interlaminarias de compuestos de polímero reforzado con fibra durante más de 125 años».

Aplicaciones

El material que se autorepara podría aplicarse en aquellas industrias en las que los polímeros reforzados con fibra ya se utilizan de forma habitual: estructuras aeronáuticas, palas de aerogeneradores y componentes ligeros en la industria del automóvil.

En el caso de los aviones, este tipo de material se podría utilizar en zonas especialmente complicadas de inspeccionar o reparar, reduciendo la necesidad de intervenciones frecuentes y mejorando la seguridad operativa. En el sector eólico, su uso permitiría que las palas de los aerogeneradores soporten durante más tiempo condiciones meteorológicas adversas. En automoción, su aplicación se orientaría a piezas ligeras que actualmente se degradan con el uso diario,

El ámbito espacial es otro de los escenarios más prometedores. En un satélite o en futuras estructuras en órbita, las reparaciones físicas son prácticamente imposibles una vez desplegado el equipo. Por ello, contar con un material capaz de «cerrar» fisuras internas mediante un estímulo eléctrico representa una ventaja de seguridad que hoy no existe en los sistemas convencionales.

Sin embargo, todavía queda por comprobar cómo responde el material a largo plazo frente a factores reales como los cambios bruscos de temperatura, la humedad o la exposición prolongada a la radiación solar. A pesar del entusiasmo , el material que se autorepara se encuentra en una fase avanzada de investigación, con pruebas controladas que confirman su comportamiento, pero todavía lejos de condiciones operativas reales.

«Los compuestos sintéticos de polímero reforzado con fibra (FRP) utilizan una jerarquía de materiales mediante fibras de refuerzo encapsuladas en una matriz polimérica, lo que maximiza su rigidez y resistencia. No obstante, su estructura laminada los hace vulnerables a la delaminación interlaminar, es decir, la separación entre las fibras y la matriz, lo que compromete gravemente su integridad estructural.

La propuesta se basa una estrategia de autoreparación mediante calentamiento in situ, en la que inclusiones termoplásticas permiten recuperar fracturas interlaminares gracias al reentrelazamiento de cadenas poliméricas, un proceso conocido como «reparación térmica». En su última versión del sistema, mediante la automatización de ensayos termo-mecánicos in situ, hemos conseguido aumentar de forma significativa la repetibilidad del proceso de autorreparación, alcanzando hasta 1.000 ciclos, una cifra sin precedentes.

El proceso de reparación comienza con una recuperación del 175% de la resistencia inicial frente a fractura en modo I, aunque esta eficiencia desciende gradualmente hasta el 60% en comparación con un material no reparable. Este comportamiento revela mecanismos fisicoquímicos complejos que explican su evolución», concluyen los investigadores.

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