Puñetazos, caos y sangre en el aeropuerto de Palma: un pasajero deja sin dientes a empleado de Ryanair
Las políticas estrictas de la polémica compañía vuelven a generar tensión y violencia en aeropuertos.

Agentes de la Guardia Civil han detenido a un pasajero sudamericano que estalló en plena facturación de Ryanair y que dejó a un trabajador de la compañía con la boca destrozada. Momentos de auténtico pánico y violencia desatada en el aeropuerto de Palma de Son Sant Joan. Lo que debía ser una rutinaria facturación del vuelo FR2062 con destino Madrid acabó convertido en una escena propia de una película de acción, pero sin cámaras ni ficción.
Eran minutos de tensión creciente en los mostradores de Ryanair. Como viene siendo habitual, empleados de la aerolínea de bajo coste revisaban con lupa el equipaje de mano de los pasajeros. La escena, repetida a diario, forma parte de la férrea política comercial de la compañía: maletas medidas al milímetro y suplementos inmediatos para quien sobrepase los estrictos límites establecidos.
Según denuncian fuentes de seguridad privada del aeropuerto consultadas por OKBALEARES, esta práctica no solo genera un clima constante de conflicto, sino que coloca a los trabajadores «en primera línea de fuego». «Los directivos ponen las normas para cobrar más dinero, pero dejan a los pies de los caballos a los pobres chicos que se tienen que enfrentar al pasaje», aseguran con contundencia.
Y esta vez, la tensión estalló. Un pasajero de origen sudamericano, visiblemente alterado, comenzó a increpar al personal de tierra cuando le indicaron que su equipaje no cumplía con las medidas exigidas. Lo que empezó como una discusión fue subiendo de tono en cuestión de segundos. Gritos, reproches y nervios a flor de piel en una terminal abarrotada de viajeros.
De repente, la situación se tornó salvaje. El pasajero, fuera de sí, arremetió violentamente contra el azafato de tierra. Le propinó varios puñetazos directos al rostro, reventándole la boca y provocándole la pérdida de varias piezas dentales, según testigos presenciales. No contento con ello, le asestó también un brutal cabezazo que dejó al trabajador ensangrentado ante la mirada atónita de decenas de pasajeros.
El impacto fue tal que el propio agresor terminó con una brecha en la frente al golpearse durante el cabezazo. El caos se apoderó de la zona de facturación. Pasajeros retrocediendo, gritos, móviles grabando la escena y trabajadores intentando contener al individuo hasta la llegada de las fuerzas de seguridad. En cuestión de minutos, agentes de la Guardia Civil y vigilantes de Trablisa irrumpieron en la terminal y procedieron a la detención del agresor, que fue reducido y esposado allí mismo.
El trabajador herido tuvo que recibir asistencia sanitaria urgente debido a la gravedad de las lesiones en la boca, mientras que el pasajero detenido también fue trasladado a un centro médico para atender la herida abierta en la frente. Fuentes policiales y personal de seguridad privada consultados insisten en que este tipo de incidentes no son aislados. Señalan directamente a la «política agresiva y fuera de lugar» de la compañía como detonante habitual de situaciones de enorme tensión. «Cada día hay discusiones. Cada día hay amenazas. Hoy ha terminado en sangre», lamentan.
El vuelo FR2062 sufrió retrasos mientras se normalizaba la situación y se limpiaba la zona afectada por el altercado. Lo ocurrido en Son Sant Joan reabre el debate sobre hasta qué punto las estrictas políticas comerciales pueden estar alimentando un clima de crispación creciente en los aeropuertos. Porque cuando el negocio aprieta, quienes dan la cara son los trabajadores. Y, esta vez, el precio se pagó a puñetazos.