Baleares

Vandalismo sobre ruedas en Palma: cuatro menores convierten la noche en un festival de destrucción

Todos los adolescentes implicados han sido detenidos por robos con fuerza, daños y sustracción de vehículos

Vandalismo sobre ruedas
Varios agentes de la Policía Nacional patrullando durante la madrugada de caos en Palma.
Julio Bastida

Lo que debería haber sido una tranquila madrugada en los barrios de Son Ferriol y Coll d’en Rabassa, en Palma se convirtió en un auténtico espectáculo de terror urbano gracias a cuatro menores que decidieron que la diversión consistía en destrozar todo a su paso a bordo de una moto robada. Sí, porque caminar es para los tranquilos, ellos prefieren el estilo vandalismo sobre ruedas.

Entre las 01:30 y las 05:00 horas, los vecinos no daban crédito: cristales rotos, piedras volando, coches dañados y contenedores en llamas como antorchas de carnaval. La primera víctima fue un conjunto de máquinas expendedoras de alimentos, pateadas y golpeadas sin piedad. Los martillos robados de las cocheras de autobuses demostraron una planificación digna de película de delincuentes… pero sin presupuesto ni sentido común.

Después de destrozar lo primero que encontraron, los jóvenes incendiaron un contenedor en Son Ferriol, que solo no se convirtió en un incendio de grandes proporciones  gracias a la intervención  de dos trabajadores que arriesgaron su integridad para sofocar las llamas y apartar el contenedor de la batería, evitando lo que podría haber sido un desastre monumental. Intentaron continuar con otra papelera, pero desistieron ante la presencia de los trabajadores, demostrando que incluso los delincuentes adolescentes tienen límites, o al menos, miedos selectivos.

Los destrozos no se quedaron allí. Hasta cinco vehículos estacionados fueron víctimas de su pasatiempo criminal, y la puerta de un domicilio no tuvo mejor suerte. Los vecinos, impotentes, observaban cómo estas criaturas del caos recorrían las calles con la impunidad que solo la juventud (y la audacia) puede otorgar.

Toda la noche se desplazaron de barriada en barriada en una moto robada, la misma que la Policía Nacional y la Policía Local de Palma tuvieron que recuperar y devolver a su dueña. Porque nada dice diversión adolescente como robar un vehículo para destrozar tu propio vecindario. Y como si fuera poco, uno de los menores ya tenía experiencia en robos de vehículos: el año pasado se llevó un coche y una motocicleta del barrio de la Plaça de Toros de Palma, aprovechando que la dueña había dejado las llaves a la vista. La práctica hace al maestro y en este caso, el maestro era un niño de apenas 15 años.

No eran simples gamberros: los menores estaban armados con tres mecheros y un martillo de emergencias. Toda la noche se dedicaron a planear, improvisar y ejecutar su propia ruta del caos: de las máquinas expendedoras al contenedor, de los coches dañados a la puerta de un domicilio, dejando un rastro de destrucción digno de película de terror adolescente.

Finalmente, la Policía Nacional y la Policía Local de Palma lograron detener a los cuatro como presuntos autores de robos con fuerza, daños y sustracción de vehículos. Palma respiró aliviada. Una cosa queda clara: los barrios de Palma vivieron una noche que los vecinos no olvidarán pronto. Y los pequeños maestros del crimen, mientras tanto, se enfrentan a la justicia, pero con la sonrisa de quien sabe que, al menos por una noche, fueron los dueños del caos.

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