Todo lo que necesitas saber sobre el favismo en los niños

Favismo
La persona que sufre de favismo no cuenta con la enzima llamada glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD)

Una de las preocupaciones más notables que tienen los padres respecto a sus hijos es que estos enfermen. Por eso, no dudan en ponerse al día de todo tipo de patologías y dolencias que pueden afectar a la población infantil. De esta manera, serán capaces de poder detectar síntomas y de saber cómo actuar. Precisamente por eso, es interesante que conozcan lo que se ha dado en llamar favismo.

También puede encontrarse escrito como fabismo y viene a ser una enfermedad de tipo genético.

¿Quieres descubrirla a fondo? Sigue leyendo. A continuación, te damos a conocer todos los datos de interés que son necesarios:

¿Qué es el favismo?

El favismo es una enfermedad genética con cierta frecuencia en lo que son las zonas del Mediterráneo. La persona que la sufre no cuenta con la enzima llamada glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD). Una enzima que tiene como principal misión proceder a la protección de los glóbulos rojos de ciertos daños y alimentos, como pueden ser la fiebre o el consumo de habas. De ahí que también se conozca a esta patología como el mal de las habas.

Causas del mal de las habas

Comer ese citado tipo de producto o, por ejemplo, oler polen son dos de las situaciones que pueden provocar que los glóbulos rojos se eliminen, trayendo consigo que la persona afectada pueda sufrir anemia.

De la misma manera, podemos indicar que las madres son las que transmiten esta patología. En concreto, la transmiten a sus hijos varones mientras que sus hijas pasarán a ser portadoras.

Los síntomas del favismo

favismo

Además de todo lo expuesto, no podemos pasar por alto lo que son los síntomas que vienen a dejar patente que un niño sufre favismo. Entre los más significativos están los siguientes, que irán apareciendo tanto al comer habas, al estar en contacto con polen o al ingerir ciertos medicamentos:

  • Su piel puede mostrar una notable palidez.
  • Puede sentir que se le acelera de manera considerable lo que es el ritmo cardíaco.
  • Se sentirá muy cansado.
  • Cabe la posibilidad de que, en algún momento, pueda perder la conciencia.
  • Su orina puede cambiar de color, convirtiéndose en algo más rosada.
  • De la misma manera, puede sufrir fiebre.
  • Un episodio de llanto incontrolable es otro de los síntomas frecuentes en los niños que sufren favismo.
  • También cabe la posibilidad de que sufra ictericia.
  • Puede presentar notable dificultad para respirar.

Tratamiento

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Ácido acetilsalicílico

En el momento que se tenga la sospecha de que el pequeño tiene favismo, por los síntomas que presenta, lo que hay que hacer es acudir al médico. Así, el pediatra le examinará adecuadamente y podrá realizar el diagnóstico más certero. Análisis sanguíneos son fundamentalmente la prueba más adecuada para poder determinar si la patología citada es la que sufre el pequeño.

En el caso de que se confirme que la padece, hay que tener en cuenta que no hay un tratamiento específico. De ahí que el médico únicamente pueda realizar unas pautas para decir adiós a la anemia del pequeño, si la sufre, así como una serie de recomendaciones básicas. Entre los consejos más significativos están desde no tomar habas hasta no ingerir medicamentos perjudiciales por culpa de esta enfermedad. Nos referimos en concreto a fármacos tales como la aspirina, la quinidina, las sulfamidas, los antinflamatorios no esteroides…

Otros datos de interés

Además de todo lo indicado hasta el momento, hay otra serie de cuestiones que merece la pena conocer con respecto al favismo:

  • El pequeño que sufra esta patología podrá llevar una vida absolutamente normal. Lo único es que tendrá que vigilar la ingesta de habas y de los medicamentos ya citados.
  • En algunos casos cuando la anemia es muy grave, el doctor determina la necesidad de tener que realizarle una transfusión al paciente.
  • Se considera que en el mundo hay más de 400 millones de personas que están afectados por el favismo.
  • Para poder diagnosticar la patología se puede recurrir a otras pruebas y exámenes como son el de LDH, el conteo de reticulocitos, el nivel de haptoglobina…
  • Trastornos digestivos de distinta gravedad, astenia o hemoglobinuria son otras de las situaciones que pueden tener lugar a partir del favismo.
  • Además de todo lo indicado, hay que establecer que es necesario que las personas que tienen esta patología no ingieran, bajo ningún concepto, lo que es la leche y el queso de cabra que ha sido alimentada con habas.

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