Hito sin precedentes en la ciencia española: un ingeniero gallego de 28 años crea un chip que funciona a -268 ºC
Vigo se ha colocado en el mapa mundial de la microelectrónica por méritos propios, y no solo por las luces de Navidad. El nombre que resuena ahora mismo en los laboratorios es el de David Cerviño Fungueiriño, un ingeniero gallego de apenas 28 años que ha conseguido lo que parecía imposible y ha marcado un auténtico hito para la ciencia española.
Su logro no es poca cosa, ya que ha diseñado una pieza de hardware capaz de trabajar en condiciones extremas donde casi nada más funciona. Este avance promete cambiar las reglas del juego en la computación del futuro y de los superordenadores. De esta forma, el ingeniero gallego demuestra el potencial que existe en España para liderar sectores en tecnología de punta.
¿De qué se trata el invento del ingeniero español de 28 años?
La clave está en el frío, ya que el ingeniero español de 28 años ha logrado fabricar el primer chip capaz de operar con eficacia a -268 °C. Hablamos de una temperatura que roza los límites de la física y que resulta imprescindible para que los ordenadores cuánticos puedan procesar datos.
Según detalla el medio Faro de Vigo, fuente que ha seguido de cerca este avance, el desarrollo de Cerviño facilita que estas máquinas sean por fin escalables y viables desde el punto de vista económico.
Hasta la fecha, el coste de mantener el frío necesario para los cúbits (la unidad mínima de información) resultaba prohibitivo. Los congeladores actuales cuestan cerca de 1 millón de euros. Sin embargo, el prototipo de Cerviño, bautizado como «Fresquiño Sensor», promete reducir esa factura a precios competitivos.
«No es que sea muy costoso tener una máquina para cada uno, es que es imposible», comenta el propio ingeniero sobre la posibilidad de tener una máquina de refrigeración para cada cúbit.
Hoy día los ordenadores gestionan un máximo de 100, pero el objetivo es llegar a decenas de miles. La eficiencia que aporta el «Fresquiño» es la solución técnica para ese salto de escala.
¿Qué impacto real tendrá este hallazgo en tu vida?
Quizá te suene el famoso gato de Schrödinger, ese felino que está vivo y muerto a la vez hasta que abres la caja. Pues bien, la computación cuántica usa esa premisa para calcular todos los escenarios posibles de golpe.
Las aplicaciones de esta tecnología abarcan desde el diseño de nuevos fármacos y materiales hasta la resolución de problemas matemáticos complejos o la gestión de riesgos en la banca.
Pero hay más: Cerviño advierte sobre la seguridad informática. Esta potencia de cálculo podrá romper los algoritmos encriptados que protegen nuestros datos hoy en día. Por eso la carrera por la «supremacía cuántica» es tan vital.
En España todavía vamos despacio, pues apenas hay un par de computadoras de este tipo, siendo las más conocidas el Qmio (Santiago de Compostela), el Nuevo Ordenador IQM (Santiago de Compostela), el IBM Quantum System Two (San Sebastián) y el Computador Quantum Spain (Barcelona).
Del trabajo de fin de máster a la validación mundial
El camino de este ingeniero gallego de la Universidad de Vigo es extenso. Todo comenzó en septiembre de 2021 como parte de su máster en Delft (Países Bajos). Un año después, el diseño viajó hasta Taiwán para su fabricación y posterior testeo.
En Nochebuena, la prestigiosa revista IEEE Solid State Circuits Letters, validó su artículo, lo que permitirá su posterior publicación.
Qué significa el cero absoluto y por qué es el límite
Para entender la magnitud del bombazo computacional de Cerviño hay que comprender la temperatura. El concepto de cero absoluto se sitúa en los 0 grados Kelvin, que equivalen a -273 grados centígrados. En ese punto, las partículas dejan de moverse. El chip de Cerviño trabaja bajo cero, muy cerca de esa frontera, concretamente a -268 °C.
Operar en este rango térmico es vital para evitar errores en los cálculos cuánticos. El calor genera ruido e inestabilidad en los cúbits. Al conseguir un sensor que aguanta ese frío extremo, se puede controlar mejor el sistema y corregir fallos. Como apunta el experto, esto supone un cambio de paradigma.
El chip del ingeniero gallego de 28 años funciona con helio líquido y un sistema de vacío con un margen de error de 0,78 grados. El siguiente paso para Cerviño sería que la industria contacte con él para replicar el prototipo y bajar aún más la temperatura hasta igualar los requisitos de los estándares cuánticos.