Maria Dolors Sabater sería la próxima presidenta

ERC pacta con la CUP cederle la Presidencia del Parlament para presionar a JXCat

ERC quiere asegurarse así el apoyo de la CUP a la investidura de Pere Aragonès y forzar a JXCat a decidir entre un Govern o nuevas elecciones

CUP
Maria Dolors Sabater Puig, alcaldesa podemita de Badalona.

Maria Dolors Sabater será la próxima presidenta del Parlament, el próximo viernes, si desde Waterloo se bendice la operación. Los equipos negociadores de ERC y la CUP han acordado en las últimas horas ceder a los antisistema el mando del legislativo catalán para allanar la investidura de Pere Aragonès o, en caso de repetición electoral, quemar a su principal competidor electoral.

El nombre del máximo responsable de la Cámara catalana, con ERC teniendo que elegir entre Sabater y Laura Borràs, es la principal piedra en el zapato de las negociaciones a día de hoy. Sobre todo porque Carles Puigdemont quiere desprenderse de Borràs colocándola en la Presidencia de la Cámara catalana y poder situar, así, a Elsa Artadi como vicepresidenta de la Generalitat.

No fue hasta este viernes, pese a la voluntad de ERC de ceder a la CUP el control del Parlament, cuando los de Sabater reclamaron oficialmente la Presidencia. En Esquerra no han puesto ninguna objeción. De hecho ya desde antes los de Aragonès estaban dispuestos a ceder el bastón de mando del legislativo a cambio de la investidura de su líder.

Desde ERC están convencidos de que en Junts per Catalunya, con exigencias de máximos en la negociación para el futuro Govern, tanto a nivel programático como de cargos, no les queda otra que facilitar su elección con el voto favorable o la abstención. La alternativa sería la socialista Eva Granados, la diputada que en estos momentos cuenta con más apoyos parlamentarios.

Lo cierto es que este movimiento, a menos de una semana para la constitución del Parlament, dificulta aún más las negociaciones entre los partidos separatistas. La Cámara catalana echará a andar el viernes 12 de marzo, la fecha límite que marca el calendario electoral.

La imposibilidad de Puigdemont de poder colocar a Laura Borràs en un cargo que creen que les corresponde, como tercera fuerza parlamentaria, y tener así vía libre en el Govern con Elsa Artadi, enrarece aún más unas relaciones que vienen tocadas desde hace meses, prácticamente desde el inicio del anterior Govern de coalición.

Los de Aragonès, además, ven en la CUP un aliado imprescindible al que desgastar durante unos meses sí finalmente JXCat fuerza la repetición electoral. El tiempo que estén presidiendo el Parlament, sin poder dar luz verde a sus propuestas rupturistas, provocarían una desazón entre sus votantes que principalmente se discuten con los antisistema.

Con la cesión del Parlament a la CUP, Esquerra Republicana se permite rebajar las pretensiones de los antisistema en materia de seguridad pública. Entre otras exigencias los cuperos reclamaban la disolución de los antidisturbios de los Mossos y que la policía de la Generalitat desoiga las interlocutorias judiciales no acudiendo a un desahucio. También se mostraban predispuestos a entrar en el Ejecutivo siempre y cuando pudieran tener el control de la Conselleria de Interior.

 

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