Cómo evitar que los niños coman demasiadas golosinas durante el confinamiento
El abuso de las golosinas y "chucherías" puede afectar en la salud de los niños por lo que debemos evitar que abusen de ellas y más ahora que estamos confinados en casa.
A todos los niños (o casi a todos), les gustan las golosinas o «chuches» y aunque las pueden comer sin problema (y si no tienen problemas de azúcar) nunca debemos dejar que abusen de este tipo de alimentación y más ahora que debemos seguir confinados en casa y quizás la actividad física del niño se haya reducido. Veamos a continuación, cómo evitar que los niños coman demasiadas golosinas durante el confinamiento.
Durante la cuarentena, es posible que los niños hayan pedido que les compremos golosinas para pasar estos días en casa. No pasará nada porque coman una o dos todos los días, pero no dejes que abusen de ellas y más si ya toman otros alimentos que llevan azúcar, como los cereales por la mañana o el chocolate.
Cómo evitar que los niños coman demasiadas golosinas

Las golosinas y «chuches» tienen colores diversos y son realmente sabrosas. Incluso los adultos no se resisten a ellas, pero si tienes hijos y ves que no controlan todas las que comen, corren el riesgo de desarrollar problemas de azúcar y situaciones más graves, se corre también el riesgo de tener problemas de obesidad infantil. Aprendamos entonces a limitar que las coman en grandes cantidades. Estas son las mejores pautas a seguir.
- Limita la cantidad de dulces a la semana: Y más ahora que estamos confinados en casa. No es bueno que les dejemos coger la bolsa de golosinas a diario como vía de escape al aburrimiento. El niño debe aprender que cuando los padres limitan la cantidad de golosinas lo hacen como una regla que sólo debe romperse en situaciones especiales y ocasiones festivas.
- Recompensa al niño: Si tu hijo ha hecho todas las tareas asignadas por la escuela durante la mañana, puedes permitirle que elija comer golosinas. Hazle entender esta excepción a la regla como recompensa por el buen trabajo. Presta atención a la cantidad de golosinas que puedes darle a tu hijo en estos casos.
- Lleva un control de las golosinas en casa: Muchas veces los niños guardan sus golosinas y chuches en su dormitorio o en un lugar de la casa que solo ellos controlan. No dejemos que esto ocurra. Deben ser los padres, los que controlen el número de golosinas en casa y si a ti también te gustan, debes obligarte a seguir las mismas reglas que el niño. Dos golosinas después de la cena, por ejemplo. No comprar bolsas de golosinas que duran un solo día. Un paquete debe durar el mayor tiempo posible y, como tal, es esencial dar disciplina a los niños .
- Reduce el dinero de tu hijo: Este consejo es para cuando los niños vuelvan de nuevo a su rutina habitual, ya sea ir a la escuela o salir con sus amigos. Si les damos dinero para cuando están fuera de casa, debemos dejarles claro que no es para golosinas o tal vez reducir la cantidad para que solo puedan comprar aquello que necesitan realmente.
- Advierte a familiares y amigos de las reglas de la casa: Una vez que tu hijo vuelva a pasar tiempo con su familia y amigos, tienes que hacerle saber la cantidad de golosinas que pueden consumir. De esta manera, evitarás que cuando están en casa de los abuelos o de sus amigos, coman más allá de la cantidad determinada en el hogar.
- Enseñar el valor y el componente negativo de las golosinas: Es importante también educar a los niños sobre el componente negativo de las golosinas y su precio, ya sea en términos monetarios o en términos de salud. Entonces, a medida que crecen, los niños aprenden a dar un valor real a la salud y al dinero.
- Ofrece alternativas a las golosinas: Los niños pueden y deben comer golosinas, pero siempre con moderación. Depende de los padres evitar que los niños adquieran malos hábitos alimenticios y, como tal, deben mostrarles opciones más saludables para los momentos en que desean comer algo dulce. De esta manera, los niños crecerán más saludables y aprenderán a medida que crecen para comer mejor sin exceso de dulces y golosinas. Estas son actitudes que los padres pueden imponer a los niños sin sentirse injustos. La clave está en la educación de moderación.
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