Alberto Casas, físico: «Lo que llamamos ‘ahora’ ya ha ocurrido»
"La manera en que percibimos el tiempo puede ser, en gran parte, una ilusión"
Alberto Casas, uno de los físicos teóricos más relevantes de nuestro tiempo, cuestiona la base misma sobre la que organizamos nuestra vida cotidiana: el tiempo. Eso que creemos medir, dominar, compartir y que quizá sólo sea, en gran parte, una sofisticada construcción de nuestro cerebro. Casi con pudor científico, Casas dice: «La manera en que percibimos el tiempo puede ser, en gran parte, una ilusión».
La idea es perturbadora porque viene de la física experimental. El cerebro no registra el mundo tal como es; lo interpreta, lo edita, lo sincroniza y lo procesa. Todo lo que percibimos es lo que el cerebro nos dice a través de nuestros sentidos, y ese proceso introduce sesgos inevitables. Uno de los más profundos es creer que el tiempo fluye siempre a la misma velocidad. La intuición nos dice que sí. La física demuestra que no. Depende de la velocidad a la que nos movemos y del campo gravitatorio en el que estemos.
Aquí aparece inevitablemente Albert Einstein, quien dinamitó la idea newtoniana del tiempo absoluto. Frente a Isaac Newton, para quien el tiempo era un escenario universal e inmutable, Einstein mostró que el tiempo es elástico, relativo, dependiente del observador. Cuanto más rápido te mueves, más despacio transcurre tu tiempo.
Una de las afirmaciones más desconcertantes de la entrevista es que «desde un punto de vista fundamental, pasado, presente y futuro están en pie de igualdad: existen a la vez». Ahí se lo dejo… Y, claro, surge la pregunta inevitable: ¿cómo puede existir el futuro a la vez que el pasado? ¿Y la correlación causa efecto? Y, ¿por qué sólo recordamos el pasado? «Las ecuaciones de la física no distinguen entre pasado y futuro», explica Alberto Casas. La diferencia la introduce la entropía, el desorden que tiende a aumentar. Recordamos estados de menor entropía —el pasado— y no podemos recordar los de mayor entropía —el futuro—. Aquí la física moderna dialoga, sin saberlo, con intuiciones antiguas. Heráclito decía que no podemos bañarnos dos veces en el mismo río. Casas va más allá: en ciertos estados extremos del universo, ni siquiera habría «primeras veces». El tiempo dejaría de tener sentido porque nada cambiaría.
Le confieso que aquí servidora se pregunta: ¿y si Einstein también estuviera equivocado? Le pregunté a Alberto Casas, y él con una humildad aplastante recordó una de las lecciones más honestas de la ciencia: «No hay verdades sagradas». Newton fue corregido; Einstein podría serlo también. Pues eso… La relatividad funciona de manera impecable en las escalas que conocemos, pero no garantiza que sea definitiva. De hecho, el gran problema abierto de la física es la incompatibilidad entre relatividad y mecánica cuántica. Teorías como la de cuerdas intentan unificarlas, pero aún sin respaldo experimental. «Quizá la teoría final sea algo que todavía no hemos imaginado», apunta. Y en ese avance, comprender qué es realmente el tiempo podría ser la clave.
La entrevista se cierra con una revelación inquietante: «Nunca vivimos exactamente en el presente. Vivimos unas décimas de segundo en el pasado». El cerebro necesita tiempo para integrar señales que llegan a distinta velocidad. Para ofrecernos una experiencia coherente, edita la realidad. Lo que llamamos «ahora» ya ha ocurrido.