Un hallazgo inesperado sacude a la comunidad científica: un túnel de lava gigantesco aparece bajo Venus y desafía la lógica
Los científicos no dan crédito: hallan el terrible impacto real de la minería submarina que amenaza España
Hallazgo inédito de la NASA: encuentran una nueva Tierra similar a nuestro planeta que podría ser habitable
Los científicos incrédulos por el animal 'fantasma' que han encontrado en el Atlántico: tiene el tamaño de un autobús

Investigadores de la Universidad de Trento han hallado un secreto volcánico que ha permanecido oculto durante millones de años bajo las densas nubes de Venus. Recientemente, los científicos han presentado la evidencia más sólida de un gigantesco tubo de lava vacío bajo la superficie del planeta, una estructura colosal sin precedentes en el Sistema Solar. El hallazgo, publicado el 9 de febrero de 2026 en Nature Communications, se basa en el reanálisis de datos obtenidos hace más de tres décadas por la misión Magellan de la NASA.
Entre 1990 y 1992, la sonda cartografió el 98 % de la superficie de Venus mediante radar de apertura sintética (SAR), atravesando las nubes que envuelven el planeta. El SAR puede penetrar a través de varios medios (como la vegetación, nieve, suelo), medir la deformación y pequeños movimientos en la superficie. Desde entonces, las imágenes han permanecido archivadas hasta ahora, cuando las nuevas técnicas de procesamiento han permitido revelar algunos de los secretos mejor guardados de Venus.
El gigantesco túnel de lava bajo la superficie de Venus
El descubrimiento tuvo lugar en la región de Nyx Mons, una zona montañosa donde los geólogos identificaron una «claraboya»: un pozo superficial que se interpreta como el colapso parcial del techo de una cavidad subterránea.
Este tipo de estructuras son muy importantes en la búsqueda de tubos de lava, ya que estos conductos se forman bajo tierra cuando la superficie de un flujo de lava se enfría y solidifica, mientras el magma continúa circulando por debajo. Cuando el flujo cesa, puede quedar un túnel vacío. En ocasiones, el techo se debilita y colapsa en un determinado punto, dejando una abertura visible desde arriba.
El equipo, liderado por Lorenzo Bruzzone, director del Laboratorio de Teledetección de la Universidad de Trento, aplicó una técnica de análisis desarrollada específicamente para detectar conductos subterráneos cercanos a claraboyas. El método se basa en examinar cómo rebotan las ondas de radar en pendientes y cavidades.
En la ladera occidental de Nyx Mons, los científicos detectaron una reflexión de radar asimétrica inusual. Al modelar diferentes escenarios geológicos, concluyeron que la explicación más plausible era la presencia de un vacío subterráneo de grandes dimensiones.Según el estudio, el conducto tendría aproximadamente un kilómetro de diámetro, un techo de al menos 150 metros de espesor y una cavidad con una profundidad mínima de 375 metros.
Pero, ¿por qué Venus puede albergar tubos gigantes? «A unos 50 kilómetros sobre la superficie, las temperaturas oscilan entre 30 y 70 °C y la presión es similar a la terrestre, condiciones que podrían permitir la vida microbiana extremófila. En las cimas de sus nubes, azotadas por vientos de hasta 360 km/h, aparecen misteriosas vetas oscuras que absorben radiación ultravioleta. Aunque podrían explicarse por partículas finas o cloruro férrico, algunos astrobiólogos plantean la posibilidad de microorganismos protegidos por compuestos de azufre.
Las sondas del programa Venera detectaron partículas del tamaño de bacterias en la atmósfera inferior, pero no hay evidencia concluyente de vida. Estos enigmas, junto con su pasado volcánico y posible océano desaparecido, refuerzan el interés por futuras misiones que investiguen la atmósfera de este mundo extremo», señala la NASA.
Lejos de ser un impedimento, las condiciones extremas de Venus podrían favorecer la formación de grandes estructuras volcánicas colosales. Cuando la lava fluye en ese entorno, la superficie podría enfriarse con rapidez, formando una corteza gruesa y aislante. Bajo esa cubierta, el magma seguiría desplazándose, excavando canales cada vez más amplios. Con el tiempo, esos conductos podrían consolidarse como túneles estables de grandes dimensiones.
Un túnel que podría extenderse decenas de kilómetros
Los datos actuales sólo permiten confirmar la parte del tubo cercana a la claraboya. Sin embargo, el análisis morfológico del terreno circundante y la presencia de otros pozos similares sugieren que el sistema de conductos podría extenderse al menos 45 kilómetros. En este contexto, el estudio cobra especial relevancia para futuras exploraciones como EnVision de la European Space Agency y VERITAS de la NASA.
VERITAS es el acrónimo de «Venus Emissivity, Radio Science, InSAR, Topography, and Spectroscopy» (Emisividad de Venus, Ciencia de Radio, Radar Interferométrico, Topografía y Espectroscopía). La palabra veritas significa “verdad” en latín, y la misión busca revelar la verdad sobre cómo los caminos evolutivos de Venus y la Tierra terminaron siendo tan distintos. Dirigida por el NASA Jet Propulsion Laboratory, la misión ayudará a los científicos a comprender cómo Venus se transformó en un infierno inhabitable, mientras que la Tierra evolucionó hasta convertirse en un planeta capaz de albergar una gran abundancia de vida.
La actividad volcánica masiva podría haber desempeñado un papel determinante en la transformación de Venus en el «invernadero desbocado» que conocemos. La confirmación de grandes conductos volcánicos subterráneos refuerza la idea de que el interior del planeta está dinámicamente activo.
Para los investigadores, este descubrimiento representa el inicio de una nueva línea de investigación. La posibilidad de que existan múltiples tubos gigantes bajo la superficie plantea preguntas fascinantes sobre la arquitectura interna del planeta.